Mostrando entradas con la etiqueta Entrevista con el autor. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Entrevista con el autor. Mostrar todas las entradas

viernes, 17 de marzo de 2023

RONSON


“Este sol de la infancia”


Hoy no voy a comentar una lectura compartida en el aula, como es habitual en este espacio, sino la lectura personal de un libro cuyo protagonista recuerda y reconstruye su infancia -desde una mirada adulta- y la memoria de un mundo que se desvanece y él se resiste a dejar en el olvido.

Ronson es la primera novela gráfica de César Sebastián y ha sido editada con mimo por Autsaider Cómics. Su portada en relieve nos hace sentir el sol en la piel y pensar en los últimos versos que escribió Machado. El tacto áspero del cartón y el troquelado en los bordes de la página, semejante al de las fotografías antiguas, acompasa, con el paso de las hojas, las aristas que encierra su historia.


La narración transcurre durante un verano en que el protagonista recuerda los lugares en los que pasó su infancia hace casi sesenta años. Junto a él nos adentramos en el viejo álbum de fotos familiar y en un pasado que parece muy remoto. Y volvemos a sentir el olor, los sonidos, los sabores y todas las emociones que rememoramos al habitar de nuevo en ese instante detenido. Vuelven a nuestra memoria personas, profesiones, palabras, juegos, usos y costumbres ya perdidos y junto a los recuerdos, muchas veces, la extrañeza por la naturalidad con que vivimos en la infancia la crueldad o la injusticia.

Cesar Sebastián construye con maestría una estructura narrativa y visual impecable sobre grandes temas de la literatura universal -la memoria, la pérdida, el olvido- y lo hace con coherencia, honestidad y aparente sencillez. Con una ilustración naturalista y expresiva a dos tintas, ocre dorado y negro, consigue trasmitir al lector la dualidad (inocencia/sexualidad, fascinación/crueldad, vida/muerte, olvido/memoria, realidad/ficción,  luces/sombras) que impregna todo el texto.

La historia vuelve al presente, en la quietud –semejante a la del cementerio porque ahora ya no hay vida- que dejan los veraneantes en el pueblo cuando llega septiembre, y el adulto actual se lamenta de no haber tenido más curiosidad e interés por conocer todo un mundo que ya es pasto del olvido. 

Ronson nos ha impresionado y he querido hacerle unas preguntas a su autor para conocer un poco más de lo que dicen sobre él las redes -César Sebastián es historietista, ilustrador y docente, licenciado en Bellas Artes por la Facultad de San Carlos de Valencia, ilustrador en todo tipo de proyectos: portadista de libros y discos, ilustrador de libros de texto o storyboards y responsable del diseño de la línea gráfica de la editorial El Nadir- y que nos confirme (o no) si el título, que tanto me intrigaba al principio, es un homenaje más al cine, a esas películas míticas de las que dice el protagonista: “Nos permitían soñar con mundos más allá del nuestro.”

-¿Qué elementos has utilizado para construir la memoria de tu personaje?

Principalmente he recurrido a los recuerdos de infancia de mi padre, que ha ido compartiendo conmigo a lo largo de los años. Cuando me planteé seriamente hacer el libro, comencé a grabar las conversaciones que teníamos (a veces sin que él lo supiese). Posteriormente fui transcribiendo las conversaciones y tejiendo mi historia a partir de mis notas. Pese a ello, Ronson es una obra de ficción y también tiene una buena dosis de fabulación. Muchos de los hechos narrados por el protagonista coinciden con la biografía de mi padre pero, al haber sido yo quien los narra, hay una transfiguración que pasa por mi manera de ver y sentir las cosas.

-La infancia que describes en Ronson sería válida -obviando el contexto histórico, por supuesto- para varias generaciones (a mí me ha hecho pensar en la de mi padre, que sería la de tus abuelos) porque era una memoria que se transmitía de padres a hijos. ¿Crees que la generación actual es un eslabón roto en esa cadena?

Me gusta pensar que no, que mi generación también siente un creciente interés en la memoria familiar. Es cierto que vivimos en un mundo saturado de imágenes y narraciones, y que estas historias mínimas, familiares, no pueden competir en épica y espectacularidad con las ficciones mainstream procedentes de la cultura de masas. Pero precisamente esa intimidad que sentimos al escuchar los relatos de nuestros mayores es lo que muchos apreciamos por su autenticidad y cercanía. Creo que el cómic es un vehículo perfecto para registrar para la posteridad lo vivido, sentido y recordado por nuestra generación precedente y por nosotros mismos.

-¿Por qué ese título? ¿Encierra un homenaje a Ciudadano Kane?

Sí, Ronson hace referencia a un objeto que el protagonista guarda como un tesoro. En cierto modo es como el Rosebud de Ciudadano Kane: un objeto que, pese a su modestia, simboliza la inocencia y la escala de valores que tenemos en nuestra infancia.

-Después de haber reflexionado sobre cómo nuestras raíces nos llevan a ser lo que somos, podrías decirnos quién es César Sebastián en sus huesos actuales.

Creo que los que nos dedicamos a labores artísticas o literarias somos hasta cierto punto personas que nos aferramos a nuestra infancia, que peleamos por hacer de aquello que siempre nos ha apasionado un modo de vida. Hacer Ronson me ha permitido pensar mucho en mi propia infancia, también vivida en un pueblo, y me ha servido para apreciar lo que ello supone. También me ha hecho ser consciente de que, aunque es una profesión dura y precaria, ser ilustrador e historietista significa para mí el haber convertido un sueño infantil en realidad. Dibujar cómics es algo vocacional, y no concibo mi vida sin hacerlo, así que me siento privilegiado de que mi obra esté llegando a la gente.

-¿En qué proyectos estás trabajando ahora? ¿Has pensado alguna vez en hacer cómic para niñas y niños?

Recientemente dibujé un cómic infantil: Un dia inoblidable en el teatre de la Bene i els museus. Es un tebeo corto por encargo de la Diputació de València con guión de de Javier Sahuquillo y Laura Sanchis. Fue muy divertido y me permitió realizar un trabajo muy distinto al que acostumbro. Ahora mismo estoy comenzando otro proyecto colaborativo del que tampoco puedo hablar mucho, y tengo en el tintero algunos proyectos personales más para el futuro. 

Muchísimas gracias, César, esperamos que Ronson reciba todo el reconocimiento y los premios que merece y que tu carrera como ilustrador e historietista sea larga y fructífera. 

¡Larga vida al cómic!




domingo, 7 de marzo de 2021

ILUSTRAR LA MEMORIA. ANTONIO SANTOS


COPLAS POR LA MUERTE DE SU PADRE


¿Quién no conoce las coplas de Jorge Manrique? Muchas las aprendimos de memoria en el instituto, o en la voz de Paco Ibáñez, incluso los tópicos literarios que contiene - “la fugacidad de la vida”, “la muerte igualatoria”, “la vida como un río”- han pasado a formar parte de nuestra lengua cotidiana con expresiones tomadas de las coplas que se han convertido en lugar común de nuestro imaginario y nuestras conversaciones.

En estos momentos en que, debido a la pandemia, estamos sufriendo tantas pérdidas y somos tan conscientes de la presencia de la muerte en nuestras vidas, las Coplas por la muerte de su padre de Jorge Manrique acuden a ofrecernos el mismo consuelo que cuando fueron escritas por el poeta para mantener viva la memoria de su padre. Un padre que es también el mío -gran recitador de estas coplas- el tuyo, el nuestro, el de todo ser humano, porque la experiencia de la muerte es atemporal y universal. Por eso, porque nos siguen hablando con la misma intensidad, las coplas de Jorge Manrique son un clásico y en esta lujosa edición de Nórdica, Coplas por la muerte de su padre en la mirada contemporánea de Antonio Santos, como anuncia su título, un clásico renovado. 

Antonio Santos es un artista, trabajador incansable, ilustrador, cartelista, grabador, escritor, pintor, escultor, constructor de juguetes, domador de pulgas…gran amigo y autor muy querido en nuestra Biblioteca Escolar.

Su vocación artística se despierta a los nueve años junto a los grandes pintores de su familia -su tía Ángeles Santos y su marido Grau Sala- que serán sus primeros maestros. Estudia Bellas Artes en la Universidad de Barcelona y poco a poco, sin dejar sus exposiciones, empieza a dedicarse al mundo de la ilustración, un mundo que le resulta mucho más amable y acogedor que el de las galerías de arte. 

En el año 2000, animado por Isidro Ferrer, publica Y con la cebra qué pasó (Sinsentido) con el que consigue el Premio Daniel Gil al Mejor Libro Infantil 2003, que despierta el interés de otras editoriales y en el 2003 nuestro querido Pancho (Kalandraka) que obtiene el 2º Premio Nacional de ilustración 2004 (Cuántos talleres de escritura y de ilustrar con tijeras hemos hecho basándonos en la estructura de este álbum). A partir de aquí firma más de 50 títulos en distintas editoriales (Kalandraka, SM, Siruela, Anaya, Libros del Zorro Rojo, Pearson, Rue du monde, Los cuatro azules, El jinete azul, Diego Pun, Nórdica…) como autor integral o en diálogo con el texto de otros autores. 

En el rincón de libros firmados por el autor de nuestra Biblioteca 
podéis encontrar, además de Pancho, 
su continuación, El viaje de Pancho (Kalandraka, 2005)Rima Rimando con texto de Carlos Lapeña (Cepli, 2007), Historia de la resurrección del papagayo con texto de Eduardo Galeano (libros del Zorro Rojo, 2008), Gruvi (Los Cuatro Azules, 2009)Arqueología (El Jinete Azul, 2010), El pirata y la princesa con texto de Espronceda y Rubén Darío (Apila, 2013) - también podemos escuchar la estupenda grabación que nos envió recitándolo para nuestra Maratón de cuentos del 2018- Había una vez, con texto de María Teresa Andruetto (Diego Pun, 2016) y Cuentos de la selva, con texto de Horacio Quiroga (Nórdica, 2018) que fue distinguido con el Premio al Libro Mejor Editado 2017 en la categoría de Libros infantiles y Juveniles.

Coplas por la muerte de su padre en la mirada contemporánea de Antonio Santos (Nórdica, 2020) será el próximo título que podamos disfrutar y el autor se ha ofrecido a contestarnos algunas preguntas sobre el proceso de creación de este libro en el que formato, tipografía, papel, ilustración y texto dialogan en perfecto equilibrio.

- Coplas por la muerte de su padre en la mirada contemporánea de Antonio Santos se empieza a gestar después de la publicación de Cuentos de la selva, cuando el editor de Nórdica, Diego Moreno, te pregunta “y ahora, ¿qué quieres ilustrar, Antonio?” ¿Por qué eliges a Manrique?

Las coplas son un poema que aprendí de adolescente y que leí por primera vez siendo un niño por indicación de mi padre. Mi padre murió hace unos meses y ya venía anunciando que su muerte se iba a producir en breve, así que, las he tenido muy presentes durante su enfermedad. Recité algunas cuando murió mi madre… es un poema al que vuelvo insistentemente cada vez que tengo una crisis metafísica, o de melancolía. Las coplas han influido mucho en mi manera de ser y de ver el mundo. Es un poema que me impresionó siendo un niño y lo ha seguido haciendo siempre; me gusta su música, su rima, pero me gusta sobre todo esa manera que tiene Manrique de ir a lo profundo.

- Como artista plástico que domina varias técnicas aplicadas a la ilustración -escultura en madera, linóleo, litografía, dibujos, recortables, pintura…- ¿qué te hace elegir el diorama para trasmitir el espíritu de las coplas?

Empecé las coplas dibujándolas. Una vez que le dije a Diego que quería hacer las coplas, volví a leerlas de otra manera -yo las había leído siempre de una manera más placentera o ensimismada- pero ahora lo hacía con el ojo depredador de un ilustrador. Al principio quise hacerlas con dibujos muy prolijos y me di cuenta de que algunas eran muy difíciles de ilustrar con un lenguaje figurativo y próximo a lo que decía el texto, otras casi imposible, pero, como una primera aproximación, hice el esfuerzo de dibujarlas todas.

Después las dibujé, pero con la idea de que un río, el río de la vida manriqueño, las recorriera todas dándoles unidad. Pero al llegar a la copla XV me di cuenta de que ese símbolo, que tan bien funcionaba en mi cabeza, en la realidad introducía una monotonía y una pesadez que me hizo abandonar ese camino. 

Así que empecé a trabajar en esas esculturillas de cartón, pero ya desde el recuerdo. Pensé que en vez de intentar ilustrar literalmente las coplas era mejor trabajar a partir de las sensaciones que me producían, de esa especie de melancolía, de cierta tristeza, de una sensación de vacío…A partir de aquí, generé un montón de imágenes de las que el constructor del libro (aquí me anticipo a otra de tus preguntas) eligió las que le parecía que funcionaban mejor para el “artefacto” que estaba construyendo porque un libro es un trabajo en equipo y yo en estas coplas soy solo el ilustrador.

-Tu mirada sobre las coplas de Manrique, aunque recoge los tópicos literarios de los que hablamos al principio, resulta menos solemne, con mucho blanco para la reflexión, más luminosa y fresca, incluso amable, de lo que ha sido habitual hasta ahora. ¿Qué has querido aportar como ilustrador al texto de Manrique?

Quizá la gente que ha leído las coplas y las ha ilustrado, haya caído en ese tinte dramático de la muerte. Pero a mí la muerte nunca me ha parecido dramática, el hecho de morirse no es más que una de las fases de la vida, y no creo que lo fuera para Manrique. En aquella época la muerte estaba muy presente, trabajaba a destajo. Yo no veo que Manrique trasmita una sensación de gravedad o de tristeza, sino de naturalidad; nos tenemos que morir porque vivimos, al menos así lo he entendido yo y desde ese espíritu las he trabajado.


- Coplas por la muerte de su padre es el fruto del trabajo en equipo, que comienza con tu trabajo como ilustrador, que después hay que diseñar y maquetar y, por supuesto, el trabajo del editor. ¿Nos puedes contar cuál ha sido el proceso para obtener un libro de esta belleza?

Como te decía, un libro es un trabajo en equipo desde su origen. En principio, tú ilustras un texto que ha escrito otra persona, acompañas a ese texto, y has de ser respetuoso con el autor, con lo que dice y con lo que ha querido decir. Por supuesto que vas a hacer tu interpretación de ello, pero la puedes hacer, o no, desde el respeto. Yo siempre ilustro desde el respeto e intento hacer un trabajo que al autor le pueda gustar o le pueda interesar. Y después, el libro sigue siendo un trabajo en equipo porque hay una persona que lo construye, en este caso Pep Carrió, uno de los mejores diseñadores españoles. Hay un impresor que mima y conoce su oficio y un editor, Diego Moreno en Nórdica, que supervisa todo el trabajo como el director de una orquesta. Todos han de dar al máximo y todo el engranaje tiene que estar bien engrasado.

Yo siempre he dicho que los libros se hacen de dentro afuera, lo que sucede en los preámbulos es muy importante y por eso me gusta trabajar con esa gente con la que me siento a gusto, que son mis amigos y que sé que lo van a hacer bien, que el resultado final está garantizado. Un resultado digno, que es una palabra que mi padre repetía muchas veces y que para mí está muy cargada de sentido. La dignidad está muy en relación con ese querer hacer las cosas bien, de la mejor manera que uno sabe, y con la certeza de que si no llega más lejos es porque no podía, no porque no quisiera.

Nos despedimos de Antonio Santos dándole las gracias por su generosa humildad y por esa mirada suya tan humana y profunda, casi de niño, que nos hermana, como lectores y como personas, con sus emociones y sentimientos hacia las coplas de Jorge Manrique. 


¡Disfrutarlo en nuestra Biblioteca!

lunes, 23 de octubre de 2017

PARA LA NIÑA DETRÁS DEL ÁRBOL


UNA HISTORIA DE AMOR


¡Estamos de enhorabuena! Adolfo Córdova -periodista, escritor, investigador y promotor de lectura- vendrá al cole para celebrar con nosotros el Día de la Biblioteca.

Nos contará  sus experiencias con los lectores en la Biblioteca Vasconcelos de la Ciudad de México y en las dos bibliotecas para las que ha obtenido una beca de investigación este año: la Biblioteca Internacional de la Juventud de Múnich, y el CEPLI, en la Universidad de Castilla-La Mancha, Cuenca.

También tendremos sus libros. Os hablaremos de su primera novela, Para la niña detrás del árbol (Pearson 2016), para que empecéis a conocerlo como autor.

El protagonista de la novela, Julián, es un niño de 10 años, un gran lector, que está enamorado de Ana. Amor y literatura, ¿qué os parece? 

Seguro que algunos pensaréis que va a ser un rollo, pero desde la primera página veréis hasta qué punto el autor ha conseguido ponerse a vuestro lado y contar una historia de amor entre niños de Primaria sin ñoñerías ni cursiladas. 

Adolfo Córdova narra el despertar del protagonista al amor y la sexualidad con toda su intensidad de dudas, inseguridades, deseos, sueños y obsesionescon unos sentimientos profundos y universales. Y esto no es fácil de encontrar en la literatura de ficción para niños de Primaria.

Julián, está en un periodo difícil de transición entre el niño que ha sido y el adolescente en el que se convertirá cuando entre en secundaria. 
El autor,  construye un personaje complejo que tiene que asumir sus cambios y contradicciones al tiempo que siente el rechazo de los adultos, que no saben cómo tratarlo ni ayudarle a entender lo que siente, porque ha perdido los encantos de la niñez. Su hermano dice “que los romances en la primaria son efímeros” y ni siquiera  sus amigos lo entienden.
Pero Julián lo tiene muy claro y se propone conquistar a Ana contando historias en las que ella es protagonista. Se enlaza el amor por Ana con el amor por la literatura, por el poder de las palabras; palabras que lo cambian todo, que pueden doler, que pueden quedarse guardadas…Julián nombra a Ana para que se haga real.

La maestra Teo, que aparece en la historia de repente como lectora de los cuentos que ha ido intercalando Julián, acude en su ayuda alentándole a escribir. Es un personaje antagonista del resto de profesores, un adulto que respeta al niño como persona, conoce su intimidad y le hace descubrir el plan y el regalo perfecto para conquistar a Ana.

Adolfo Córdova destaca los sentimientos que despierta en el niño la forma de ser de Ana, no su apariencia física. De ella apenas sabemos que “Tiene el pelo muy largo y unos ojos de un azul que cambia”. Y que parece un hada “alta, de piel suave y cabello largo y suelto”. A Julián le gusta su olor, la risa cómplice: “Nos reímos tan  fuerte, pero tan fuerte, que me enamoré más. Ana tiene dientes grandes y la risa igual de grande”.

El cierre de la narración con la voz de Ana nombrando a Julián parece un guiño a La historia Interminable ya que da una sensación circular, de que se podría empezar a contar otra vez la historia desde una voz diferente, desde la que veríamos si los miedos e inseguridades de Julián eran, o no, fundados (pero ésta es otra historia y deberá ser contada en otra ocasión).


Adolfo Córdova es entusiasta y generoso y no ha dudado en responder a algunas preguntas sobre Para la niña detrás del árbol.

- Como autor de LIJ ¿Qué querías con Para la niña detrás del árbol? ¿Por qué elegiste que tus protagonistas fueran niños de Primaria?

- Esta novela es, en buena medida y como tan puntualmente notas en tus comentarios, una declaración de principios. Una especie de manifiesto de lo que soy. Así que me parece que con Para la niña detrás del árbol quería, de entrada, mostrar quién era yo en ese momento: una mezcla de mis recuerdos de infancia (soy lo que fui de niño) y de mi presente como adulto que aspiraba a conquistar a la chica de sus sueños y a publicar su primer libro. En efecto: si iba a empezar una relación para siempre con los lectores era natural primero presentarme.
La primera línea de la novela es “Supe que estaba enamorado porque empecé a escribir”: quería que supieran, además, que escribir y estar enamorado se parecen (¿intentar enamorarlos de la literatura?). Por eso traté bien a mis personajes y pensé bien cada palabra en la historia: para demostrarles respeto como lectores. También quería emocionarlos y divertirlos, hablarles de algo que me parecía podía importarles, significarlos, implicarlos, y con eso mantenerlos leyendo. Que mi libro fuera un puente a otros libros; que intuyeran que la literatura nos compensa y que a través de la ficción podemos nutrir nuestra realidad. Incluso quería darles pistas concretas para escribir historias.
Como escritor me parecía que podía desafiar un poquito las convenciones sobre lo que se considera “adecuado” para niños y niñas de las edades de Julián y Ana, 10 y 11 años. Afirmar con el libro que hay niños y niñas que se enamoran a esa edad. No lo digo yo, lo dicen sus hormonas, pero es un tema que muchas veces preferimos ignorar u ocultar porque incomoda y porque, efectivamente, puede ser un tema delicado. Pero ello no lo hace menos real para quien lo vive. Dar visibilidad a las emociones naturales de un niño o niña que se enamora de otro niño o niña es mejor que decir que eso no existe o que está mal.
Por otro lado, esa edad es una especie de limbo: ya no eres pequeño pero tampoco puedes decir orgullosamente que entraste a la adolescencia. ¿Qué eres? Algunos de tus compañeros son más inmaduros, otros no hablan nada, nadie sabe qué está pasando. Hay quien todavía cree en las hadas y otros que quisieran tener edad suficiente para usar desodorante. Y muchos, como Julián, sienten ambas cosas. Mezclar fantasía y realidad era un reto y para ello hice mucho trabajo como periodista, entrevistando a muchos niños y niñas de esa edad, principalmente a mi sobrino.

Y, finalmente, el prejuicio dice que las novelas de amor son para niñas, yo sentía que podía escribir una novela de amor que, aunque por supuesto no excluye a las chicas, me interesara que hablara en especial a niños enamorados.

- En Para la niña detrás del árbol dices, en la voz del protagonista, que hay dos palabras prohibidas en Primaria: Sexo y drogas, sin embargo, los personajes hablan de sus inquietudes con respecto al sexo. ¿Hubo censura por parte de la editorial o autocensura en la forma en que hablas de ello? ¿Existía el temor de que no se recomendara la lectura de tu libro por tratar un tema tabú en Primaria?

- No, nada de censura de parte de la editorial. Tuve una gran editora, Aline Hermida, nada asustadiza, valiente en su misión de armar la primera colección de literatura para Pearson Latinoamérica, que me dio total libertad. Tampoco autocensura. Yo dije lo que sentía que los personajes tenían que decir. Intenté ser fiel a eso. No iba a dar lecciones de sexualidad ni tenía una agenda de temas provocadores. Los escritores que sólo buscan “escandalizar” son tramposos. A esa edad lo que tiene que ver con “sexo y drogas” está muy empañado. Traté de hablarlo como me parecía que lo abordarían un grupo de amigos de 10 años. Mezcla de mitos y realidades, mucho más sugerido que dicho tal cual. Como sea, según la mente del lector, hay asuntos, que quedan bastante claros. Que yo sepa, por lo menos en dos primarias en México, el capítulo “La mano pegajosa” ha provocado crisis a algunos profesores que no saben si leerlo, arrancar las páginas o mandarme a llamar para que yo les explique a los niños qué quise decir. ¡Pero no hay que explicar nada! Cada quien lee y entiende hasta donde le interesa.

- Las referencias a Clásicos de la Literatura infantil son el denominador común con otro título tuyo, ilustrado por Riki Blanco, El dragón blanco y otros personajes olvidados  (FCE, 2016), que ha resultado seleccionado para el catálogo White Ravens 2017. Julián lleva un recorrido de lecturas muy extenso y variado para tener 10 años. ¿Qué pensarán sobre esto los lectores?

- Si leyeron Matilda, sabrán que es posible. No, aquí yo sé que estiré un poco lo que puede considerarse verosímil para un niño de esa edad. Fue un riesgo que decidí tomar. Puede que no resuene con muchos lectores ese aspecto tan “letrado” de Julián (que también se refleja en los cuentos que le escribe a Ana en la novela), pero siento que en la construcción particular de ese personaje podía ser posible. Y que, en el mejor de los casos, podría inspirar o despertar la curiosidad de los lectores. 

- En tus libros se percibe una admiración profunda por la obra el escritor Michael Ende (y en los últimos meses has trabajado en su mesa y has conocido a su segunda esposa durante tu estancia  en la Biblioteca Juvenil Internacional de Múnich como investigador en LIJ). Ende se dirigió al lector como su igual porque  no escribía para niños, sino para el niño que él había sido. ¿Cómo influyó en ti como lector? ¿Y como escritor? ¿Para quién escribe Adolfo Córdova?

- Suena fantástico lo que escribes (y un poco “groupie” de mi parte): sentarme en la mesa de Ende y conocer a alguien que fue tan cercana a él. Pero ahora que lo pienso cuadra bien con lo que Ende representa para mí: la posibilidad de habitar cualquier mundo y comenzar cualquier historia en cualquier momento. Eso es muy poderoso. Quizá escriba para lectores que crean en esa infinita posibilidad (o que todavía no crean pero lo deseen). Lectores que busquen en los libros los dragones que no hay en la realidad y vayan a dar una vuelta en ellos igual que Atreyu. Como lector y escritor busco palabras que me llamen, llamar a otros (como el libro que llama a Bastian); que me conduzcan a otros libros, invitar a los lectores a otros libros. Precisamente: la interminable historia de la literatura.

Adolfo Córdova y Carmen Segovia  

- Conocemos a Carmen Segovia por el comic “Gloria, palomas y perros” que cierra El libro de Gloria Fuertes antología de poemas y vida de Blackie Books y sabemos que ella fue la primera persona que te habló de la poesía de Gloria Fuertes. ¿Qué crees que aportan sus ilustraciones a Para la niña detrás del árbol?

- Las ilustraciones de Carmen en la novela le dan más carácter a los personajes. En algunos casos les añaden ternura, en otros, osadía. Pero también pueden ser muy poéticas, como la escena en la que Julián y Ana se encuentran en el jardín y al parecer un primer beso será inminente. Como nota personal, ya que Carmen nos conoce, Julián y Ana se parecen a mí y a mi pareja, Mariela. Eso ha hecho este libro aún más entrañable para nosotros.

- Por último, preguntamos a Adolfo dónde podríamos comprar su libro, ya que la editorial Pearson no lo distribuye en España.

- Se puede comprar por Amazon o en las librerías La Fabulosa (en Madrid) y El petit trésor en Vic, Barcelona. O pueden visitar la página https://detrasdelarbol.wordpress.com/ para leer el primer capítulo, ver  algunas ilustraciones y otros recursos que preparé especialmente: un “inventario” de plantas, hadas y Anas, testimonios de niños y niñas que me dijeron qué era para ellos estar enamorado y hasta un test por si hay algún lector que no esté muy seguro si lo que siente son mariposas en el estómago o un simple dolor de panza porque comió chicharrones.

Encantados con sus respuestas e impacientes por recibirlo, nos despedimos. Si quieres saber más, visita este enlace a su blog Linternas y Bosques

Ilustración de Carmen Segovia.

¡Nos vemos en la biblioteca!