COPLAS POR LA MUERTE DE SU
PADRE
¿Quién no conoce las
coplas de Jorge Manrique? Muchas las aprendimos de memoria en el instituto, o
en la voz de Paco Ibáñez, incluso los tópicos literarios que contiene - “la
fugacidad de la vida”, “la muerte igualatoria”, “la vida como un río”- han pasado a formar parte
de nuestra lengua cotidiana con expresiones tomadas de las coplas que se han
convertido en lugar común de nuestro imaginario y nuestras conversaciones.
En estos momentos en que,
debido a la pandemia, estamos sufriendo tantas pérdidas y somos tan conscientes
de la presencia de la muerte en nuestras vidas, las Coplas por la muerte de su padre de Jorge Manrique acuden a
ofrecernos el mismo consuelo que cuando fueron escritas por el poeta para
mantener viva la memoria de su padre. Un padre que es también el mío -gran
recitador de estas coplas- el tuyo, el nuestro, el de todo ser humano, porque
la experiencia de la muerte es atemporal y universal. Por eso, porque nos
siguen hablando con la misma intensidad, las coplas de Jorge Manrique son un
clásico y en esta lujosa edición de Nórdica, Coplas por la muerte de su padre en la mirada contemporánea de Antonio
Santos, como anuncia su título, un clásico renovado.
Antonio Santos es un artista, trabajador incansable, ilustrador, cartelista, grabador, escritor, pintor, escultor, constructor de juguetes, domador de pulgas…gran amigo y autor muy querido en nuestra Biblioteca Escolar.Su vocación artística se
despierta a los nueve años junto a los grandes pintores de su familia -su tía Ángeles
Santos y su marido Grau Sala- que serán sus primeros maestros. Estudia Bellas Artes
en la Universidad de Barcelona y poco a poco, sin dejar sus exposiciones, empieza
a dedicarse al mundo de la ilustración, un mundo que le resulta mucho más amable
y acogedor que el de las galerías de arte.
En el año 2000, animado
por Isidro Ferrer, publica Y con la cebra
qué pasó (Sinsentido) con el que consigue el Premio Daniel Gil al Mejor
Libro Infantil 2003, que despierta el interés de otras editoriales y en el 2003
nuestro querido Pancho (Kalandraka) que
obtiene el 2º Premio Nacional de ilustración 2004 (Cuántos talleres de
escritura y de ilustrar con tijeras hemos hecho basándonos en la estructura de
este álbum). A partir de aquí firma
más de 50 títulos en distintas editoriales (Kalandraka, SM, Siruela, Anaya, Libros
del Zorro Rojo, Pearson, Rue du monde, Los cuatro azules, El jinete azul, Diego Pun, Nórdica…) como
autor integral o en diálogo con el texto de otros autores.
En el rincón de libros firmados por el autor de nuestra Biblioteca podéis encontrar, además de Pancho, su continuación, El viaje de Pancho (Kalandraka, 2005), Rima Rimando con texto de Carlos Lapeña (Cepli, 2007), Historia de la resurrección del papagayo con texto de Eduardo Galeano (libros del Zorro Rojo, 2008), Gruvi (Los Cuatro Azules, 2009), Arqueología (El Jinete Azul, 2010), El pirata y la princesa con texto de Espronceda y Rubén Darío (Apila, 2013) - también podemos escuchar la estupenda grabación que nos envió recitándolo para nuestra Maratón de cuentos del 2018- Había una vez, con texto de María Teresa Andruetto (Diego Pun, 2016) y Cuentos de la selva, con texto de Horacio Quiroga (Nórdica, 2018) que fue distinguido con el Premio al Libro Mejor Editado 2017 en la categoría de Libros infantiles y Juveniles.
Coplas por la muerte de
su padre en la mirada contemporánea de Antonio Santos (Nórdica, 2020) será el próximo título que podamos disfrutar y el
autor se ha ofrecido a contestarnos algunas preguntas sobre el proceso de
creación de este libro en el que formato, tipografía, papel, ilustración y
texto dialogan en perfecto equilibrio.
- Coplas por la muerte de su padre en la
mirada contemporánea de Antonio Santos se empieza a gestar después de la
publicación de Cuentos de la selva,
cuando el editor de Nórdica, Diego Moreno, te pregunta “y ahora, ¿qué quieres ilustrar, Antonio?” ¿Por qué eliges a
Manrique?
Las coplas son un poema que
aprendí de adolescente y que leí por primera vez siendo un niño por indicación
de mi padre. Mi padre murió hace unos meses y ya venía anunciando que su muerte
se iba a producir en breve, así que, las he tenido muy presentes durante su
enfermedad. Recité algunas cuando murió mi madre… es un poema al que vuelvo insistentemente
cada vez que tengo una crisis metafísica, o de melancolía. Las coplas han
influido mucho en mi manera de ser y de ver el mundo. Es un poema que me
impresionó siendo un niño y lo ha seguido haciendo siempre; me gusta su música,
su rima, pero me gusta sobre todo esa manera que tiene Manrique de ir a lo
profundo.
- Como artista plástico que domina varias técnicas aplicadas
a la ilustración -escultura en madera, linóleo, litografía, dibujos,
recortables, pintura…- ¿qué te hace elegir el diorama para trasmitir el
espíritu de las coplas?
Empecé las coplas
dibujándolas. Una vez que le dije a Diego que quería hacer las coplas, volví a
leerlas de otra manera -yo las había leído siempre de una manera más placentera
o ensimismada- pero ahora lo hacía con el ojo depredador de un ilustrador. Al principio
quise hacerlas con dibujos muy prolijos y me di cuenta de que algunas eran muy
difíciles de ilustrar con un lenguaje figurativo y próximo a lo que decía el
texto, otras casi imposible, pero, como una primera aproximación, hice el
esfuerzo de dibujarlas todas.
Después las dibujé, pero
con la idea de que un río, el río de la vida manriqueño, las recorriera todas dándoles
unidad. Pero al llegar a la copla XV me di cuenta de que ese símbolo, que tan
bien funcionaba en mi cabeza, en la realidad introducía una monotonía y una pesadez
que me hizo abandonar ese camino.
Así que empecé a trabajar
en esas esculturillas de cartón, pero ya desde el recuerdo. Pensé que en vez de
intentar ilustrar literalmente las coplas era mejor trabajar a partir de las
sensaciones que me producían, de esa especie de melancolía, de cierta tristeza,
de una sensación de vacío…A partir de aquí, generé un montón de imágenes de las
que el constructor del libro (aquí me anticipo a otra de tus preguntas) eligió
las que le parecía que funcionaban mejor para el “artefacto” que estaba
construyendo porque un libro es un trabajo en equipo y yo en estas coplas soy
solo el ilustrador.
-Tu mirada sobre las coplas de Manrique, aunque recoge los
tópicos literarios de los que hablamos al principio, resulta menos solemne, con
mucho blanco para la reflexión, más luminosa y fresca, incluso amable, de lo
que ha sido habitual hasta ahora. ¿Qué has querido aportar como ilustrador al
texto de Manrique?
Quizá la gente que ha
leído las coplas y las ha ilustrado, haya caído en ese tinte dramático de la
muerte. Pero a mí la muerte nunca me ha parecido dramática, el hecho de morirse
no es más que una de las fases de la vida, y no creo que lo fuera para
Manrique. En aquella época la muerte estaba muy presente, trabajaba a destajo.
Yo no veo que Manrique trasmita una sensación de gravedad o de tristeza, sino
de naturalidad; nos tenemos que morir porque vivimos, al menos así lo he
entendido yo y desde ese espíritu las he trabajado.
- Coplas por la muerte de
su padre es el fruto del trabajo
en equipo, que comienza con tu trabajo como ilustrador, que después hay que diseñar
y maquetar y, por supuesto, el trabajo del editor. ¿Nos puedes contar cuál ha
sido el proceso para obtener un libro de esta belleza?
Como te decía, un libro
es un trabajo en equipo desde su origen. En principio, tú ilustras un texto que
ha escrito otra persona, acompañas a ese texto, y has de ser respetuoso con el
autor, con lo que dice y con lo que ha querido decir. Por supuesto que vas a
hacer tu interpretación de ello, pero la puedes hacer, o no, desde el respeto.
Yo siempre ilustro desde el respeto e intento hacer un trabajo que al autor le
pueda gustar o le pueda interesar. Y después, el libro sigue siendo un trabajo
en equipo porque hay una persona que lo construye, en este caso Pep Carrió, uno
de los mejores diseñadores españoles. Hay un impresor que mima y conoce su
oficio y un editor, Diego Moreno en Nórdica, que supervisa todo el trabajo como
el director de una orquesta. Todos han de dar al máximo y todo el engranaje
tiene que estar bien engrasado.
Yo siempre he dicho que
los libros se hacen de dentro afuera, lo que sucede en los preámbulos es muy
importante y por eso me gusta trabajar con esa gente con la que me siento a
gusto, que son mis amigos y que sé que lo van a hacer bien, que el resultado final
está garantizado. Un resultado digno, que es una palabra que mi padre repetía
muchas veces y que para mí está muy cargada de sentido. La dignidad está muy en
relación con ese querer hacer las cosas bien, de la mejor manera que uno sabe,
y con la certeza de que si no llega más lejos es porque no podía, no porque no
quisiera.
Nos despedimos de Antonio
Santos dándole las gracias por su generosa humildad y por esa mirada suya tan humana
y profunda, casi de niño, que nos hermana, como lectores y como personas, con sus
emociones y sentimientos hacia las coplas de Jorge Manrique.
¡Disfrutarlo en nuestra Biblioteca!