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martes, 10 de junio de 2025

BAJO EL ASFALTO, LA FLOR


“Las palabras no son exactas, guardan significados ocultos para cada uno de nosotros, guardan una vida interior, un mundo. Un bosque. Y ese es el misterio que nos golpea y nos hiere: la palabra que incendia.”

 

Han pasado ya seis años desde que conocimos en persona a la escritora Mónica Rodríguez y escuchamos su conferencia "En lo más oscuro del bosque" en el XV Encuentro de Animadores a la lectura de Arenas de San Pedro. También desde que iniciamos un diálogo madre-hija sobre Biografía de un Cuerpo compartiendo opiniones y reflexiones que dieron lugar a una de las entradas más visitadas de este blog.

Desde entonces, la obra de Mónica ha crecido en cantidad, con más de 80 títulos publicados, en variedad (cómic, novela ilustrada, álbum ilustrado, poesía y teatro) y en reconocimientos, entre los que destacan en 2024 -después de la concesión del premio Cervantes Chico 2018 por el conjunto de su obra- el Premio Nacional de LIJ por Umiko y premio Fundación Cuatro Gatos por La niña de los pájaros.

Su última publicación es un álbum ilustrado. Bajo el asfalto, la flor, resulta tan evocador y sugerente desde el mismo título,  que no puedo evitar ir a su encuentro. El libro elige al lector. 

La fuerza de la ilustración de la cubierta, con ese cromatismo de verdes, azules y amarillos dirige la mirada al centro de una flor que fija en la nuestra su mirada. Y ese niño… qué tristeza rezuma su figura en un cuerpo sin apenas líneas de contorno, del que no vemos las manos, solo pies descalzos y una cara. Una cara que mira con asombro hacia lo alto, de espaldas a la flor.

Mónica Rodríguez ha contado en varias ocasiones que la idea de Bajo el asfalto, la flor surgió cuando Rocío Araya y ella planeaban hacer un libro juntas y Rocío le habló de una canción de Georges Moustaki “Il y avait un jardin” que el músico dedicaba a “los niños que nacen y viven entre el hierro y el alquitrán, el hormigón y el asfalto y que, tal vez, no sabrán jamás que la tierra fue un jardín”.

León, el protagonista del texto de Mónica sí lo sabe y puede escuchar las voces de los árboles y de la flor, su confidente, a la que llamará Camila, como el amor que ha tenido que dejar atrás. Llegó en la carreta con su familia de vendedores ambulantes y montaron su tienda en el lugar donde ahora hay una calle de cemento, cuando aún no había ciudad, solo árboles, solo el río:

“El viento sin nombre sacudía los prados y el árbol que estaba donde la farola agitaba sus ramas. Todos los árboles hablaban. Nosotros, aquí, en la ciudad, no podemos oírlos, pero León sí que los oía. Y también veía las estrellas porque no había luces de farolas ni ventanas encendidas. León se echaba en los prados, junto a la flor dormida, y miraba las estrellas y escuchaba a los árboles. Entonces pensaba en Camila.”

Mónica Rodríguez y Rocío Araya (en la imagen con otro título ilustrado por ella en la editorial A fin de cuentos)

En Bajo el asfalto, la flor -editado por A fin de cuentos- el texto de Mónica Rodríguez, poético, sugerente y evocador, como ya he dicho, completa su nostálgica belleza con las potentes ilustraciones de Rocío Araya; sus cromatismos, sus texturas, sus contornos con manchas de color.

En las guardas delanteras encontramos un paisaje gris, desolado, todo de hormigón y en las traseras, en las grietas del asfalto ha crecido una inmensa flor. Bajo el asfalto, la flor parece prometer que hay esperanza en la tristeza.

“Bajo el asfalto, hubo una vez una flor. Y junto a la flor, un valle. Allí, donde está la farola de hierro había un árbol grande como un bosque, y había también un bosque y un viento que venía del sur y que no tenía nombre.”


En la primera doble página, el texto describe lo que había en ese paisaje gris, pero que no está en la ilustración, en contraste con la siguiente en la que todo es verdor y aguas cristalinas y en la que aparece la carreta de la familia errante, llena de vida en su interior, conducida por el abuelo.


El ritmo de la narración se pausa para que podamos imaginar cómo es y cómo vive esta familia dejando espacio al texto de Mónica sobre la página en blanco a la izquierda y la ilustración a sangre a la derechaun cielo azul cuajado de estrellas que se convierte en negro en las siluetas de los árboles con los niños mirando al cielo y vislumbrando en las sombras los personajes de las historias narradas por el abuelo alrededor del fuego con esa misma mirada que tenía el niño en la cubierta. 

Y al pasar la página encontramos a León, sumergido en un paisaje luminoso con los pies descalzos sobre la hierba y la flor a la que protege y cuenta sus secretos, con el texto a la derecha.


“Durante el tiempo que estuvieron aquí acampados, de camino a los pueblos del sur, cuidó de que sus hermanos no la pisotearan ni de que la mula se la comiera ni de que Amara, que era joven y caprichosa, la arrancara para ponérsela en las trenzas.”

 


Volvemos a dos dobles páginas a sangre en las que predominan los tonos cálidos -reflejo del rico mundo interior de León lleno de sensibilidad y amor por lo que le rodea- aunque nos esté contando una historia de renuncia y pérdida. Un choque entre sus sentimientos y los intereses de su familia que necesita ir de pueblo en pueblo para poder sobrevivir, siempre en movimiento, sin caer en sentimentalismos ni ataduras:

“Un día mi padre la vendió. A la burrita, a Brisa, sí, la vendió. Las mujeres hicieron fiesta con las monedas ganadas, pero yo no podía comer, tenía un no sé qué en la garganta que no me dejaba. Estaba triste como cuando lo de Camila. Algún día te hablaré de Camila.”

Y de nuevo, el texto sobre blanco, a la izquierda, y la ilustración en cromatismo de verdes y azules hasta el negro de la noche, a la derecha:

“León se echaba en los prados, junto a la flor dormida, y miraba las estrellas y escuchaba a los árboles. Entonces pensaba en Camila. En los ojos de Camila. En sus dedos tan blancos que una vez entrelazó entre los suyos.”

El álbum mantiene la narrativa a doble página hasta terminar la historia como había comenzado, de manera circular, en una ciudad - “Esta que ves. Esta por la que caminamos sin dejar huella porque es toda cemento. Gris y fría como los sueños cuando no soñamos”- pero con la flor que emerge, victoriosa, entre las grietas del cemento.

Y la música de Moustaki vuelve a resonar en mi cabeza:

“Había un jardín grande como un valle, podíamos alimentarnos en todas las estaciones, sobre la tierra ardiente o la tierra helada y descubrir flores que no tenían nombre. Había un jardín al que llamábamos LA TIERRA.”

 

Este año, Mónica Rodríguez ha sido autora imprescindible en el cole y quiero recomendar, muy cerquita ya del final de curso, Bajo el asfalto, la flor, por la rica experiencia que proporciona tanto en una lectura compartida en voz alta en el aula - Podemos sentir el ritmo que marca el paso de la página y los giros del lenguaje hacen que el lector sienta cómo el narrador se dirige a él, lo sienta próximo, creíble, y se sumerja de inmediato en la historia que le está contando- como en la conversación que provoca en el grupo -queda  la intriga de quién es el narrador ¿Será el propio León recordando su infancia? ¿Qué ocurriría con Camila? ¿Y con los otros niños? ¿Hay personas errantes en la actualidad? …- , como en el deseo de una lectura más íntima y personal en casa o en los momentos en que se hace lectura silenciosa en el aula o en la biblioteca. 

Tanto elijas una modalidad u otra, o ambas...

 

¡Feliz lectura!

Y Feliz descanso!


Si quieres conocer todos los títulos de Mónica Rodríguez entra en su web.
En este enlace de A fin de cuentos puedes leer una entrevista con Mónica Rodríguez. 
Para conocer mejor a Rocío Ayara puedes leer  este otro y esta entrevista de "Un periodista en el bolsillo" sobre su trabajo en Bajo el asfalto, la flor.

viernes, 16 de febrero de 2024

La nave de los necios

 


Una travesía de cuento en diálogo con la pintura flamenca


Querida Autora,

Tengo que hacer una pausa en esta travesía que nos proponéis Teresa Benéitez y tú porque si no nunca llegaría a escribirte, tantos son los viajes -y tan placenteros-que nos proporciona su lectura.

Descubrí La nave de los necios en el espacio druídico (como tú le llamaste) en el que nos habíamos reunido para escuchar vuestra charla como editores -en la foto con  Federico Martín como maestro de ceremonias junto a Sergio Lairla- del ensayo El adulto escondido de Perry Nodelman en el Encuentro de Arenas de San Pedro. Ya en esa primera lectura me fascinó la belleza de las ilustraciones a sangre, siempre en doble página hasta el final en que el vacío, en blanco, contrasta con tu jardín de las delicias, el cielo de los listos. Otras obras conocidas de El Bosco, Brueghel y Patinir volvían a las páginas del álbum cargadas de simbolismo e ironía, conjurando la lucha entre el bien y el mal en el viaje carnavalesco de la vida.

La nave de los necios también es un cuento de hadas en el que un pícaro, “un chico muy listo que vivía en una ciudad de tontos y se aburría muchísimo”, se quiere divertir a costa de sus vecinos y a un objeto cualquiera (una pequeña tomatera plantada en una jarra), como el sastrecillo valiente a su cinturón, le añade una misteriosa etiqueta: “Tomates llegando a trece, quien cuenta, desaparece” que va a ser el desencadenante de la acción, en este caso al encender el deseo o el temor de quienes la encuentran. La tomatera irá viajando, el título completo del álbum es La nave de los necios o el viaje del tomate nº 13, desde esa ciudad de tontos en manos de un personaje tras otro -el listo, el vecino, un alma en pena, una vieja y una curandera que la sube en un barco- hasta caer en el lugar donde inició el viaje donde, desde la chistera de un mago, vuelve a las manos del chico en un viaje circular de transformación con final sorprendente.


Tomas el título de La nave de los necios de una obra satírica de finales del siglo XV en la que el autor critica los vicios de su época encarnados en un gran número de personajes que viajan en una nave a punto de naufragar. Si descargamos la carta que diriges al lector con la información sobre las obras que han inspirado el álbum, nos embarcamos en la travesía apasionante del libro dentro del libro a través del diálogo que entablan estas obras entre ellas y con el cuento gracias al espíritu alegórico y burlesco de los grandes pintores del Renacimiento flamenco que representan en sus cuadros al ser humano como necio y grotesco en su caminar por la vida.

Es a partir de esta carta que, fascinada por el libro, me atrevo a escribir estas líneas a modo de reseña para hacerte unas preguntas.

En una entrevista decías que escribiste esta historia hace muchos años para el taller de ilustración “El libro que crece” en el que niñas y niños partiendo de un principio y un final, muy similar al del álbum actual, tenían que crear su propio necio viajando a toda velocidad en un medio de transporte con la tomatera encima. El resultado de la obra colectiva fue un libro acordeón en el que cada dibujo tenía un tomate más que el anterior en “una fuga de personajes de los más variopinta y divertida.” ¿Qué te lleva a enmarcar esta historia inicial en la pintura flamenca renacentista, de dónde parte esa idea de diálogo con ella?

Querida Belén, todo surgió bocetando las primeras escenas para la historia. Cuando llegó el momento de situar al primer necio a la orilla del río, lo vi de pronto en el cuadro El paso de la laguna Estigia de Patinir. En ese momento  comprendí que había  tropezado con un tema gigante. ¿Y si existiera un paralelismo entre mis escenas de cuento y las tablas de Flandes? Rápidamente encajaron las primeras coincidencias. En mi argumento había un trasatlántico surcando el océano  donde el pelícano venía a estrellarse contra la chistera de un mago en plena función. Las tablas de El Bosco El prestidigitador y La nave de los locos se prestaban a ese juego del diálogo. Y poco a poco fueron  entrando  personajes y escenarios para operar el cambio de ambientación. 

Esa idea de fuga que buscabas en la historia inicial está muy presente en La nave de los necios. Los personajes siempre están en movimiento, cantan, bailan…, avanzan desde el lado izquierdo de la doble página hasta salir por el extremo derecho, los seguimos con el paso de las páginas, vuelan por los aires o les dedicas varias dobles páginas para conseguir un efecto de animación como p.ej. en la escena basada en el cuadro “El prestidigitador” de El Bosco donde personajes de otros cuadros reaccionan ante el espectáculo del mago.

Porque los personajes de un cuadro también se mueven hacia otro cuadro, del mismo pintor o diferente, como, por poner otro ejemplo, en la doble página en la que vemos al vecino “salir arreando a toda velocidad” de un extremo a otro de la doble página, pero también conectas el motivo principal de “La parábola de los ciegos” de Brueghel con personajes de El Bosco en “Las tentaciones de San Antonio” y con motivos de “San Cristóbal”.
¿Por arte de qué magia consigues que todo se mueva, todo fluya y, al mismo tiempo, todo sea coherente en este álbum?

Todo álbum necesita apoyar su cuerpo de imágenes en una narrativa más allá del texto que la fundamente gráficamente. Al toparme con las tablas y la literatura satírica del Renacimiento yo había encontrado ese eje central para mi obra. Una vez que aparece el motivo, lo pones a prueba: vas moviendo detalles aquí  y allá sobre bocetos y lo presentas en un storyboard para trabajar ese discurrir por el libro que mencionas. 


En tu instagram podemos seguir algunos momentos del proceso de creación de las bellísimas acuarelas de La nave de los necios. ¿Puedes explicarnos brevemente cómo ha sido este proceso que, según dices, te ha llevado dos años de trabajo?

Bueno, fue largo, sí. La idea del diálogo con la tradición de lo grotesco era muy seductora, pero implicaba un gran esfuerzo de documentación y una técnica esmerada. Una vez que tuve los bocetos completamente desarrollados y tres ilustraciones terminadas (había pasado el primer año), se lo presenté a Teresa todo montado en un pdf y tardó media hora en decirme que sí. La segunda parte fueron los cuadros, porque aquí cada ilustración es un cuadro. Afortunadamente todos salieron bien a la primera, pero fue un trabajo muy minucioso. 

La nave de los necios o el viaje del tomate nº 13 no ha parado de recibir premios desde el inicio del proyecto. Subvencionado dentro del programa de Ayudas a la Creación Gráfica del Gobierno Vasco en 2022, incluido en la lista de los 10 mejores libros LIJ 2023 en el suplemento Babelia, en los Ilustrados Favoritos del 2023 de Letras Corsariasen nuestra carta a la Reinas Magas y, hace unos días, merecedor de uno de los prestigiosos Premios Guatrogatos 2024. ¿Qué significan todos estos reconocimientos para el artista que ha trabajado en soledad durante tanto tiempo? ¿Cómo ha sido tu relación con la editora Teresa Benéitez?          

Es fascinante terminar la obra y echarla a rodar por el mundo. Entonces empieza la vida del libro y te va trayendo sus propias historias. Llega el feedback de los lectores con sus múltiples anécdotas. Porque tu libro llega donde ni te imaginas y trae experiencias y hallazgos muy emocionantes. Los premios reconfortan y dan fuerzas y confianza para seguir. Y las editoras majas como Teresa Benéitez o Arianna Squilloni, con quienes trabajas codo con codo y sabes que confían en ti y te apoyan, hacen que todo sea maravilloso.

Por último, para los que no pudimos contemplar las 18 acuarelas originales junto con materiales del proceso creativo del álbum en la exposición, de la que he tomado el préstamo para encabezar la reseña, "La nave de los necios. Una travesía de cuento en diálogo con la pintura flamenca" en Zaragoza. ¿Qué haces con los originales de tus obras cuando termina la exposición? ¿Viajará a otros lugares?

Sí, estamos tratando de itinerarla. De momento se mueve en verano a Bilbao. Estará alojada los meses de julio, agosto y septiembre en la Mediateka de Azkuna Zentroa Alhóndiga. Y estamos pendientes de otras propuestas.

Antes de despedirnos ¿podrías sugerirnos algún detalle que enriquezca nuestro viaje?

Bueno, sí. Simplemente decir que nadie se obsesione por llegar a todos los detalles. Este libro es para disfrutarlo como lo disfrutaría un niño pequeño, con inocencia. Dejémonos sorprender por él. Cada vez que lo abramos habrá nuevos descubrimientos. Eso es lo importante.

Muchísimas gracias, Ana Lartitegui, por invitarnos a esta apasionante travesía. Un abrazo inmenso.

Belén


Ana G. Lartitegui es autora, ilustradora, investigadora, y mucho más. Si quieres ver todas sus obras LIJ pincha aquíSi te interesan los proyectos culturales que gestiona junto a Sergio Lairla, en Pantalia léelos aquí, y aquí las obras de divulgación publicadas como editores. 

A Fin de Cuentos es una editorial, que  cada año aparece en nuestra carta a las Reinas Magas, con un catálogo exquisito de libros publicados en castellano, catalán, euskera y gallego que puedes ver aquí  y de los que puedes leer varias reseñas en este blog: Cuéntame sésamo, El Kalevala canino y La cabina de teléfono en el jardín del Señor Hirota.


lunes, 22 de noviembre de 2021

VIAJAMOS CON LA LECTURA DESDE LA BIBLIOTECA ESCOLAR

En  compañía de Cristina Falcón e Inês Castel-Branco

Hace ya unas semanas que celebramos el día de las Bibliotecas, pero no queríamos dejar de publicar esta crónica porque refleja que nuestra Biblioteca Escolar sigue viva como espacio de encuentro entre lectores y con la lectura. A pesar de que aún no podamos compartir su espacio físico con las niñas y niños, hemos seguido actualizando nuestros fondos, continuamos con los préstamos individuales llevando cada semana los bibliocarros a todas las clases y disfrutamos de los Clubes de lectura de aula gracias a los lotes que nos facilita la Biblioteca Municipal a través del servicio de préstamo de la red de Bibliotecas Públicas de Castilla La Mancha.

Este año, el lema propuesto para el día de las Bibliotecas ha sido “Bibliotecas: leer, aprender, descubrir” para destacar el papel de las bibliotecas como espacios libres, diversos y abiertos que permiten el aprendizaje y posibilitan el descubrimiento de otras ideas, otras personas, otras culturas y otros mundos a través de la lectura. Un lema que nos ha incitado a planear -desde nuestra Biblioteca Escolar- un viaje por distintos países, ciudades y continentes con una experta viajera como invitada: Cristina Falcón, escritora que después de vivir en varios países y ciudades está asentada en Cuenca, a unos 60 Km de distancia de nuestro cole. Inês Castel-Branco, editora de Akiara Books, también se unió al encuentro.

Antes de nuestra cita, decidimos seleccionar algunos álbumes para que cada clase eligiera su destino e hiciera partícipe de su recorrido al resto de viajeros del CRA Leímos el último álbum de Cristina editado por Inês, Al otro lado, en todas las aulas y enviamos las preguntas e inquietudes que habían surgido a partir de la lectura para que pudieran contestarlas cuando nos viésemos.

El día señalado llegó y todas las aulas nos conectamos vía Teams entre nosotras y con nuestras generosas invitadas, dispuestas a disfrutar toda la mañana de este viaje compartido.

En las primeras etapas seguimos el recorrido vital de Cristina con varias de sus obras: Partimos de Venezuela con Al otro lado ilustrado por Mariona Cabassa (AkiaraBooks), pusimos rumbo a Italia con las deliciosas ilustraciones de Marina Marcolin para Letras en los cordones (Kalandraka), y llegamos a España, a Cuenca, con Caja de Cuentos y Aventuras y las niñas y niños pudieron enseñarle a Cristina sus creaciones y comentar con ella su experiencia con la lectura. 

Los niños de la sección de Salvacañete, decidimos viajar a través del álbum "Al otro lado". Con él llegamos hasta Venezuela, donde conocimos la historia de Juan José. Fue una lectura compartida; los mayores se la contaban a los pequeños de Infantil, y entre todos comentamos la lectura e hicimos un pequeño resumen y un dibujo sobre ella. Gracias a esta historia hemos aprendido que hay niños que tienen que atravesar grandes dificultades para poder llegar a la escuela o para comprar lo que necesitan.”


"Los alumnos de 1º de primaria leímos todos juntos el libro "Letras en los cordones". Nos encantó la historia de Flor, esa niña tan responsable que cuidaba y ayudaba en casa a su "mamama" (abuela)  -¡¡¡ nombre que nos pareció buenísssimooo!!!- y a su mamá. Realizamos unos dibujos fabulosos sobre el cuento... que además nos sirvieron para repasar el abecedario!!!
Otra parte del cuento que nos hizo mucha gracia fue la del jinete sin cabeza y que su mamá le regañase por ir descabezado por la vida. Muchas gracias por la experiencia. ¡¡¡Lo hemos pasado fenomenal!!!"


"El pasado viernes día 22 de octubre, desde el CRA Alto Cabriel de Cañete celebramos el día de la biblioteca y tuvimos el placer de contar con Cristina Falcón. Para nosotras y nosotros es un placer que alguien que viene de tan lejos y que ha viajado tanto elija nuestra capital de provincia para vivir. Es por ello que trabajamos su libro "De aventuras por la provincia de Cuenca" donde las alumnas y alumnos de 3º de primaria le dibujamos nuestros rincones favoritos de nuestra Zona y de la flora que aquí habita."

Desde Cuenca, acompañados por Cristina, proseguimos el viaje con más álbumes ilustrados.

“Desde la sección de Huerta del Marquesado,  seleccionamos el álbum de P.I. Maltbie y Pau Estrada (Juventud) "Picasso y Minou", dada nuestra simpatía por las mascotas y nuestra proximidad a los contenidos artísticos que estábamos trabajando.

El dibujo geométrico y la abstracción de Picasso nos han fascinado. Hemos viajado desde España a Francia, al corazón de París, en Montmartre, para conocer su vida. Gracias a la literatura, al cuento y sus aventuras, hemos podido acercarnos y entender un poco más su obra. El arte y la literatura nos han hecho un regalo: un viaje en plena pandemia. ¡Qué bonita combinación!”

"En la clase de 2º de primaria hemos viajado hasta Finlandia de la mano de “El Kalevala Canino” de Mauri Kunnas (A fin de cuentos). Con este libro, hemos descubierto dónde estaba Finlandia, cuáles eran sus dioses y guerreros e investigamos un poco más acerca de este país. Lo que más nos gustó fue descubrir las auroras boreales y el sol de medianoche."    

En 5º de primaria hemos viajado a Japón con un álbum que nos conmueve “La cabina de teléfono en el jardín del señor Hirota” de Heather Smith y Rachel Wada (A fin de cuentos), basado en una historia real. Quisimos contarlo con un Kamishibai con las ilustraciones del álbum. Seguimos el proceso inverso al de la ilustradora que dibujó las imágenes a tinta y después las coloreó en el ordenador; desde la imagen fotocopiada en blanco y negro le añadimos el color con acuarela. También hicimos una pequeña investigación sobre el país y aprendimos a escribir nuestros nombres en japonés. Nuestro viaje ha continuado con un taller de haikus en el que nuestras ilustraciones han funcionado como aware. ¡Nos hemos convertido en unos auténticos haijines!”

"Los alumnos de 4º de primaria para el día de la biblioteca nos hemos basado en  el libro "SOFIA VIAJA A LA ANTÁRTIDA" de Alison Lester (Ekaré) dentro del tema para este curso VIAJAMOS CON LA LECTURA. Es un libro informativo narrado a modo de cuento muy interesante que nos ha servido para realizar muchas actividades.
En un principio hicimos una lectura del cuento, después se dividió en partes la información para que cada uno pudiera complementarla (animales que hay en la Antártida, vehículos que se usan, ropa necesaria , fenómenos que allí se producen…).

Una vez buscada la información realizamos nuestras propias ilustraciones del cuento y unos dibujos relacionados con el libro. Cuando todo estuvo terminado grabamos un vídeo contando el cuento entre todos para poder mostrárselo al resto de nuestros compañeros.

Para terminar el día de la biblioteca disfrutamos de las reuniones virtuales con la autora y editora, así como con el resto de nuestros compañeros que nos mostraron sus trabajos.

Fue un día diferente basado en la lectura, de vital importancia para el desarrollo del resto de actividades dentro del aula."


"Los niños/as de educación infantil viajamos con el álbum escrito e ilustrado por Antonio Santos “El viaje de Pancho” (Kalandraka) que trata de un elefantito que viaja por distintas partes del mundo: pueblos, ciudades, mar, selva…

A partir del libro realizamos un gran collage  recreando varias escenas del libro y lo colocamos en la entrada del edificio de infantil.

Con estas actividades  se fomenta el acercamiento y motivación de los más pequeños hacia la lectura y al disfrute de la misma. ¡Pasamos una mañana estupenda!" 

En la sección de Tejadillos leímos “Qué bonito es Panamá” de Janosch (Kalandraka). Hicimos un viaje a Panamá a través de los personajes de este cuento ficticio. Con este libro comprendimos que podemos viajar a través de la lectura y la imaginación. Realizamos un resumen de forma grupal que luego contamos a todo el colegio. También vimos un video sobre Panamá para conocer este bonito lugar y cada uno expuso en clase lo que más le gustó de este país o lo que más le había llamado la atención.”

“Los alumnos de 6º de primaria de Cañete viajamos a Lisboa con la lectura del "El hombre tras la ventana" de Gonzalo Moure y Gabriel Pacheco (SM).

Según íbamos leyendo el libro nos imaginábamos una Lisboa gris, triste.... debido al argumento.

Buscamos información sobre la ciudad (situación geográfica, monumentos importantes, tradiciones, comidas ...) y de los lugares que aparecen en el libro. Esta información hizo que la visión que teníamos de la ciudad cambiara por completo y que deseáramos conocerla.”

Y desde Lisboa volvimos de nuevo a Cuenca para despedirnos de Cristina Falcón que también ha querido dejar por escrito sus impresiones de ese día:

“Si ya es motivo de celebración que un día al año se homenajeé a las bibliotecas y a quienes en ellas libran la defensa de su razón de ser, como espacios de encuentro y descubrimientos, de lectores y libros, de mundos que se despliegan y recrean entre páginas, en cada uno de nosotros, la celebración es tanto más significativa si tenemos la suerte de ser partícipes activos del festín lector de un Colegio Rural Agrupado, el CRA Alto Cabriel de Cañete; esa fue mi suerte como lectora y como autora invitada a escuchar con inmensa emoción el entusiasmo de sus alumnos y maestros, embarcados ese día en un viaje lector de esos que solo los cuentos pueden obrar en una mañana. Así viajamos de clase en clase, de continente en continente, entre risas emocionadas, estupor y complicidades estuvimos por Venezuela, con quienes se habían aventurado desde las páginas de “Al otro lado”, y a   Italia con quienes habían emprendido la ruta lectora con “Letras en los cordones”, dos álbumes ilustrados que tienen la suerte de habitar la biblioteca de este centro, que es uno de los ejemplos más emocionantes que he tenido la fortuna de conocer de primera mano, digno de reconocimiento por su entrega en pro de la dinamización y animación de los lectores, atesorada libro a libro, en rigurosa, incansable y entusiasta búsqueda. Me quedan en la memoria un montón de sonrisas, de frases viajeras, de feliz celebrar en su día a las bibliotecas de la mejor manera que puede desearse: en un festín lector.”

Este ha sido nuestro recorrido. 

Ahora el viaje continúa, en la lectura y en la vida.

*Puedes saber más sobre Al otro lado, La cabina de teléfono en el jardín del Señor Hirota y El Kalevala canino, pinchando sobre el título. 

Y sobre la celebración del día de la Biblioteca con Cristina Peregrina en el año 2020, con Ellen Duthie y Daniela Martagón en el 2019, con Mar Benegas en el 2018 y con Adolfo Córdova en el 2017.


 






viernes, 30 de abril de 2021

LA CABINA de TELÉFONO en el jardín del Señor HIROTA

La casualidad me llevó a conocer la existencia de este teléfono, casi a la vez, en dos narraciones muy diferentes. 

Había estado hojeando los dos tomos de Cuadernos japoneses del italiano Igort –unos libros bellísimos en los que el autor, primer occidental en dibujar manga en Japón, hace un viaje poético por distintos aspectos de la cultura japonesa y su relación de amor y fascinación por este país- para regalárselos a mi hija cuando volviera a casa en vacaciones.  

Me detuve en la PD de “El vagabundo del manga” dedicada al "teléfono del viento" porque me pareció una hermosa manera de afrontar el vacío que deja la destrucción y la pérdida. Me hizo pensar en las publicaciones que leemos en las redes sociales en las que algunas personas hablan, incluso como un ritual en cada aniversario de su muerte, con sus seres queridos.

Días más tarde, quedé impresionada por la belleza del texto y las imágenes de  La cabina de teléfono en el jardín del señor Hirota. 

“CADA MAÑANA, Makio visitaba a su vecino, el señor Hirota. Juntos se sentaban al final de su jardín, contemplando desde lo alto de la colina las pequeñas figuras en el puerto. 

Jugaban a identificar al padre de Makio mientras descargaba la pesca del día y a Fumika, la hija del señor Hirota, que limpiaba y destripaba el pescado. 

« ¡Los veo!», decía Makio. 

El señor Hirota reía. «Has vuelto a ganar, Makio».

Era uno de sus juegos favoritos. 

Estaban jugando cuando comenzó el temblor y llegó la gran ola.”

Solo al terminar el álbum supe que estaba inspirado en una historia real y recordé entonces lo que había leído en los Cuadernos japoneses sobre el terremoto y el tsunami que destruyeron la ciudad de Otsuchi y del teléfono del viento creado por Itaru Sasaki. 

Heather Smith, autora del texto de La cabina de teléfono en el jardín del señor Hirota, escucha la noticia de la existencia de este teléfono y crea al protagonista, Makio, para mostrarnos la vivencia de la pérdida de los seres queridos desde la mirada de un niño y representa al Señor Hirota como un hombre amable y generoso que establece un fuerte vínculo con él, en homenaje al personaje real que dejó el teléfono para que lo usasen, primero, todas las personas de su aldea y después para todo el que necesitara consuelo: 

“Cuando escuché la historia del «teléfono del viento» de Itaru Sasaki, me conmovió la belleza que se esconde en el hecho de que un simple objeto —un teléfono desconectado— pudiera ayudar a una comunidad afligida a superar su dolor. Fue este sentimiento de esperanza y entereza lo que me inspiró a adaptar la historia para un público joven. Espero que, al igual que Makio, los lectores descubran que, a veces, hay belleza en el dolor. En este caso, se encuentra entre las paredes de la cabina del señor Hirota.”

Heather convierte la naturaleza -mar, viento, árboles…- en un personaje con voz propia que se relaciona con los protagonistas y los habitantes de la aldea y consigue llegar al corazón de los lectores con un texto poético, delicado, muy medido, muy limpio, que ahonda en los sentimientos sin caer en sentimentalismos. Contaba, además, con que parte de la narración quedaba en manos de la ilustradora.

Rachel Wada vivió con su familia en Japón y China antes de asentarse en Vancouver y ha desarrollado un estilo propio que refleja las técnicas, motivos y simbolismos de su herencia cultural. Para La cabina de teléfono en el jardín del señor Hirota utilizó algunos medios tradicionales como la acuarela, la tinta negra y el grafito y se inspiró en los estilos artísticos japoneses tradicionales, como los grabados en madera Ukiyo-e y el Sumi-e (pintura al agua con tinta). 


Las ilustraciones finales son un ensamblaje de elementos dibujados y pintados a mano y elementos ilustrados digitalmente.

 

Al ser su primer trabajo como ilustradora para un lector joven, además del trabajo inicial de investigación sobre las fotos del Tsunami, el terremoto y la cabina de teléfono, también se documentó en libros infantiles japoneses antiguos. 


Para la secuencia narrativa enfatiza los colores y los tonos más oscuros con pinceladas de tinta negra más gruesas durante el Tsumani y va suavizando el color a medida que avanza la historia para terminar, como al principio, en una apacible vista de la playa desde donde el señor Hirota saluda, sonriente, al niño.

Rachel Wada consigue así en La cabina de teléfono en el jardín del señor Hirota unas imágenes de gran belleza por las que le concedieron el Premio Elizabeth Mrazik-Cleaver de Libros Ilustrados canadienses en reconocimiento por haber ilustrado “maravillosamente el poder y el horror de un tsunami, el proceso de duelo y el poder del amor y la memoria para ayudar en el proceso de sanación.” 

Teresa Benéitez, editora de A Fin de Cuentos, supo, desde el momento en que leyó este álbum, que quería publicarlo. Uno de sus principios es que la lectura puede servir para construir puentes entre personas de diferentes orígenes. Así ocurre con La cabina de teléfono en el jardín del señor Hirota, un álbum inscrito en la cultura japonesa y en su capacidad simbólica, al tratar temas tan universales como la pérdida, el duelo, la amistad, la compasión, la solidaridad y la capacidad de superación


Clara, sexto de primaria, ha querido unirse a esta reseña para comentarnos sus impresiones sobre la lectura:


La cabina de teléfono en el jardín del señor Hirota es una historia muy bonita, aunque a la vez, bastante triste.

Perder a alguien importante es algo que a todos nos ha pasado o nos pasará y en este álbum lo cuentan muy bien. Me gusta mucho que puedan “hablar” con quienes habían perdido, creo que sería una buena forma de desahogarse.

Me pareció muy interesante que fuera una historia basada en hechos reales, cuando lo leí no pensaba que fuera posible que eso pasara realmente, y me resultó muy curioso que fuera real.

Para ser un álbum corto y con más ilustraciones que texto me llegó al corazón, realmente es una historia muy bonita y que sin duda recomendaría. Me gustó mucho.”

Durante el curso 2021-22 disfrutamos de otra rica experiencia lectora en nuestro proyecto "Viajamos con la lectura" .

En 5º de primaria hemos viajado a Japón con un álbum que nos conmueve “La cabina de teléfono en el jardín del señor Hirota” de Heather Smith y Rachel Wada (A fin de cuentos), basado en una historia real. Quisimos contarlo con un Kamishibai con las ilustraciones del álbum. Seguimos el proceso inverso al de la ilustradora que dibujó las imágenes a tinta y después las coloreó en el ordenador; desde la imagen fotocopiada en blanco y negro le añadimos el color con acuarela. También hicimos una pequeña investigación sobre el país y aprendimos a escribir nuestros nombres en japonés. Nuestro viaje ha continuado con un taller de haikus en el que nuestras ilustraciones han funcionado como aware. ¡Nos hemos convertido en unos auténticos haijines!”

Esperamos que La cabina de teléfono en el jardín del señor Hirota os conmueva con su belleza poética tanto como a nosotras.

¡Feliz lectura!


Si os ha picado la curiosidad y queréis saber más sobre “El teléfono del viento” pinchad sobre este enlace al documental de arte TV.

Para saber más sobre la autora y la ilustradora no os perdáis las entradas en el blog de A Fin de Cuentos.