jueves, 17 de junio de 2021

EL REY CERDO

 

Un cuento con cola

La reina de este cuento parece conocer la famosa frase «somos lo que comemos» del filósofo y antropólogo alemán Ludwig Feuerbach porque no deja de avisar al rey sobre las consecuencias de comer tanto cerdo:

“No te vendría mal comerte alguna chuletilla menos. Si sigues así, acabarás convirtiéndote en cerdo.”

Pero el rey no le hace caso y sigue comiendo.


El álbum que acaba de editar Ekaré, con texto de Koos Meinderts e ilustrado por Emilio Urberuaga, comienza con el “Érase una vez” de los cuentos tradicionales. Las ilustraciones nos muestran a un rey que parece un cerdo y come, como un cerdo, cerdo a todas horas. 

Por las mañanas elige, en la pocilga real, el cerdo más apetecible para la cena. Los cerdos aprecian sus privilegios y consideran un honor dar la vida por el rey. Todos están contentos con el orden establecido. 

¿Todos? Todos no. Como suele ocurrir en estos cuentos, el más pequeño es el que pone en marcha la acción que va a producir el cambio de ese orden al final de la historia. El cerdito resulta ser un filósofo y el detonante será la eterna pregunta sobre el sentido de la existencia:

“Papi…¿para qué vivimos?” 

Insatisfecho con las respuestas, contesta:

 “La vida tiene que ser más que engordar, morir y ser comido, ni siquiera si es por el rey”. 

Y decide que cuando sea grande se largará de allí. La vida continuó su curso hasta que un día… 

Como no quiero destripar el cuento, solo os diré que lo que ocurre tiene algo en común con Príncipe y mendigo de Mark Twain o con contradecir al refranero sobre si el hábito hace al monje.

Pero, como ya anunciamos, esta historia tiene cola, y no es la de un cerdo sino la de otra joven filósofa, una truchita que lanza la eterna pregunta:

“Papi…¿para qué vivimos?” 

Koos Meinderts nos invita así a imaginar nuevos desenlaces terminados en la misma pregunta que nos lleven a una historia encadenada; un cuento sin final.



Emilio Urberuaga - Premio Nacional de Ilustración que ha dado vida a personajes tan entrañables, como Manolito, Olivia o Gilda la oveja- parece recoger esta propuesta del texto desde la portada, en la que vemos junto al cerdo un gato con una raspa en la boca, en las guardas delanteras donde aparece un muro que sigue en las guardas traseras y sobre el que camina el mismo gato, y a lo largo de todas las páginas en las que comenzamos a ver su cola y, conforme avanza la trama, su cuerpo entero y podemos situar el muro en el portón real.

Las ilustraciones de Urberuaga, con sus colores brillantes, sus contornos bien definidos y sobre todo con ese sentido del humor, esa ternura y esa fantasía doméstica que le caracteriza, juegan con el texto de Meinderts y convierten la lectura de este álbum en una delicia que despierta sonrisas, genera preguntas y, en una lectura compartida, estimula la conversación.


¡Feliz lectura y feliz verano!



viernes, 30 de abril de 2021

LA CABINA de TELÉFONO en el jardín del Señor HIROTA

La casualidad me llevó a conocer la existencia de este teléfono, casi a la vez, en dos narraciones muy diferentes. 

Había estado hojeando los dos tomos de Cuadernos japoneses del italiano Igort –unos libros bellísimos en los que el autor, primer occidental en dibujar manga en Japón, hace un viaje poético por distintos aspectos de la cultura japonesa y su relación de amor y fascinación por este país- para regalárselos a mi hija cuando volviera a casa en vacaciones.  

Me detuve en la PD de “El vagabundo del manga” dedicada al "teléfono del viento" porque me pareció una hermosa manera de afrontar el vacío que deja la destrucción y la pérdida. Me hizo pensar en las publicaciones que leemos en las redes sociales en las que algunas personas hablan, incluso como un ritual en cada aniversario de su muerte, con sus seres queridos.

Días más tarde, quedé impresionada por la belleza del texto y las imágenes de  La cabina de teléfono en el jardín del señor Hirota. 

“CADA MAÑANA, Makio visitaba a su vecino, el señor Hirota. Juntos se sentaban al final de su jardín, contemplando desde lo alto de la colina las pequeñas figuras en el puerto. 

Jugaban a identificar al padre de Makio mientras descargaba la pesca del día y a Fumika, la hija del señor Hirota, que limpiaba y destripaba el pescado. 

« ¡Los veo!», decía Makio. 

El señor Hirota reía. «Has vuelto a ganar, Makio».

Era uno de sus juegos favoritos. 

Estaban jugando cuando comenzó el temblor y llegó la gran ola.”

Solo al terminar el álbum supe que estaba inspirado en una historia real y recordé entonces lo que había leído en los Cuadernos japoneses sobre el terremoto y el tsunami que destruyeron la ciudad de Otsuchi y del teléfono del viento creado por Itaru Sasaki. 

Heather Smith, autora del texto de La cabina de teléfono en el jardín del señor Hirota, escucha la noticia de la existencia de este teléfono y crea al protagonista, Makio, para mostrarnos la vivencia de la pérdida de los seres queridos desde la mirada de un niño y representa al Señor Hirota como un hombre amable y generoso que establece un fuerte vínculo con él, en homenaje al personaje real que dejó el teléfono para que lo usasen, primero, todas las personas de su aldea y después para todo el que necesitara consuelo: 

“Cuando escuché la historia del «teléfono del viento» de Itaru Sasaki, me conmovió la belleza que se esconde en el hecho de que un simple objeto —un teléfono desconectado— pudiera ayudar a una comunidad afligida a superar su dolor. Fue este sentimiento de esperanza y entereza lo que me inspiró a adaptar la historia para un público joven. Espero que, al igual que Makio, los lectores descubran que, a veces, hay belleza en el dolor. En este caso, se encuentra entre las paredes de la cabina del señor Hirota.”

Heather convierte la naturaleza -mar, viento, árboles…- en un personaje con voz propia que se relaciona con los protagonistas y los habitantes de la aldea y consigue llegar al corazón de los lectores con un texto poético, delicado, muy medido, muy limpio, que ahonda en los sentimientos sin caer en sentimentalismos. Contaba, además, con que parte de la narración quedaba en manos de la ilustradora.

Rachel Wada vivió con su familia en Japón y China antes de asentarse en Vancouver y ha desarrollado un estilo propio que refleja las técnicas, motivos y simbolismos de su herencia cultural. Para La cabina de teléfono en el jardín del señor Hirota utilizó algunos medios tradicionales como la acuarela, la tinta negra y el grafito y se inspiró en los estilos artísticos japoneses tradicionales, como los grabados en madera Ukiyo-e y el Sumi-e (pintura al agua con tinta). 


Las ilustraciones finales son un ensamblaje de elementos dibujados y pintados a mano y elementos ilustrados digitalmente.

 

Al ser su primer trabajo como ilustradora para un lector joven, además del trabajo inicial de investigación sobre las fotos del Tsunami, el terremoto y la cabina de teléfono, también se documentó en libros infantiles japoneses antiguos. 


Para la secuencia narrativa enfatiza los colores y los tonos más oscuros con pinceladas de tinta negra más gruesas durante el Tsumani y va suavizando el color a medida que avanza la historia para terminar, como al principio, en una apacible vista de la playa desde donde el señor Hirota saluda, sonriente, al niño.

Rachel Wada consigue así en La cabina de teléfono en el jardín del señor Hirota unas imágenes de gran belleza por las que le concedieron el Premio Elizabeth Mrazik-Cleaver de Libros Ilustrados canadienses en reconocimiento por haber ilustrado “maravillosamente el poder y el horror de un tsunami, el proceso de duelo y el poder del amor y la memoria para ayudar en el proceso de sanación.” 

Teresa Benéitez, editora de A Fin de Cuentos, supo, desde el momento en que leyó este álbum, que quería publicarlo. Uno de sus principios es que la lectura puede servir para construir puentes entre personas de diferentes orígenes. Así ocurre con La cabina de teléfono en el jardín del señor Hirota, un álbum inscrito en la cultura japonesa y en su capacidad simbólica, al tratar temas tan universales como la pérdida, el duelo, la amistad, la compasión, la solidaridad y la capacidad de superación


Clara, sexto de primaria, ha querido unirse a esta reseña para comentarnos sus impresiones sobre la lectura:


La cabina de teléfono en el jardín del señor Hirota es una historia muy bonita, aunque a la vez, bastante triste.

Perder a alguien importante es algo que a todos nos ha pasado o nos pasará y en este álbum lo cuentan muy bien. Me gusta mucho que puedan “hablar” con quienes habían perdido, creo que sería una buena forma de desahogarse.

Me pareció muy interesante que fuera una historia basada en hechos reales, cuando lo leí no pensaba que fuera posible que eso pasara realmente, y me resultó muy curioso que fuera real.

Para ser un álbum corto y con más ilustraciones que texto me llegó al corazón, realmente es una historia muy bonita y que sin duda recomendaría. Me gustó mucho.”

Esperamos que La cabina de teléfono en el jardín del señor Hirota os conmueva con su belleza poética tanto como a nosotras.

¡Feliz lectura!


Si os ha picado la curiosidad y queréis saber más sobre “El teléfono del viento” pinchad sobre este enlace al documental de arte TV.

Para saber más sobre la autora y la ilustradora no os perdáis las entradas en el blog de A Fin de Cuentos.




domingo, 7 de marzo de 2021

ILUSTRAR LA MEMORIA. ANTONIO SANTOS


COPLAS POR LA MUERTE DE SU PADRE


¿Quién no conoce las coplas de Jorge Manrique? Muchas las aprendimos de memoria en el instituto, o en la voz de Paco Ibáñez, incluso los tópicos literarios que contiene - “la fugacidad de la vida”, “la muerte igualatoria”, “la vida como un río”- han pasado a formar parte de nuestra lengua cotidiana con expresiones tomadas de las coplas que se han convertido en lugar común de nuestro imaginario y nuestras conversaciones.

En estos momentos en que, debido a la pandemia, estamos sufriendo tantas pérdidas y somos tan conscientes de la presencia de la muerte en nuestras vidas, las Coplas por la muerte de su padre de Jorge Manrique acuden a ofrecernos el mismo consuelo que cuando fueron escritas por el poeta para mantener viva la memoria de su padre. Un padre que es también el mío -gran recitador de estas coplas- el tuyo, el nuestro, el de todo ser humano, porque la experiencia de la muerte es atemporal y universal. Por eso, porque nos siguen hablando con la misma intensidad, las coplas de Jorge Manrique son un clásico y en esta lujosa edición de Nórdica, Coplas por la muerte de su padre en la mirada contemporánea de Antonio Santos, como anuncia su título, un clásico renovado. 

Antonio Santos es un artista, trabajador incansable, ilustrador, cartelista, grabador, escritor, pintor, escultor, constructor de juguetes, domador de pulgas…gran amigo y autor muy querido en nuestra Biblioteca Escolar.

Su vocación artística se despierta a los nueve años junto a los grandes pintores de su familia -su tía Ángeles Santos y su marido Grau Sala- que serán sus primeros maestros. Estudia Bellas Artes en la Universidad de Barcelona y poco a poco, sin dejar sus exposiciones, empieza a dedicarse al mundo de la ilustración, un mundo que le resulta mucho más amable y acogedor que el de las galerías de arte. 

En el año 2000, animado por Isidro Ferrer, publica Y con la cebra qué pasó (Sinsentido) con el que consigue el Premio Daniel Gil al Mejor Libro Infantil 2003, que despierta el interés de otras editoriales y en el 2003 nuestro querido Pancho (Kalandraka) que obtiene el 2º Premio Nacional de ilustración 2004 (Cuántos talleres de escritura y de ilustrar con tijeras hemos hecho basándonos en la estructura de este álbum). A partir de aquí firma más de 50 títulos en distintas editoriales (Kalandraka, SM, Siruela, Anaya, Libros del Zorro Rojo, Pearson, Rue du monde, Los cuatro azules, El jinete azul, Diego Pun, Nórdica…) como autor integral o en diálogo con el texto de otros autores. 

En el rincón de libros firmados por el autor de nuestra Biblioteca 
podéis encontrar, además de Pancho, 
su continuación, El viaje de Pancho (Kalandraka, 2005)Rima Rimando con texto de Carlos Lapeña (Cepli, 2007), Historia de la resurrección del papagayo con texto de Eduardo Galeano (libros del Zorro Rojo, 2008), Gruvi (Los Cuatro Azules, 2009)Arqueología (El Jinete Azul, 2010), El pirata y la princesa con texto de Espronceda y Rubén Darío (Apila, 2013) - también podemos escuchar la estupenda grabación que nos envió recitándolo para nuestra Maratón de cuentos del 2018- Había una vez, con texto de María Teresa Andruetto (Diego Pun, 2016) y Cuentos de la selva, con texto de Horacio Quiroga (Nórdica, 2018) que fue distinguido con el Premio al Libro Mejor Editado 2017 en la categoría de Libros infantiles y Juveniles.

Coplas por la muerte de su padre en la mirada contemporánea de Antonio Santos (Nórdica, 2020) será el próximo título que podamos disfrutar y el autor se ha ofrecido a contestarnos algunas preguntas sobre el proceso de creación de este libro en el que formato, tipografía, papel, ilustración y texto dialogan en perfecto equilibrio.

- Coplas por la muerte de su padre en la mirada contemporánea de Antonio Santos se empieza a gestar después de la publicación de Cuentos de la selva, cuando el editor de Nórdica, Diego Moreno, te pregunta “y ahora, ¿qué quieres ilustrar, Antonio?” ¿Por qué eliges a Manrique?

Las coplas son un poema que aprendí de adolescente y que leí por primera vez siendo un niño por indicación de mi padre. Mi padre murió hace unos meses y ya venía anunciando que su muerte se iba a producir en breve, así que, las he tenido muy presentes durante su enfermedad. Recité algunas cuando murió mi madre… es un poema al que vuelvo insistentemente cada vez que tengo una crisis metafísica, o de melancolía. Las coplas han influido mucho en mi manera de ser y de ver el mundo. Es un poema que me impresionó siendo un niño y lo ha seguido haciendo siempre; me gusta su música, su rima, pero me gusta sobre todo esa manera que tiene Manrique de ir a lo profundo.

- Como artista plástico que domina varias técnicas aplicadas a la ilustración -escultura en madera, linóleo, litografía, dibujos, recortables, pintura…- ¿qué te hace elegir el diorama para trasmitir el espíritu de las coplas?

Empecé las coplas dibujándolas. Una vez que le dije a Diego que quería hacer las coplas, volví a leerlas de otra manera -yo las había leído siempre de una manera más placentera o ensimismada- pero ahora lo hacía con el ojo depredador de un ilustrador. Al principio quise hacerlas con dibujos muy prolijos y me di cuenta de que algunas eran muy difíciles de ilustrar con un lenguaje figurativo y próximo a lo que decía el texto, otras casi imposible, pero, como una primera aproximación, hice el esfuerzo de dibujarlas todas.

Después las dibujé, pero con la idea de que un río, el río de la vida manriqueño, las recorriera todas dándoles unidad. Pero al llegar a la copla XV me di cuenta de que ese símbolo, que tan bien funcionaba en mi cabeza, en la realidad introducía una monotonía y una pesadez que me hizo abandonar ese camino. 

Así que empecé a trabajar en esas esculturillas de cartón, pero ya desde el recuerdo. Pensé que en vez de intentar ilustrar literalmente las coplas era mejor trabajar a partir de las sensaciones que me producían, de esa especie de melancolía, de cierta tristeza, de una sensación de vacío…A partir de aquí, generé un montón de imágenes de las que el constructor del libro (aquí me anticipo a otra de tus preguntas) eligió las que le parecía que funcionaban mejor para el “artefacto” que estaba construyendo porque un libro es un trabajo en equipo y yo en estas coplas soy solo el ilustrador.

-Tu mirada sobre las coplas de Manrique, aunque recoge los tópicos literarios de los que hablamos al principio, resulta menos solemne, con mucho blanco para la reflexión, más luminosa y fresca, incluso amable, de lo que ha sido habitual hasta ahora. ¿Qué has querido aportar como ilustrador al texto de Manrique?

Quizá la gente que ha leído las coplas y las ha ilustrado, haya caído en ese tinte dramático de la muerte. Pero a mí la muerte nunca me ha parecido dramática, el hecho de morirse no es más que una de las fases de la vida, y no creo que lo fuera para Manrique. En aquella época la muerte estaba muy presente, trabajaba a destajo. Yo no veo que Manrique trasmita una sensación de gravedad o de tristeza, sino de naturalidad; nos tenemos que morir porque vivimos, al menos así lo he entendido yo y desde ese espíritu las he trabajado.


- Coplas por la muerte de su padre es el fruto del trabajo en equipo, que comienza con tu trabajo como ilustrador, que después hay que diseñar y maquetar y, por supuesto, el trabajo del editor. ¿Nos puedes contar cuál ha sido el proceso para obtener un libro de esta belleza?

Como te decía, un libro es un trabajo en equipo desde su origen. En principio, tú ilustras un texto que ha escrito otra persona, acompañas a ese texto, y has de ser respetuoso con el autor, con lo que dice y con lo que ha querido decir. Por supuesto que vas a hacer tu interpretación de ello, pero la puedes hacer, o no, desde el respeto. Yo siempre ilustro desde el respeto e intento hacer un trabajo que al autor le pueda gustar o le pueda interesar. Y después, el libro sigue siendo un trabajo en equipo porque hay una persona que lo construye, en este caso Pep Carrió, uno de los mejores diseñadores españoles. Hay un impresor que mima y conoce su oficio y un editor, Diego Moreno en Nórdica, que supervisa todo el trabajo como el director de una orquesta. Todos han de dar al máximo y todo el engranaje tiene que estar bien engrasado.

Yo siempre he dicho que los libros se hacen de dentro afuera, lo que sucede en los preámbulos es muy importante y por eso me gusta trabajar con esa gente con la que me siento a gusto, que son mis amigos y que sé que lo van a hacer bien, que el resultado final está garantizado. Un resultado digno, que es una palabra que mi padre repetía muchas veces y que para mí está muy cargada de sentido. La dignidad está muy en relación con ese querer hacer las cosas bien, de la mejor manera que uno sabe, y con la certeza de que si no llega más lejos es porque no podía, no porque no quisiera.

Nos despedimos de Antonio Santos dándole las gracias por su generosa humildad y por esa mirada suya tan humana y profunda, casi de niño, que nos hermana, como lectores y como personas, con sus emociones y sentimientos hacia las coplas de Jorge Manrique. 


¡Disfrutarlo en nuestra Biblioteca!

jueves, 4 de febrero de 2021

LA VOZ DEL AUTOR. GURIDI.


Me acaba de llegar en papel, como regalo de cumpleaños, Palabras e imágenes para asomarnos al mundo, 25 autores iberoamericanos de libros álbum, fruto de la colaboración de la Fundación Cuatro gatos y la UCLM, en el que participé como colaboradora del grupo LIEL. Esta selección de autores integrales de libros álbum viene a completar las anteriores publicaciones sobre poesía y narrativa -Dos orillas y un océano: 25 autores iberoamericanos de poesía para niños y jóvenes, Historias de acá y de allá: 25 autores iberoamericanos de narrativa para niños y Puentes de palabras: 25 autores iberoamericanos de narrativa para jóvenes- que nacieron del deseo de tender puentes entre quienes crean, publican y promueven los libros para niños y jóvenes en las dos orillas del Atlántico.

Para realizar la selección partimos de una premisa; que fueran autores integrales de texto e imagen. De los 25 creadores que componen finalmente esta guía -Isol, Gustavo Roldán, Mariana Ruiz Johnson y María Wernicke (Argentina); Ciça Fittipaldi y Roger Mello (Brasil); Pato Mena y Paloma Valdivia (Chile); Alekos, Dipacho y Claudia Rueda (Colombia); Marco Chamorro y Roger Ycaza (Ecuador); Ximo Abadía, Marta Altés, Iban Barrenetxea, Federico Delicado, Guridi, Imapla, Beatriz Martín Vidal, Manuel Marsol, María Pascual de la Torre y Adolfo Serra (España), Carlos Pellicer López (México) y Menena Cottin (Venezuela)- tuve el honor y el placer de aportar esta breve pincelada sobre la vida y la obra de Guridi, un autor con voz propia que concibe su trabajo más como artista que como ilustrador.

Raúl Nieto Guridi (1970) nació en Sevilla y creció en una casa llena de libros. Dibuja desde siempre y estudia Pintura en la Facultad de Bellas Artes de su ciudad natal. Durante varios años se dedica a la pintura y al diseño gráfico hasta que, en 2010, llevado por el deseo de dar un giro a la imagen haciéndola más narrativa, decide dedicarse a la ilustración en el campo de la LIJ. A partir de entonces ha formado tándem como ilustrador con Mar Benegas, Pablo Albo, Margarita del Mazo e Ingrid Chabbert (Finalista del premio Andersen 2016), entre otros destacados autores, al tiempo que desarrolla una obra personal y comprometida como autor de texto e imagen.
Como autor integral Guridi nos invita -desde la sencillez, la metáfora visual, el humor, el compromiso y, a veces, desde el absurdo- a imaginar, hacernos preguntas, soñar y cuestionarnos el mundo. 

No en vano declara que su sueño sería “Hacer un álbum que inspire felicidad y que enseñe a ser mejor persona”.

Desde su primera obra, Si yo fuera un gran gigante (Narval, 2013), se sitúa desde la mirada infantil en un diálogo entre lo esquemático y lo abstracto, la línea y el color, lo simple y lo complejo. En El Rey De Nada (A H Pípala, 2014) continúa la exploración de opuestos, todo/nada, línea continua/discontinua y color/ línea negra, sobre fondo blanco.

Guridi comienza a publicar con Tres Tigres Tristes, una editorial que se arriesga a explorar formatos diferentes de lectura; Pasen y vean, Cuaderno de imaginar (2014) es una vuelta de tuerca a los cuadernos de actividades para niños y ¿Qué hace un hombre con una sardina en la cabeza? (2014), un juego de relacionar imágenes y texto que permiten al lector crear su propia narración. En Érase (2016) el autor busca expresarse con lo mínimo para dar el mismo protagonismo al texto y a una imagen en la que juega tan solo con el color azul y el vacío. En 2017 publica con Libre Albedrío el álbum Dos caminos (mención especial en los Bologna Ragazzi Awards, 2018) en el que reflexiona sobre las relaciones y la vida desde la metáfora de los caminos.  De nuevo con Tres Tigres Tristes publica Cómo meter una ballena en una maleta (2017), obra ganadora del Premio Fundación Cuatrogatos 2019, editada en formato acordeón dentro de una maleta de cartón que nace de la voluntad del autor por visibilizar la situación de las personas refugiadas. Shadow (2018) y Colossus (2018) son sus últimas obras con texto e imagen para público infantil.

Guridi compagina su trabajo como autor con su labor como docente de dibujo en Secundaria y en Talleres donde muestra a sus alumnos cómo utilizar la serendipia y el absurdo como vehículos de creatividad.

El autor contesta a varias preguntas sobre cómo concibe el libro álbum.

¿Qué elementos son esenciales para usted en la creación de un libro álbum para niños y jóvenes?

 Un álbum tiene que implicar al lector de alguna forma, no lo puede dejar indiferente. El ritmo de las imágenes debería estar acorde con la historia que se cuenta y el código que se utilice, tanto en el texto como en la imagen; tiene que ser adecuado para el lector a quien va dirigido, pero abierto a todos. En pocas palabras, debe seducir a quien lo tenga en las manos.

 ¿Qué puede aportarles a los niños y jóvenes la lectura de libros álbum?

El álbum es heterodoxo, no solo por lo que dice, sino por cómo lo dice, y también por quien lo dice y a quien lo dice. Eso hace que se rompan inercias dentro de la práctica lectora, implicando visualmente al que lee. Para los niños y jóvenes esa lectura a medias entre “ver” y “leer” puede ayudarles a comprender y asentar conceptos, pero sobre todo ofrece una nueva visión del libro como algo cercano, accesible y, muy importante, interesante y divertido.

¿Qué ideas sugeriría para tender puentes permanentes entre las nuevas generaciones y los libros álbum?

Existe un vacío editorial que en el caso de los adolescentes el álbum podría llenar. Es un género que permite trabajar historias desde aspectos formales más cercanos al lenguaje cinematográfico, con un formato en el que el aspecto visual es muy importante, sin las complicaciones de lectura y ritmo que tiene el cómic. El contenido del álbum puede ser diverso, jugando con la dualidad de que la imagen sea más juvenil y el texto más adulto o viceversa; de esa forma las nuevas generaciones aprenderían una nueva forma de leer basada en la lectura de textos y la lectura de imágenes, creando individuos más autocríticos y críticos para una sociedad mediática como la que vivimos. Habría entonces que reforzar aspectos olvidados de cómo leer e interpretar imágenes y “traducir” textos a imágenes o imágenes a texto.

Para responder a la estructura de la guía Palabras e imágenes para asomarnos al mundo, 25 autores iberoamericanos de libros álbum, tenía que seleccionar una de las obras de Guridi para hacer una breve reseña. Elegí Colossus, en ese momento su última publicación en LIJ, porque enlaza con los elementos formales que ya estaban presentes en Si yo fuera un gran gigante; elementos que desarrolla a lo largo de su obra y con los que construye un lenguaje personal, una voz propia.

Colossus, Tres Tigres Tristes, Sevilla 2018.

Colossus es un álbum de gran formato en el que Guridi da un giro al juego de imaginar que nos proponía en Si yo fuera un gran gigante (Narval, 2013) y nos presenta a un ser inmenso que encarna la exageración, la desmesura, lo inabarcable; solo para escribir su nombre COLOSSUS son necesarias las guardas delanteras y traseras del álbum. 

El relato está articulado entre texto e imagen, enfatizados por el juego con el tamaño tipográfico, en una narración en la que, en cada doble página, aumenta la sensación de que todo lo que hace el protagonista- comer, coleccionar, pasear, bañarse- va alcanzando mayores proporciones, en una sucesión interminable de cifras enormes que fascinan a los niños. Llega un momento en que la doble página ya no es suficiente y el saludo de Colossus continúa en la página posterior y “puede escucharse a 97.394 km de distancia”. Y cuando tenemos la sensación de que podríamos seguir y seguir hasta el infinito nos llega la pregunta: “¿Pero sabéis lo más increíble?”. Nos detenemos para imaginar diferentes hipótesis y al volver la página encontramos, en una tipografía muuuuy pequeña, la respuesta que nos da la auténtica dimensión del gigante y nos descubre la voz y el punto de vista desde el que se narra la historia.

Colossus está concebido como un ser corpóreo, con mucha textura en color carne, sin líneas que delimiten su contorno y sin más rasgo que lo caracterice que su tamaño. Guridi utiliza en las ilustraciones mucha pintura, gouache y acrílicos, pero dejando respirar al color y la forma con los blancos, sobre todo en los momentos de la narración en que nos lleva a una pausa, un espacio para la reflexión.

Colossus es un álbum que nos seduce por su ritmo, su fuerza y la ternura que consigue convertir la lectura en un inmenso abrazo.

En la última entrada del blog, pedíamos a las Reinas Magas tres títulos de Guridi porque crecemos con la voz de este autor. Partimos de Si yo fuera un gran gigante, narrado siempre en doble página, pasamos por Colossus -mucho más colorido, con énfasis en la tipografía, que sale de la doble página- y llegamos a Lo difícil (Tres Tigres Tristes, 2020) álbum para un lector más experimentado. 


En Lo difícil, la línea -que podíamos seguir como un camino en otros títulos- se convierte en garabatos que rodean y aíslan al protagonista del ruido exterior, de los otros, dejándolo encerrado en su mundo. Solo las cifras consiguen calmarlo. La página en negro contiene los pensamientos que se narran con imágenes en doble página de color neutro con figuras muy esquemáticas, dibujadas con líneas negras, rojas y algún toque de color, con poco espacio blanco para la calma. Solo en dos ocasiones comparte la página negra con la ilustración, para mostrarnos a los personajes con los que logra, apenas, comunicarse, su madre (ahora es ella la que aparece apresada en el garabato) y el panadero al que consigue saludar con un hilo de voz. 
El autor construye un personaje encerrado en sus pensamientos que nos conmueve por su dificultad para comunicarse, para expresar sentimientos y, sobre todo, por su deseo de superarse. Y un final feliz. Guridi nos deja un mensaje de esperanza, tan necesario en estos momentos, en las guardas traseras: 

“Hagamos fácil lo difícil” 

Y entrega al protagonista el “objeto mágico” que le permitirá mirar el mundo de frente. 


Podéis visitar https://instagram.com/guridi___?igshid=lsba75a4s4ql donde hemos tomado con su permiso las fotos de  Guridi para esta entrada.
Podéis descargar, pinchando sobre el título, Palabras e imágenes para asomarnos al mundo, 25 autores iberoamericanos de libros álbum y ver aquí el vídeo de presentación en el canal de YouTube de la Fundación Cuatrogatos.

 

lunes, 21 de diciembre de 2020

LECTURAS QUE ACTÚEN COMO ABRAZOS

QUERIDAS REINAS MAGAS 

Queridas Reinas Magas, este curso tan complejo y extraño necesitamos más que nunca lecturas que nos hagan reír y disfrutar, que nos emocionen y nos conmuevan, que creen vínculos y actúen como abrazos- esos que tanto añoramos- entre lecturas y lectores, en el aula y en las casas.

Después de unos meses en que todos parecíamos vivir un tiempo suspendido y recibíamos escasas noticias de las novedades editoriales -aunque tuvimos la suerte de leer algunas a final del curso pasado- ahora tenemos la impresión de que llega en avalancha todo lo que no pudimos hojear ni descubrir en esas jornadas, ferias y presentaciones, primero pospuestas y luego anuladas, a las que acudíamos siempre. Ha sido difícil elegir qué títulos dejar sobre el mostrador de la librería  o cuáles coger solo para mí (aunque siempre acaben en mi aula). Pero… al final, aquí están nuestros deseos:

Para que prendan la risa y el abrazo

Los carpinchos. Alfredo Soderguit. Ekare
Dos para mí, una para ti. Jörg Mühle. Harperkids
 ¡Quiero esa tarta! Simon Philip y Lucia Gaggiotti. Bruño
A Florencio le pica la cabeza. Sara Fernández Sainz. Milrazones

El cuento del otro día. Roberto Aliaga y Noemí Villamuza. Kalandraka
Yo tengo un moco. Elena Odriozola. Ediciones modernas el embudo


Ese robot soy yo. Shinsuke Yoshitake. Libros del zorro rojo
Cerdito, ¿adónde vas? Juan Arjona y Ximo Abadía. A buen paso
Se busca culpable. Fran Pintadera y Christian Inaraja. Libre Albedrío


Para mentes curiosas

 

¿Cuánto mide? Mireia Trius y Òscar Julve. Zahori Books

Un oso a contrarreloj. Jean-Luc Fromental y Joëlle Jolivet. Maeva

Atlas de las criaturas extintas. Gladysz, Katarzyna y Kucharska, Nikola. Thule

Pantera. Cristina Camarena. Savanna books


La belleza del final. Alfredo Colella y Jorge González. A buen paso

La tierra inundada. Alberto Haller y Elisa Ancori. Barlin libros


Para disfrutar con el cómic


 ¿Conoces a Pippi Calzaslargas?
Pippi lo arregla todo
Pippi llega a Villa Villekulla. 
Astrid Lindgren e Ingrid Vang Nyman. Kókinos


Hilda y el perro negro. Luke Pearson. Barbara Fiore
El Kalevala canino. Mauri Kunnas. A Fin de Cuentos
Baika en el fin del mundo. Marcin Podolec. Juventud
El niño brujoMolly Knox OstertagHarperkids

Porque los clásicos, si alguna vez se fueron, siempre vuelven


Esto y aquello. Tomi Ungerer. Kalandraka
Sapo y Sepo. Cuentos para toda la vida. Arnold. Lobel. Loqueleo
Oliver Button es una nena. Tomie de Paola. Kalandraka.


Astrid Lindgren e Ingrid Vang Nyman. Kókinos


Siete llaves para abrir los sueños. Alfredo Gómez CerdáDavid Pintor. Kalandraka

Érase dos veces el barón Lamberto. Gianni Rodari. Javier Zabala. Kalandraka

La isla de Abel. William Steig. Blackie Books

Basil, el ratón superdetective. Eve Titus, Paul Galdone. Blackie Books

           Porque crecemos con la voz de la autora

Mordiscos y bocados. Mar Benegas y Susie Hammer. Combel

Una pequeña semilla. Mar Benegas. Neus Caamaño. Akiara Books
Corazón de pájaro. Mar Benegas y Rachel Caiano. Akiara Books

o del autor

Colossus. Raúl Guridi. Tres tigres tristes.

Si yo fuera un gran gigante. Raúl Guridi. Narval
Lo difícil. Raúl Guridi. Tres Tigres Tristes 

Porque nos conmueven

La chica pájaro. Sandy Stark-McGinnis. Blackie Books

La playa de los inútiles. Alex Nogués y Bea Enríquez. Akiara Books

 

Y por si queréis tomar alguno de estos títulos como referencia para hacer vuestros regalos navideños, los hemos puesto en el color de los tejuelos de nuestra biblioteca:  

Etapa de Infantil, Primero y segundo, Tercero y cuarto, Quinto y Sexto de Primaria.

 

¡Felices Fiestas y Feliz lectura!


Para recordar nuestra selección de los últimos años  tenéis aquí las novedades del 2020, las del 2019 y las del 2018. Son libros que llegaron como novedades, pero la mayoría permanecerán en nuestra biblioteca con alma de clásicos.