martes, 31 de agosto de 2021

AL OTRO LADO



Faltan muy pocos días para volver al cole y quiero compartiros la belleza, la luminosidad y la esperanza que trasmite Al otro lado
. Un álbum que cuenta la historia de un niño que vive al otro lado de todo; del pueblo, de la escuela, del mercado…, y que gracias a la valentía y la fuerza que imprimen los sueños  vive esa situación, no exenta de dramatismo, con alegría. 

 

“Juan José cierra los ojos, pero sigue despierto, porque quiere soñar, y es que ha aprendido a soñar despierto, porque despierto uno sabe lo que sueña, uno puede soñar lo que quiere y no lo que quieren los sueños, o el miedo, o el trasnocho.”


Conocí la historia de Juan José en la voz de Cristina Falcón
durante uno de nuestros viajes desde Cuenca hasta el encuentro en el bosque de Río cantos con otras personas amantes de la lectura. Era la historia real de un niño que tenía que pasar con una tirolina sobre un gran río para llegar a la escuela porque el puente que llevaba hasta la carretera había desaparecido en una riada. Su madre le ponía la masa de maíz con la que se hacen las arepas, el pan casero de Venezuela, en la mochila, y él la vendía en el mercado junto a su hermano mayor al salir de la escuela. Había visto una bicicleta amarilla de segunda mano y soñaba con ahorrar lo suficiente para comprarla. Y con sentarse en el caballito blanco de la barbería a que le corten el pelo.                                                                                  
Cristina Falcón es una excelente poeta y escritora venezolana seducida por la magia de Cuenca -“La magia de Cuenca es su discreción”, dice Cristina- ciudad en la que ha encontrado su lugar en el mundo: 

“Como esos pájaros a los que no me canso de admirar, emigré siendo muy joven y he vivido en diferentes países, ciudades y casas, desde Trujillo, en mi Venezuela natal, hasta Bolonia, en Italia, y más tarde Motril, Calahonda, Ibiza y ahora Cuenca, en España.” 


Su hermana, que aún vivía en Venezuela, le había hablado de Juan José por teléfono y esa realidad la había conmovido tanto, que no había descansado hasta traducir esa emoción en palabras. 

Ahora que esa historia real se ha convertido en este álbum bello y luminoso que tengo entre las manos, quedo para conversar de él con su autora. Es un álbum tan bien armado -tan mimado- por la editora de Akiara books, Inês Castel-Branco, las ilustraciones de Mariona Cabassa plasman con tal vitalidad el alma del relato de Cristina, las imágenes y el booktrailer del álbum que nos muestra la editorial son tan delicadas y exquisitas, la guía de lectura es tan sugerente… que nos gustaría conocer mejor cómo ha sido el proceso de su creación.

Cristina, una vez que consigues plasmar este “Cuento por teléfono” sobre papel, ¿Qué te lleva a querer publicar la historia?

Quería que fuera un regalo para mi hermana Ileana. Devolverle el regalo que me había hecho para que ella también se sintiera participe de este libro luminoso y que, de alguna manera, fuera sanador en las circunstancias tan duras que vivía en ese momento.
Y un regalo para Juan José, para que supiera que él es el protagonista de un cuento en el que he intentado trascribir la forma de vida tan prístina que tiene la gente con la que crecí cerca de mi casa en una zona rural de Venezuela. Esa luminosidad que es una metáfora de la luz interior de estas personas que no envidian a nadie, que poseen una dignidad, una sencillez y una alegría conmovedora.

Cuando contactas con Akiara books era casi una recién nacida–comienza en 2018 bajo la dirección de Inês Castel-Branco como continuación de Pequeño Fragmenta creada y dirigida por ella desde 2015- que se define como una editorial de libros con luz propia.  ¿Cómo y por qué te diriges a ella?

Akiara books me había llamado la atención por su sensibilidad y delicadeza. Mi primera cita en la feria de Bolonia en 2019, la última presencial, fue con Inês Castel-Branco que, entre otros proyectos, se interesa por Al otro lado. Inês es diseñadora gráfica, escritora, ilustradora…Después de conocerla personalmente debo añadir que me impresiona su coherencia ética y comprometida. Para mí ha sido un regalo la textura en tela de la portada, libre de plásticos, y que todos los materiales utilizados provengan de bosques certificados FSC y de materiales reciclados. También que pensara en Mariona Cabassa para las ilustraciones del álbum.

 



Es impresionante el trabajo de Mariona Cabassa; cómo ha sabido plasmar el alma de la historia que me habías contado. El río como eje del relato y la importancia de soñar despierto que traspasa el álbum de principio a fin; desde la portada, con esas nubes y esos pájaros, las guardas, las páginas de cortesía en la que las autoras se declaran soñadoras, la guía de lectura… ¿Cómo ha sido el proceso de trabajo con Mariona como ilustradora? 

Mariona Cabassa parte de que Al otro lado es una historia de mi memoria, de mi paisaje y ella -a partir de las fotografías que le muestro de los lugares, fauna, flora y personajes reales- intenta plasmarlos en sus ilustraciones. Bebe del color que ve en esas imágenes y parte de esa simiente para crear un colorido  propio.
 


De Mariona se ha dicho que llega a crear colores. Consigue una paleta cromática tan personal como única. 


El río tiñe todo de añil, hasta la piel de los personajes, con la belleza y la fuerza destructora de la naturaleza. La variedad de texturas de los estampados...


Parte del regalo que me ha hecho Mariona es que el libro está lleno de pájaros y yo amo todo lo alado. Alguien dijo de mi poesía que cuando se abre un libro mío parece que vaya a salir algo volando. Juan José, en este álbum, también es un pájaro.  

 


El título de tu relato siempre fue Al otro lado y el protagonista de la historia que querías contar, Juan José, pero tanto en la portada como en la doble página central del álbum aparece un personaje que al principio no estaba y has creado un antagonista. ¿Qué aportan estos personajes al relato?

El personaje de la portada es Bartolo. Nace en una segunda revisión del texto para añadir suspense, divertimento y dinamismo. Surge de mi memoria, tuvimos un mono así en casa, lo imaginé y decidí incorporarlo en el relato para ensamblar los acontecimientos de manera lúdica y añadir un elemento sorpresa.
Con Alejo, el niño que cree que Juan José es un vago mentiroso que inventa excusas para no ir a la escuela y que va a la fiesta para burlarse de él, quiero resaltar que hay niveles dentro de los desfavorecidos y que, hoy por hoy, no solo en los países que están al otro lado de las bonanzas y “el desarrollo”, sino también en buena parte de las escuelas multiculturales del llamado primer mundo, los niños y jóvenes desconocen la realidad de la persona que tienen en el pupitre de al lado. La falta de empatía con el compañero.

Inês ha dicho que el trabajo del editor es como el del director de orquesta que intenta que cada músico aporte lo mejor de su instrumento. ¿Cómo es Inês Castel-Branco como directora?

Es una directora de orquesta poliédrica que, en armonía, con su característica suavidad personal y una inmensa capacidad de escucha, fue hilando desde el consenso y el entusiasmo compartido cada detalle del álbum tan querido.
Como un colibrí de los que asoman en sus páginas, no solo de Al otro lado, sino también de cada uno de los libros nacidos en Akiara Books, que llevan la hondura y la luminosidad de su impronta.

Solo nos queda felicitar a las autoras y a la editora; la trayectoria de Akiara books, en apenas tres años, es admirable. Todos los libros que ha publicado son pequeñas obras de arte de gran calidad y belleza reconocida con numerosos premios. La colección de discursos inspiradores AKIPARLA iniciada en 2019 y AKIPOETA, una colección -a la que pertenecen Corazón de pájaro y Una pequeña semilla, de nuestra querida Mar Benegas (ilustrados por Rachel Caiano y  Neus Caamaño, Resp.) y Bajo las piedras, escrito por Arianna Squilloni e ilustrado por Laia Domènech - dedicada a la poesía y a la belleza de los detalles iniciada en 2020, han conseguido las "Menciones Colección" del Banco del libro, cuatro de sus títulos aparecen en el catálogo de OEPLI, en una selección de los mejores 200 títulos de libros infantiles y juveniles de escritores e ilustradores españoles y La playa de los inútiles, escrito por Alex Nogués e ilustrado por Bea Enríquez, también ha sido seleccionado en The White Ravens, todos en el 2020, y la Cámara del Libro de Cataluña ha premiado este año la labor de Inês Castel-Branco por su extraordinaria tarea de edición y divulgación de libros infantiles y juveniles. Los títulos de la imagen pertenecen a nuestra selección de novedades para el 2021 "Lecturas que actúen como abrazos"

Podéis encontrarlos en nuestra Biblioteca junto con Al otro lado y ver aquí el booktrailer de este álbum para que sepáis que no exagero al hablar de su belleza y de la valentía de los que tienen que cruzar, como Juan José, al otro lado, para ir a la escuela.

"Juan José abre los ojos, mira hacia abajo, mira al río, mueve las piernas y le dice: 
-Hasta aquí no llegas."

¡Feliz vuelta al cole y feliz lectura!






sábado, 31 de julio de 2021

POR QUÉ LLORA LA MAESTRA

 

Carta larga para ti, que quieres escribir

Hay libros que te atraen, te llaman queriendo seducirte y, sin saber aún por qué, te acercas a ellos queriendo  descubrir ese misterio.

La pregunta POR QUÉ LLORA LA MAESTRA es tan sugerente para mí - maestra y curiosa- que, en un primer momento, no presté atención al resto del título; pensé que se trataba de una historia  con la que el autor, Gonzalo Moure, quería narrar las inquietudes, zozobras y tristezas que han rodeado, con más intensidad que nunca, nuestras vivencias dentro y fuera del aula estos últimos tiempos.

El diseño de la cubierta, obra de Pablo Otero (autor también del cartel este año del Encuentro de Animación a la lectura de Arenas de San Pedro), refuerza la pregunta dejándola en un espacio blanco con forma de corazón invertido –o de tienda, o cabaña, quizá- dibujado con cordón sobre un fondo verde. En la cubierta posterior ese contorno se deshace para formar un nudo como una doble interrogación. 

En realidad, la portada tiene una A, me dice Pablo cuando contacto con él para saber si puedo usar sus imágenes de Instagram. Por casualidad, al interpretar su composición,   me salió una greguería: 


La A es un corazón invertido.

Me explica que la A es el comienzo del alfabeto y el libro cierra con esa forma que recuerda a la letra Z. Las dos letras tienen un nudo...es ese el nudo que todos debemos conocer, aflojar, apretar; el nudo de cada letra. 


Compartimos estas imágenes del proceso de creación junto con su comentario:
 “Los pasos dados, desandar para llegar a una portada. De algún modo, son todas las cosas que no están estando. Como un hermoso fuera de plano.”

Y ahora sí, vuelvo para leer el resto del título: carta larga para ti, que quieres escribir. 

¿La carta se dirige a mí?  ¿Yo quiero escribir? 

Hace un par de meses nos hacíamos esta misma pregunta al finalizar el curso con Mar Benegas y Jesús Ge  “El guisante Mágico. Escribir narrativa infantil”. Algunas compañeras dudaban sobre si eran o se sentían escritoras por lo que compartí en el foro estas palabras de Rainer Maria Rilke del libro que estaba leyendo en esos momentos, Cartas a un joven poeta. Son las cartas que Rilke envía a un aspirante a poeta y que vieron la luz en 1929, tres años después de su muerte. En su contestación a la primera carta de esta correspondencia, Rilke dice así:

“Pregunta usted si sus versos son buenos. Me pregunta a mí.
Antes ha preguntado ya a otros. (…) Nadie puede aconsejarle ni ayudarle, nadie. No hay más que un único medio. Adéntrese en usted. Escrute el fundamento que para usted supone escribir; compruebe si extiende sus raíces hasta el lugar más profundo de su corazón, reconozca si se moriría usted si le prohibieran escribir. Pero, sobre todo, pregúntese en la hora más silenciosa de la noche: ¿“Tengo que escribir?”. Excave en su interior en busca de una respuesta profunda. Y si esta fuera afirmativa, si usted pudiera enfrentarse a esta grave cuestión con un enérgico y sencillo “tengo”, entonces construya su vida en función de esa necesidad; hasta en la hora más nimia e indiferente su vida tendrá que ser señal y testimonio de ese impulso. Después acérquese a la a la naturaleza. Luego, como si fuera el primer hombre, trate de decir lo que ve y lo que experimenta, lo que ama y lo que pierde. (…) Una obra de arte es buena cuando ha surgido de la necesidad.”

Mi conclusión personal fue que me sentía lectora pero no escritora porque la escritura es para mí un lujo, un regalo que me  produce placer cuando consigo superar mis bloqueos, pero no una necesidad como lo es la lectura. .

Carlo Fabretti prologa Por qué llora la maestra con una declaración  de amor a las cartas largas y responde con esta afirmación a nuestras dudas:

“Todas las personas que aman la lectura, sobre todo si la aman desde la infancia, son escritoras en potencia. Y no solo en potencia: cada vez que, al leer un libro, reflexionamos o fantaseamos sobre su contenido, prolongamos de alguna manera la tarea de quién lo escribió; nos convertimos en sus colaboradoras/es invisibles”

Y añade:

Este libro nos invita de forma expresa a hacerlo nuestro, a prolongarlo, a convertirlo en sustento de otros escritos. (…) Nos invita a convertirnos en activos protagonistas de todas las historias y, lo que es más importante, de nuestra propia historia para hacerla de todos”

Por qué llora la maestra me tenía prendida entre sus páginas: desde el prólogo hasta el epílogo  no dejé de subrayar un párrafo tras otro, de reflexionar sobre una y otra idea, de imaginar de qué manera podía trasmitir esta inquietud que me genera a mis alumnas y alumnos en el aula.

Gonzalo Moure, ganador del Cervantes Chico 2017 entre otros prestigiosos premios, ya era conocido en nuestra biblioteca; por sus obras, por su compromiso con las Bibliobuses y Bibliotecas Bubisher en el Sahara  y porque leímos su pregón  para festejar el Día de la Biblioteca en el 2018. También sabíamos que coordina  talleres de escritura porque nos dedicó El niño de luz de plata, fruto de uno de ellos.

En Por qué llora la maestraGonzalo Moure comparte lo aprendido en estos talleres y en su vivencia de la escritura. No quiere darnos fórmulas porque la respuesta sobre el qué y el cómo escribir está, dice Gonzalo, “dentro de ti. Y fuera. En la vida”, “Esa visión tuya es única, y es lo que nos tienes que contar. (…) se trata de mirar y ser capaz de ver algo, de descubrirlo; algo que sea importante para nosotros, que nos emocione. (…) Traspasar esa emoción al lector”. “Nadie ha escrito un libro que merezca la pena si su historia no ha nacido de una emoción.” Se trata de conocer el motor que te impulsa a escribir; escribir para saber -lo que él llama “escrivivir”- no porque ya sepas.

Y escribir con precisión, sugerir sin imponer, sin invadir el espacio del lector, con sencillez, con respeto, sin dejarse sobornar y sin mentir. Como cuando él nos cuenta que “Escribir cura, y “escrivivir” aún más.”:

“Estoy seguro de que hay piezas de la vida que están desajustadas en tu interior, o en el exterior, en un mundo difícil de acabar de entender. Escribe para ajustarlas, para echar a los demonios fuera de tu cama. Y para ayudarnos a todos a expulsar los nuestros.”

Mónica Rodríguez escribe la posdata a la larga carta de Gonzalo Moure, “nacida de la experiencia, de la honestidad y la emoción”, y nos sabe  conmovidos e invadidos por el deseo de escribir. Ese deseo que, en mi caso, me lleva a compartir estas líneas porque tal vez esta carta también sea para ti, o para ti y quieras seguir el consejo de Mónica:

"Ármate, pues, de paciencia, cierra el libro y prepárate para descubrir dentro de ti por qué llora la maestra."

***


*Hace unos días Gonzalo Moure pronunciaba una conferencia  “Un Quijote vino a verme” en el marco de la Feria Nacional del Libro de León, en Guanajuato, México que podéis leer en este enlace a la página de La Fundación Cuatrogatos.

*Si quieres saber más sobre el proceso creativo de Pablo Otero, como ilustrador  y escritor puedes escucharlo aquí.



jueves, 17 de junio de 2021

EL REY CERDO

 

Un cuento con cola

La reina de este cuento parece conocer la famosa frase «somos lo que comemos» del filósofo y antropólogo alemán Ludwig Feuerbach porque no deja de avisar al rey sobre las consecuencias de comer tanto cerdo:

“No te vendría mal comerte alguna chuletilla menos. Si sigues así, acabarás convirtiéndote en cerdo.”

Pero el rey no le hace caso y sigue comiendo.


El álbum que acaba de editar Ekaré, con texto de Koos Meinderts e ilustrado por Emilio Urberuaga, comienza con el “Érase una vez” de los cuentos tradicionales. Las ilustraciones nos muestran a un rey que parece un cerdo y come, como un cerdo, cerdo a todas horas. 

Por las mañanas elige, en la pocilga real, el cerdo más apetecible para la cena. Los cerdos aprecian sus privilegios y consideran un honor dar la vida por el rey. Todos están contentos con el orden establecido. 

¿Todos? Todos no. Como suele ocurrir en estos cuentos, el más pequeño es el que pone en marcha la acción que va a producir el cambio de ese orden al final de la historia. El cerdito resulta ser un filósofo y el detonante será la eterna pregunta sobre el sentido de la existencia:

“Papi…¿para qué vivimos?” 

Insatisfecho con las respuestas, contesta:

 “La vida tiene que ser más que engordar, morir y ser comido, ni siquiera si es por el rey”. 

Y decide que cuando sea grande se largará de allí. La vida continuó su curso hasta que un día… 

Como no quiero destripar el cuento, solo os diré que lo que ocurre tiene algo en común con Príncipe y mendigo de Mark Twain o con contradecir al refranero sobre si el hábito hace al monje.

Pero, como ya anunciamos, esta historia tiene cola, y no es la de un cerdo sino la de otra joven filósofa, una truchita que lanza la eterna pregunta:

“Papi…¿para qué vivimos?” 

Koos Meinderts nos invita así a imaginar nuevos desenlaces terminados en la misma pregunta que nos lleven a una historia encadenada; un cuento sin final.



Emilio Urberuaga - Premio Nacional de Ilustración que ha dado vida a personajes tan entrañables, como Manolito, Olivia o Gilda la oveja- parece recoger esta propuesta del texto desde la portada, en la que vemos junto al cerdo un gato con una raspa en la boca, en las guardas delanteras donde aparece un muro que sigue en las guardas traseras y sobre el que camina el mismo gato, y a lo largo de todas las páginas en las que comenzamos a ver su cola y, conforme avanza la trama, su cuerpo entero y podemos situar el muro en el portón real.

Las ilustraciones de Urberuaga, con sus colores brillantes, sus contornos bien definidos y sobre todo con ese sentido del humor, esa ternura y esa fantasía doméstica que le caracteriza, juegan con el texto de Meinderts y convierten la lectura de este álbum en una delicia que despierta sonrisas, genera preguntas y, en una lectura compartida, estimula la conversación.


¡Feliz lectura y feliz verano!



viernes, 30 de abril de 2021

LA CABINA de TELÉFONO en el jardín del Señor HIROTA

La casualidad me llevó a conocer la existencia de este teléfono, casi a la vez, en dos narraciones muy diferentes. 

Había estado hojeando los dos tomos de Cuadernos japoneses del italiano Igort –unos libros bellísimos en los que el autor, primer occidental en dibujar manga en Japón, hace un viaje poético por distintos aspectos de la cultura japonesa y su relación de amor y fascinación por este país- para regalárselos a mi hija cuando volviera a casa en vacaciones.  

Me detuve en la PD de “El vagabundo del manga” dedicada al "teléfono del viento" porque me pareció una hermosa manera de afrontar el vacío que deja la destrucción y la pérdida. Me hizo pensar en las publicaciones que leemos en las redes sociales en las que algunas personas hablan, incluso como un ritual en cada aniversario de su muerte, con sus seres queridos.

Días más tarde, quedé impresionada por la belleza del texto y las imágenes de  La cabina de teléfono en el jardín del señor Hirota. 

“CADA MAÑANA, Makio visitaba a su vecino, el señor Hirota. Juntos se sentaban al final de su jardín, contemplando desde lo alto de la colina las pequeñas figuras en el puerto. 

Jugaban a identificar al padre de Makio mientras descargaba la pesca del día y a Fumika, la hija del señor Hirota, que limpiaba y destripaba el pescado. 

« ¡Los veo!», decía Makio. 

El señor Hirota reía. «Has vuelto a ganar, Makio».

Era uno de sus juegos favoritos. 

Estaban jugando cuando comenzó el temblor y llegó la gran ola.”

Solo al terminar el álbum supe que estaba inspirado en una historia real y recordé entonces lo que había leído en los Cuadernos japoneses sobre el terremoto y el tsunami que destruyeron la ciudad de Otsuchi y del teléfono del viento creado por Itaru Sasaki. 

Heather Smith, autora del texto de La cabina de teléfono en el jardín del señor Hirota, escucha la noticia de la existencia de este teléfono y crea al protagonista, Makio, para mostrarnos la vivencia de la pérdida de los seres queridos desde la mirada de un niño y representa al Señor Hirota como un hombre amable y generoso que establece un fuerte vínculo con él, en homenaje al personaje real que dejó el teléfono para que lo usasen, primero, todas las personas de su aldea y después para todo el que necesitara consuelo: 

“Cuando escuché la historia del «teléfono del viento» de Itaru Sasaki, me conmovió la belleza que se esconde en el hecho de que un simple objeto —un teléfono desconectado— pudiera ayudar a una comunidad afligida a superar su dolor. Fue este sentimiento de esperanza y entereza lo que me inspiró a adaptar la historia para un público joven. Espero que, al igual que Makio, los lectores descubran que, a veces, hay belleza en el dolor. En este caso, se encuentra entre las paredes de la cabina del señor Hirota.”

Heather convierte la naturaleza -mar, viento, árboles…- en un personaje con voz propia que se relaciona con los protagonistas y los habitantes de la aldea y consigue llegar al corazón de los lectores con un texto poético, delicado, muy medido, muy limpio, que ahonda en los sentimientos sin caer en sentimentalismos. Contaba, además, con que parte de la narración quedaba en manos de la ilustradora.

Rachel Wada vivió con su familia en Japón y China antes de asentarse en Vancouver y ha desarrollado un estilo propio que refleja las técnicas, motivos y simbolismos de su herencia cultural. Para La cabina de teléfono en el jardín del señor Hirota utilizó algunos medios tradicionales como la acuarela, la tinta negra y el grafito y se inspiró en los estilos artísticos japoneses tradicionales, como los grabados en madera Ukiyo-e y el Sumi-e (pintura al agua con tinta). 


Las ilustraciones finales son un ensamblaje de elementos dibujados y pintados a mano y elementos ilustrados digitalmente.

 

Al ser su primer trabajo como ilustradora para un lector joven, además del trabajo inicial de investigación sobre las fotos del Tsunami, el terremoto y la cabina de teléfono, también se documentó en libros infantiles japoneses antiguos. 


Para la secuencia narrativa enfatiza los colores y los tonos más oscuros con pinceladas de tinta negra más gruesas durante el Tsumani y va suavizando el color a medida que avanza la historia para terminar, como al principio, en una apacible vista de la playa desde donde el señor Hirota saluda, sonriente, al niño.

Rachel Wada consigue así en La cabina de teléfono en el jardín del señor Hirota unas imágenes de gran belleza por las que le concedieron el Premio Elizabeth Mrazik-Cleaver de Libros Ilustrados canadienses en reconocimiento por haber ilustrado “maravillosamente el poder y el horror de un tsunami, el proceso de duelo y el poder del amor y la memoria para ayudar en el proceso de sanación.” 

Teresa Benéitez, editora de A Fin de Cuentos, supo, desde el momento en que leyó este álbum, que quería publicarlo. Uno de sus principios es que la lectura puede servir para construir puentes entre personas de diferentes orígenes. Así ocurre con La cabina de teléfono en el jardín del señor Hirota, un álbum inscrito en la cultura japonesa y en su capacidad simbólica, al tratar temas tan universales como la pérdida, el duelo, la amistad, la compasión, la solidaridad y la capacidad de superación


Clara, sexto de primaria, ha querido unirse a esta reseña para comentarnos sus impresiones sobre la lectura:


La cabina de teléfono en el jardín del señor Hirota es una historia muy bonita, aunque a la vez, bastante triste.

Perder a alguien importante es algo que a todos nos ha pasado o nos pasará y en este álbum lo cuentan muy bien. Me gusta mucho que puedan “hablar” con quienes habían perdido, creo que sería una buena forma de desahogarse.

Me pareció muy interesante que fuera una historia basada en hechos reales, cuando lo leí no pensaba que fuera posible que eso pasara realmente, y me resultó muy curioso que fuera real.

Para ser un álbum corto y con más ilustraciones que texto me llegó al corazón, realmente es una historia muy bonita y que sin duda recomendaría. Me gustó mucho.”

Durante el curso 2021-22 disfrutamos de otra rica experiencia lectora en nuestro proyecto "Viajamos con la lectura" .

En 5º de primaria hemos viajado a Japón con un álbum que nos conmueve “La cabina de teléfono en el jardín del señor Hirota” de Heather Smith y Rachel Wada (A fin de cuentos), basado en una historia real. Quisimos contarlo con un Kamishibai con las ilustraciones del álbum. Seguimos el proceso inverso al de la ilustradora que dibujó las imágenes a tinta y después las coloreó en el ordenador; desde la imagen fotocopiada en blanco y negro le añadimos el color con acuarela. También hicimos una pequeña investigación sobre el país y aprendimos a escribir nuestros nombres en japonés. Nuestro viaje ha continuado con un taller de haikus en el que nuestras ilustraciones han funcionado como aware. ¡Nos hemos convertido en unos auténticos haijines!”

Esperamos que La cabina de teléfono en el jardín del señor Hirota os conmueva con su belleza poética tanto como a nosotras.

¡Feliz lectura!


Si os ha picado la curiosidad y queréis saber más sobre “El teléfono del viento” pinchad sobre este enlace al documental de arte TV.

Para saber más sobre la autora y la ilustradora no os perdáis las entradas en el blog de A Fin de Cuentos.




domingo, 7 de marzo de 2021

ILUSTRAR LA MEMORIA. ANTONIO SANTOS


COPLAS POR LA MUERTE DE SU PADRE


¿Quién no conoce las coplas de Jorge Manrique? Muchas las aprendimos de memoria en el instituto, o en la voz de Paco Ibáñez, incluso los tópicos literarios que contiene - “la fugacidad de la vida”, “la muerte igualatoria”, “la vida como un río”- han pasado a formar parte de nuestra lengua cotidiana con expresiones tomadas de las coplas que se han convertido en lugar común de nuestro imaginario y nuestras conversaciones.

En estos momentos en que, debido a la pandemia, estamos sufriendo tantas pérdidas y somos tan conscientes de la presencia de la muerte en nuestras vidas, las Coplas por la muerte de su padre de Jorge Manrique acuden a ofrecernos el mismo consuelo que cuando fueron escritas por el poeta para mantener viva la memoria de su padre. Un padre que es también el mío -gran recitador de estas coplas- el tuyo, el nuestro, el de todo ser humano, porque la experiencia de la muerte es atemporal y universal. Por eso, porque nos siguen hablando con la misma intensidad, las coplas de Jorge Manrique son un clásico y en esta lujosa edición de Nórdica, Coplas por la muerte de su padre en la mirada contemporánea de Antonio Santos, como anuncia su título, un clásico renovado. 

Antonio Santos es un artista, trabajador incansable, ilustrador, cartelista, grabador, escritor, pintor, escultor, constructor de juguetes, domador de pulgas…gran amigo y autor muy querido en nuestra Biblioteca Escolar.

Su vocación artística se despierta a los nueve años junto a los grandes pintores de su familia -su tía Ángeles Santos y su marido Grau Sala- que serán sus primeros maestros. Estudia Bellas Artes en la Universidad de Barcelona y poco a poco, sin dejar sus exposiciones, empieza a dedicarse al mundo de la ilustración, un mundo que le resulta mucho más amable y acogedor que el de las galerías de arte. 

En el año 2000, animado por Isidro Ferrer, publica Y con la cebra qué pasó (Sinsentido) con el que consigue el Premio Daniel Gil al Mejor Libro Infantil 2003, que despierta el interés de otras editoriales y en el 2003 nuestro querido Pancho (Kalandraka) que obtiene el 2º Premio Nacional de ilustración 2004 (Cuántos talleres de escritura y de ilustrar con tijeras hemos hecho basándonos en la estructura de este álbum). A partir de aquí firma más de 50 títulos en distintas editoriales (Kalandraka, SM, Siruela, Anaya, Libros del Zorro Rojo, Pearson, Rue du monde, Los cuatro azules, El jinete azul, Diego Pun, Nórdica…) como autor integral o en diálogo con el texto de otros autores. 

En el rincón de libros firmados por el autor de nuestra Biblioteca 
podéis encontrar, además de Pancho, 
su continuación, El viaje de Pancho (Kalandraka, 2005)Rima Rimando con texto de Carlos Lapeña (Cepli, 2007), Historia de la resurrección del papagayo con texto de Eduardo Galeano (libros del Zorro Rojo, 2008), Gruvi (Los Cuatro Azules, 2009)Arqueología (El Jinete Azul, 2010), El pirata y la princesa con texto de Espronceda y Rubén Darío (Apila, 2013) - también podemos escuchar la estupenda grabación que nos envió recitándolo para nuestra Maratón de cuentos del 2018- Había una vez, con texto de María Teresa Andruetto (Diego Pun, 2016) y Cuentos de la selva, con texto de Horacio Quiroga (Nórdica, 2018) que fue distinguido con el Premio al Libro Mejor Editado 2017 en la categoría de Libros infantiles y Juveniles.

Coplas por la muerte de su padre en la mirada contemporánea de Antonio Santos (Nórdica, 2020) será el próximo título que podamos disfrutar y el autor se ha ofrecido a contestarnos algunas preguntas sobre el proceso de creación de este libro en el que formato, tipografía, papel, ilustración y texto dialogan en perfecto equilibrio.

- Coplas por la muerte de su padre en la mirada contemporánea de Antonio Santos se empieza a gestar después de la publicación de Cuentos de la selva, cuando el editor de Nórdica, Diego Moreno, te pregunta “y ahora, ¿qué quieres ilustrar, Antonio?” ¿Por qué eliges a Manrique?

Las coplas son un poema que aprendí de adolescente y que leí por primera vez siendo un niño por indicación de mi padre. Mi padre murió hace unos meses y ya venía anunciando que su muerte se iba a producir en breve, así que, las he tenido muy presentes durante su enfermedad. Recité algunas cuando murió mi madre… es un poema al que vuelvo insistentemente cada vez que tengo una crisis metafísica, o de melancolía. Las coplas han influido mucho en mi manera de ser y de ver el mundo. Es un poema que me impresionó siendo un niño y lo ha seguido haciendo siempre; me gusta su música, su rima, pero me gusta sobre todo esa manera que tiene Manrique de ir a lo profundo.

- Como artista plástico que domina varias técnicas aplicadas a la ilustración -escultura en madera, linóleo, litografía, dibujos, recortables, pintura…- ¿qué te hace elegir el diorama para trasmitir el espíritu de las coplas?

Empecé las coplas dibujándolas. Una vez que le dije a Diego que quería hacer las coplas, volví a leerlas de otra manera -yo las había leído siempre de una manera más placentera o ensimismada- pero ahora lo hacía con el ojo depredador de un ilustrador. Al principio quise hacerlas con dibujos muy prolijos y me di cuenta de que algunas eran muy difíciles de ilustrar con un lenguaje figurativo y próximo a lo que decía el texto, otras casi imposible, pero, como una primera aproximación, hice el esfuerzo de dibujarlas todas.

Después las dibujé, pero con la idea de que un río, el río de la vida manriqueño, las recorriera todas dándoles unidad. Pero al llegar a la copla XV me di cuenta de que ese símbolo, que tan bien funcionaba en mi cabeza, en la realidad introducía una monotonía y una pesadez que me hizo abandonar ese camino. 

Así que empecé a trabajar en esas esculturillas de cartón, pero ya desde el recuerdo. Pensé que en vez de intentar ilustrar literalmente las coplas era mejor trabajar a partir de las sensaciones que me producían, de esa especie de melancolía, de cierta tristeza, de una sensación de vacío…A partir de aquí, generé un montón de imágenes de las que el constructor del libro (aquí me anticipo a otra de tus preguntas) eligió las que le parecía que funcionaban mejor para el “artefacto” que estaba construyendo porque un libro es un trabajo en equipo y yo en estas coplas soy solo el ilustrador.

-Tu mirada sobre las coplas de Manrique, aunque recoge los tópicos literarios de los que hablamos al principio, resulta menos solemne, con mucho blanco para la reflexión, más luminosa y fresca, incluso amable, de lo que ha sido habitual hasta ahora. ¿Qué has querido aportar como ilustrador al texto de Manrique?

Quizá la gente que ha leído las coplas y las ha ilustrado, haya caído en ese tinte dramático de la muerte. Pero a mí la muerte nunca me ha parecido dramática, el hecho de morirse no es más que una de las fases de la vida, y no creo que lo fuera para Manrique. En aquella época la muerte estaba muy presente, trabajaba a destajo. Yo no veo que Manrique trasmita una sensación de gravedad o de tristeza, sino de naturalidad; nos tenemos que morir porque vivimos, al menos así lo he entendido yo y desde ese espíritu las he trabajado.


- Coplas por la muerte de su padre es el fruto del trabajo en equipo, que comienza con tu trabajo como ilustrador, que después hay que diseñar y maquetar y, por supuesto, el trabajo del editor. ¿Nos puedes contar cuál ha sido el proceso para obtener un libro de esta belleza?

Como te decía, un libro es un trabajo en equipo desde su origen. En principio, tú ilustras un texto que ha escrito otra persona, acompañas a ese texto, y has de ser respetuoso con el autor, con lo que dice y con lo que ha querido decir. Por supuesto que vas a hacer tu interpretación de ello, pero la puedes hacer, o no, desde el respeto. Yo siempre ilustro desde el respeto e intento hacer un trabajo que al autor le pueda gustar o le pueda interesar. Y después, el libro sigue siendo un trabajo en equipo porque hay una persona que lo construye, en este caso Pep Carrió, uno de los mejores diseñadores españoles. Hay un impresor que mima y conoce su oficio y un editor, Diego Moreno en Nórdica, que supervisa todo el trabajo como el director de una orquesta. Todos han de dar al máximo y todo el engranaje tiene que estar bien engrasado.

Yo siempre he dicho que los libros se hacen de dentro afuera, lo que sucede en los preámbulos es muy importante y por eso me gusta trabajar con esa gente con la que me siento a gusto, que son mis amigos y que sé que lo van a hacer bien, que el resultado final está garantizado. Un resultado digno, que es una palabra que mi padre repetía muchas veces y que para mí está muy cargada de sentido. La dignidad está muy en relación con ese querer hacer las cosas bien, de la mejor manera que uno sabe, y con la certeza de que si no llega más lejos es porque no podía, no porque no quisiera.

Nos despedimos de Antonio Santos dándole las gracias por su generosa humildad y por esa mirada suya tan humana y profunda, casi de niño, que nos hermana, como lectores y como personas, con sus emociones y sentimientos hacia las coplas de Jorge Manrique. 


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