lunes, 30 de septiembre de 2019

LA NIÑA INVISIBLE


Esta es Trog con Gris, el lobezno que le salva la vida; Ella, a cambio, le otorga su nombre.

Trog se preguntó qué pensaría de ella la tribu si se enterase de que le había dado un nombre a un animal, pero tenía la necesidad de darle las gracias por haberla rescatado, y no podía hacerlo si el lobo no tenía uno.
Pero Trog, como veréis, no actúa siempre como los demás esperan de ella. Vive en una cueva en lo alto de una colina con su familia y le gusta escuchar las enseñanzas de Groo, el hechicero. Le apasionan las historias sobre las tribus que habitan el mundo, sobre todo de la suya, los Invisibles, y conoce la Canción del Viaje mejor que nadie.

La décima Nieve se ha derretido
Todos los niños que tienen coraje
Cuando la noche se llena de aullidos
Antes del sol empiezan el viaje…

Por eso sabe que solo pueden llevarse piedras afiladas, arco y flechas, que deben cuidarse de las fieras y los Hombres de Barro y regresar a la colina después de cruzar la Montaña que Toca El Cielo y el espeso valle de las Mil Espinas.

Regresa y ofrece una buena presa
Que tus propias manos hayan cazado
Si no cumples con esta promesa
De los Invisibles serás desterrado.

Trog es la más rápida encendiendo un fuego, talla las piedras más afiladas y es la mejor identificando animales peligrosos. Sin embargo, a pesar de su valía y de estar a punto de cumplir las diez Nieves, nadie en su tribu piensa que ella pueda realizar el Viaje y, de repente, nada de lo que hace tiene sentido.

¿Qué sentido tiene aprender a rastrear una presa si no puedo abandonar la colina ni para cazar una oruga para el desayuno? ¿De qué sirve conocer cada palabra de la Canción del viaje si solo pueden hacerlo los niños?


La Niña Invisible narra, con la estructura del cuento tradicional, una sencilla historia llena de aventuras y sorpresas ambientada en la Prehistoria. La protagonista consigue emprender un viaje iniciático en el que deberá superar el miedo, enfrentarse a los peligros y tomar decisiones que harán que la vida de los Invisibles, hombres y mujeres, cambie para siempre. 


La obra fue premiada con El Barco de Vapor 2018 en literatura Infantil (en Juvenil, el premio Gran Angular fue para Biografía de un cuerpo de Mónica Rodríguez) y publicada por SM en una lujosa edición que llegó a nuestra biblioteca como regalo de las Reinas Magas. Con La niña invisible disfrutamos del último Club de Lectura en el aula dentro de nuestro proyecto “Las Chicas son guerreras. Autoras y personajes indómitos en LIJ” e intercambiamos correspondencia sobre nuestras impresiones de su lectura con otros lectores del CRA.

“Este libro me ha gustado mucho porque me encanta la prehistoria y me ha encantado ver las tradiciones de la antigüedad. Además me gustó ver cómo la protagonista rompió barreras al ser la primera Niña Invisible.”

Fotografía Estrella Jover

David Peña Toribio, conocido como Puño, es autor del texto -a pesar de ser también ilustrador, fotógrafo y diseñador gráfico- y las ilustraciones son obra de Marta Altés, autora afincada en Londres y que también escribe los textos de sus obras. 


Este curso hemos vuelto a pedir para nuestro Club de lectura, en 4º de Primaria, La niña invisible y estamos disfrutando de lo lindo con las aventuras de Trog, la niña que nos enseña cómo se vivía en la Prehistoria. Nos fascina imaginarla comiendo sus manjares favoritos: ciempiés, arañas, fresas, huevos de serpiente, un panal lleno de miel..., o preparando su equipaje sobre la piel de mamut, también cómo sonaría su lenguaje y sus canciones, o cómo se sentiría, pequeña y sola, bajo un cielo cuajado de estrellas en medio de un mundo aún misterioso y lleno de peligros. 
Las ilustraciones de Marta Altés ayudan a trasmitir esas sensaciones llenando la página o la doble página de colores más oscuros en los momentos de mayor tensión o angustia y con más fondo blanco para la relajación o la alegría. 


  Os contaremos nuestras impresiones cuando terminemos de leerla; por ahora os dejamos algunos de los dibujos que hicimos en clase inspirándonos en la lectura.

La fotografía de Puño se hizo para una entrevista que puedes leer aquí. Si quieres saber más sobre por qué escribió este libro entra aquí. 
La fotografía de Marta Altés es de Nuria Rius y puedes verla en su página de facebook o instagram. Para saber más sobre su trayectoria puedes leer esta entrevista  o entrar en su página web.

miércoles, 28 de agosto de 2019

BIOGRAFÍA DE UN CUERPO


LECTURA A DOS VOCES


Queridos lectores, soy hija de Belén, autora de este blog, y voy a tratar de poner una segunda voz en la reseña de Biografía de un Cuerpo de Mónica Rodríguez. Hemos disfrutado mucho leyéndolo juntas y compartiendo nuestras opiniones y reflexiones, que ahora intentaremos transmitiros a vosotros. Tengo 17 años y podéis llamarme Simón.

Mónica Rodríguez en el Bosque con Federico Martín. Fotografía Cris Torres
-Compré este libro para mi hija en las jornadas de Animación a la lectura de este año en Arenas de San Pedro. En la dedicatoria, la autora nos invitaba a saltar, con ella y el protagonista, al vacío. Y eso hicimos estas vacaciones, cogernos de la mano y alternar la lectura en voz alta de este diario adolescente, comentar cómo están escritos los sentimientos, sensaciones, dudas y contradicciones de Marcos, conversar; tratar de entenderlo y de entendernos.
Porque, como escuché decir a Mónica Rodríguez  durante su conferencia “En lo más oscuro del bosque”:

“Necesitamos de la ficción (de la mentira) para alcanzar la verdad. Porque aunque se trate de ficción, lo que ocurre en lo más profundo del libro debe contener vida, y por tanto, contener verdad. Debe estar mojado por las sombras de lo inaccesible, de la oscuridad de ese bosque donde todo sucede y al que no podemos acceder sino es a través de la palabra poética y de la ficción.”

-Me he sentido realmente identificada con esta obra porque relata de forma certera y con gran veracidad lo que siento y pienso en esta etapa de mi vida. Me sorprendió que se diera voz y visibilidad a cuestiones que no suelen aparecer ni en las series ni en los libros, como ciertos aspectos de la sexualidad, la sensación de estar en un cuerpo que no te corresponde, los brackets…

La forma en la que se relata esta historia me envolvió desde el principio, ya que le da el toque especial a la lectura y me mantuvo junto a Marcos toda la novela. Me vi reflejada en la presión que ejerce sobre él la Figura del Padre y con la situación familiar. También con la manera en que el protagonista se come la cabeza tras haber tenido un desliz con lo que dice o con los celos que siente.

-Biografía de un Cuerpo narra la historia de Marcos, un adolescente que estudia danza clásica, en primera personaSu madre le regala un cuaderno rojo, con llave, para que escriba en él lo que le está pasando, lo que ha sentido a lo largo del curso. Es una historia circular; el final nos devuelve al principio del libro:

“Las palabras vienen y se derrumban a mi lado. Se escapan, las agarro de las alas, transparentes y delicadas como las de los coleópteros, tiro de ellas. Quizá sea una buena idea que trate de detenerlas, de entender qué dicen. Me incorporo, escribo.

El cuerpo manda. Obliga, es un tirano. Lo miro en el espejo a través del vaho. Largo, recién amoldado a esta corpulencia que me desconcierta.

Tal vez las palabras me ayuden a saber quién soy. Al fin y al cabo, somos la historia que nos contamos y esta es la mía.”

Marcos nos habla de las relaciones con sus padres y su hermanosu profesora, sus amigos del conservatorio, sobre todo Álex y Clara,  y de cuáles son sus sentimientos y de cómo se relaciona con todos ellos; del amor, la amistad, los celos, la culpa o el deseo. Nos muestra las contradicciones, ambigüedades, o incluso, a veces, los prejuicios de los que ni siquiera era consciente.

Respecto a las distintas interpretaciones que cada lector puede hacer de un mismo texto, Mónica explicaba en su conferencia del bosque:

“Es tan importante lo que se dice, como lo que no se dice. Y es ahí, en lo que no se dice, en lo que se intuye, en lo que calla, en lo que se evoca, en lo que se provoca, donde debe entrar el lector. Recurrir a su experiencia, a su emoción, a su reflexión para completar esos silencios, esos espacios en blanco y hacer única la experiencia en lo profundo del bosque. Cada lector descubrirá en esa luz que enciende la mirada del escritor a través de las palabras, a través de la ficción, lo que su oscuridad oculta. Sus propios anhelos, sus miedos, su vida secreta. Y también la vida secreta de los otros.”

-Me resultó muy curioso que a las dos nos pareciera, durante la lectura, que a Marcos le atraían los hombres aunque él no se diera cuenta ya que la figura de Álex está presente en su cabeza durante todo el libro. Cuando encuentra al grupo de la chica Fanta (Natalia) solo describe físicamente al chico y apenas menciona a las chicas. Al final Marcos, tras un momento de duda tras la confesión de Álex, se afirma en su orientación sexual; aunque, sinceramente, yo aún conservo mis dudas.

Hay varias escenas que me gustaron especialmente, entre las que se encuentra cuando Marcos, como yo muchas veces, se queja de la falta de vocación por la enseñanza y la falta de empatía de Rita, la profesora, que machaca a sus alumnos y solo parece dispuesta a enseñar a los que para ella están “a la altura” y no a los que lo necesitan de verdad.

Otra escena que me gustó fue cuando Manuel es presentado a la clase y relata la mala situación y reacción por parte de su padre y especialmente su abuelo a su inclinación por la danza. Más tarde los chicos se ríen de él por haber visto una película de Barbie y Manuel los compara con su abuelo, provocando la vergüenza de ellos al verse reflejados en la Figura del Tirano.

En el bosque de Río Cantos. Fotografía Cris Torres
-Mónica Rodríguez utiliza frases cortas con muchos verbos que hacen avanzar la narración -ágiles, como si  danzaran- y un lenguaje poético con profusión de repeticiones, comparaciones y metáforas que nos llenan de imágenes y resonancias - apasionadas y vehementes- que reflejan muy bien el alma adolescente. De un adolescente que además -como la autora en el instituto- lee poesía y se reconoce en ella.

Sobre el uso del lenguaje, y de cómo lo interpretamos cada uno, también nos habló Mónica en su conferencia:

“La ficción se construye con el lenguaje.(…) Un lenguaje escogido, diferente a lo cotidiano, un lenguaje cargado de simbología, pues es el lenguaje simbólico, el que representa aspectos de la realidad inaccesibles, el que de verdad transita por lo oscuro, el que se sumerge dentro de nosotros. Un lenguaje cargado, por tanto, de simbolismo, pero también de transgresión, de ambigüedad, donde lo invisible se hace visible. Un lenguaje rico como un bosque y palpitante como una vena. Porque ese debe ser el camino de la literatura, un camino que plantea preguntas y no da soluciones. Un camino alejado de la literalidad, de lo políticamente correcto, de los caminos trillados, de las direcciones prohibidas o las direcciones únicas. Donde cada lector encuentre sus propios caminos.”

Nijinski en Preludio a la siesta de un fauno
Hasta este punto nuestras voces han sonado en armonía, casi al unísono. Pero era imposible que no hubiera disonancias en algún aspecto: 

-La historia de Nijinski, que está intercalada con la de nuestro protagonista. Aunque entiendo su finalidad, me sacaba por completo de la historia principal y me resultaba incluso molesto. MUY molesto.

-Desde la primera página de su diario, Marcos intercala frases y episodios de la vida del gran bailarín y coreógrafo Vaslav Nijinsky, que le sirven para subrayar o intensificar sus estados de ánimo, al igual que hace con los poemas en los que se identifica. A mí me ha parecido un recurso de la autora que enriquece el entramado del texto y nos descubre a un personaje apasionante.

-Las etiquetas a la hora de presentar a un personaje. Sucede solo dos veces en toda la narración pero, a la hora de introducir a un personaje de otra raza étnica se le pone primero la etiqueta y luego se le describe. Esto me dejaba con la sensación de que se quisiera forzar dicha entrada. Cuando se presenta a Luisa, antes incluso de saber quién es, nos la introducen con una simple frase para colocarla en su casetilla -Es china, adoptada- tras lo cual se la describe físicamente. Cuando dicen que el pianista de la clase es negro como el piano aunque es un personaje que no volverá a salir ni a ser mencionado. Todo lo que parece importar es que hay alguien de color en la sala, como una presencia pasajera.

Es evidente que la intención de la autora no es esta pero, en lo que a mí respecta, da la imagen de que parece ver primero a su raza, como separación, y solo después a la persona.

-Biografía de un cuerpo está narrado por el protagonista, desde su mirada, centrado en sus vivencias y sensaciones, por lo que no me molesta que los demás personajes aparezcan más o menos retratados según el interés que despiertan en Marcos; algunos de una simple pincelada. 

-Me ha parecido un libro excelente, merecedor de los premios que se le han concedido. Mi madre y yo coincidimos en casi todo y, aunque ella vio un exceso de metáforas que a veces le parecían forzadas, a mí me resultaron amenas.

 Fotografía de Rocío Campos para la entrevista en su blog
En la entrevista que le hacen en el blog “A merendar con mamá” la autora cuenta que su intención al escribir este libro no fue otra que “la necesidad de entender a mi hija mayor, que está en el conservatorio de danza desde los ocho años con una exigencia brutal y en plena adolescencia. Quería meterme en la cabeza de esos adolescentes que trabajaban con su propio cuerpo y hasta qué punto les produce ese sacrificio y ese sufrimiento y si les compensa hacerlo en esas edades. Entendí muchas cosas de Marta y le dije muchas cosas que no podía decirle de otra manera. Lo escribí y en ningún momento sabía si iría a algún lado más allá de a donde me estaba llevando a mí.” 

Biografía de un cuerpo, editado por SM, ha llevado a Mónica Rodríguez a recibir el premio Gran Angular 2018, el premio Templis 2019 a mejor novela nacional independiente y el premio de la Fundación Cuatrogatos 2019.

Para nosotras ha sido un lugar de encuentro, un nido hecho de palabras donde abrazarnos. 

Me ha encantado participar en vuestro blog y espero que podáis disfrutar de esta lectura tanto como yo.


¡Gracias Mónica!


Durante muchos años los libros que leíamos en casa iban y volvían a la escuela porque siempre había alguna de mis hijas -tres, con 6 años de diferencia entre cada una de ellas- que tenía la misma edad que mis alumnos. Ahora pocas veces es posible y, en este caso, tengo que dejar la adolescencia para volver mis ojos a la infancia, atesorar estos recuerdos de las vacaciones y preparar la vuelta al cole. Terminamos el curso pasado con Alma y la Isla en Club de lectura con 5º y 6º y ya están preparados estos libros- ha escrito unos 40 y le concedieron el premio Cervantes Chico por el conjunto de su obra- para que vosotros también disfrutéis con la lectura de Mónica Rodríguez.

¡Os espero en la biblioteca !

Para saber más sobre la vida y la obra la autora podéis visitar su página webleer aquí la entrevista completa que le hacen en el blog “A merendar con mamá”. 
Y aquí su conferencia del 1 de junio del 2019 en la crónica del XV Encuentro de animadores a la lectura de Arenas de San Pedro escrita por Isabel Sánchez Fernández.

lunes, 27 de mayo de 2019

CUÉNTAME, SÉSAMO


NUEVE HISTORIAS SOBRE LOS PODERES MÁGICOS Y REALES DE LAS PLANTAS

Hay álbumes que te enamoran al primer golpe de vista y otros que van calando más hondo en cada nueva lectura. Cuéntame, sésamo: Nueve historias sobre los poderes mágicos y reales de las plantas de Aina S. Erice, pertenece a las dos categorías.
Lo recomendamos a principios de año en la entrada “Libros que son un regalo” por la calidad de sus textos, la belleza de las ilustraciones de Jacobo Muñiz, la exquisita edición de Teresa Benéitez, A Fin de Cuentos, y por su declaración de intenciones:

“Este libro quiere convencerte de una gran verdad: Los cuentos de hadas no son nada sin las plantas”.

Nos pareció muy original que se buscara a los protagonistas vegetales de los cuentos de tradición oral -recogidos por Perrault, Galland, Borbot de Villeneuve, los hermanos Grimm y Jacobs- para conocer sus secretos y curiosidades y que, al final de cada capítulo, se ofreciera una actividad sencilla y práctica que nos permitiera manipularlos, olerlos o saborearlos.

Aina S. Erice, bióloga de formación y escritora creativa de vocación, no cree en la división entre ciencias y humanidades y por eso nos promete rigor y precisión junto con arte y poesía en lo que escribe. Jacobo Muñiz se sumerge en la fascinación del mundo vegetal de los cuentos de hadas contagiado por la pasión de Aina y crea todo un mundo de color que se transforma según la estación en que florece o madura cada planta y en el que conviven elementos propios de una ilustración más tradicional con otros esquemáticos o divertidos, pero siempre expresivos y dinámicos.

Los nueve capítulos en los que se estructura el álbum comienzan con un resumen del cuento original, en su versión más antigua conocida, 



un cuento inventado por la autora en el que explica cómo llegaron al cuento tradicional sus plantas protagonistas y en el que, a través de otros vegetales etiquetados en las ilustraciones, podemos conocer datos científicos sobre ellas, 



una doble página con texto informativo


seguida de otra página informativa sobre algún elemento característico del cuento –animal, vegetal o mineral- y una página de actividades que puede ser una manualidad o una receta de cocina.

Después de “testar” Cuéntame, sésamo durante estos meses con las niñas y niños en el aula, hemos comprobado que disfrutamos igual cuando llegamos a él en busca de información, por su lenguaje sencillo, desenfadado y fresco, que cuando lo abordamos desde la literatura, desde el cuento tradicional, porque tiene la virtud de despertar nuestra curiosidad y de abrir caminos hacia otras lecturas. 


Seguro que a vosotros también os fascinan sus preguntas:


“La vanidosa madrastra de Blancanieves estaba loca de celos…pero, ¿habría enloquecido si no hubiese tenido a su querido espejito mágico cerca?”

“¿Sabías que en China han visto que los buenos andamiajes de bambú resisten huracanes allá donde los de metal se desmoronan como castillos de naipes?"

“¡Un cerdito que se zampa a un lobo! Pero ¿es eso posible?"

"¿Te has preguntado alguna vez de dónde sacó el hada madrina los zapatos de cristal?"

"Y el aceite hizo luz. 
Cierra los ojos. 
Ahora enciende la luz. 
¿Qué te has imaginado?"

"¿Por qué tesoro se escribe con oro?"

Para saber más puedes entrar en la web de la autora donde escribe para gente curiosa sobre personas & plantas.También puedes visitar el blog del ilustrador para conocer su obra o leer sus impresiones al terminar este álbum en la página de A Fin de cuentos.


lunes, 22 de abril de 2019

¡MALACATÚ!

El poder transformador de la palabra

¿Recordáis aquel slogan publicitario que decía “El frotar se va a acabar”?  Pues veréis con qué arte lo convierte María Pascual en palabra arrojadiza contra el adversario, trabalenguas y hechizo al final, en este álbum trepidante y lleno de magia que publica, con la maestría que le caracteriza, la editorial A buen paso.




Los protagonistas se presentan, en un primer plano, enfrentados desde la portada sobre un fondo amarillo chillón lleno de estrellas y pequeños globos dentados, bajo el título ¡MALACATÚ! en mayúsculas picudas con la tilde clavada en la u. 
Actitud desafiante, ceño fruncido, labios apretados, mirada asesina… ambos, madre e hijo, sujetan como un arma pasta y cepillo de dientes ¿Qué les habrá hecho enfadarse de este modo?


Desde las guardas, el formato rectangular de la portada se convierte en panorámico al usar la doble página y vemos entrar al niño, feliz con sus juguetes, en el que va a ser el único escenario de la trama; la cocina. 


Y ahora sí, en el centro de la escena, madre e hijo se enfrentan en un duelo armados con lo que parece ser la causa del conflicto –yo casi puedo escuchar la música con silbido típica de Morricone en las películas del oeste aunque la pasta y el cepillo se conviertan más bien en florete de esgrima o varita mágica a lo Harry Potter- y junto a ellos todos los juguetes se preparan para la lucha: las fuerzas opuestas de La Guerra de las Galaxias, indios y vaqueros, dinosaurios de Jurassic Park…, mientras el gato dormita en su mecedora. La batalla se recrudece y hasta el gato aprovecha para hacer alguna trastada. En este decorado teatral, tan solo la puerta y la ventana nos informan de lo que sucede fuera de esta habitación.
La narración se desarrolla en varios planos, lo que nos obliga a enfocar la mirada a diferentes alturas, con acciones que discurren imbricadas entre sí: El central con los personajes protagonistas, la parte izquierda de la doble página para los juguetes (y las apariciones y desapariciones del padre que podemos ver desde la puerta y la ventana) y en el lado derecho el gato, que se desplaza hasta llegar al espacio central para no perderse detalle, mientras el ambiente se caldea con los coloridos vapores de los pucheros en el fuego de la cocina.

El álbum solo así, mudo -como ¿Dónde están mis gafas? (Thule Ediciones 2013)- ya sería una delicia. Con esta narración visual tan detallada podría prescindirse del texto pero María Pascual quiere ir más allá y añade a los humanos su arma más poderosa, la palabra. Con un texto lleno de resonancias de la tradición oral, María encadena las palabras a modo de retahílas, trabalenguas, fórmulas mágicas y hechizos para transformar al oponente y convierte así la lucha en un juego de ingenio con el que canalizar la ira. 

Plasta, plastable, sipilitable
Reina del frotar de nunca acabar
Que si "frota, refrota, sipilifrota"
La espuma me empieza a brotar.

Estoy frito, refrito, sipilifrito
¡Harto! ¡No puedo más!
Plasta de dientes
¡¡PLASTA DE DIENTES!!
¡Fi! ¡Fa! ¡Fú!
¡Malacatú!




Y la magia de las palabras funciona y produce varias metamorfosis en los personajes hasta llevarles al lugar del otro. Madre e hijo cambian de rol y de posición en la página y terminan en el suelo muertos de risa con el padre asomado por la puerta entreabierta contemplando el final feliz de la batalla.


En las guardas traseras, dando al álbum un sentido circular, la cocina queda recogida y en calma.


María Pascual es una persona entusiasta e inquieta que se ha ofrecido con alegre generosidad a charlar con nosotros sobre el proceso creativo de esta obra con la que ganó el Premio Internacional del Álbum Ilustrado 2017 Biblioteca insular de Gran Canaria:

-María, eres licenciada en Bellas Artes con doctorado en Dibujo y has ilustrado muchos libros para otros autores. En ¡Malacatú! -como en ¿Sales a jugar? (Narval 2015)- eres autora e ilustradora ¿De dónde surge la idea primigenia, del texto o de la imagen?

-Cada libro ha tenido un proceso diferente, en ¿Sales a jugar? llegaron primero las imágenes, recreando mis juegos de infancia en la plaza, y en ¡Malacatú! el detonante fue el texto, el reto de hacer un libro trabalenguas que incitase a la lectura compartida en voz alta. En ambos hay una raíz inspiradora que me ha marcado como autora de literatura infantil, el legado que es la tradición popular oral que ha llegado hasta nosotros, generación tras generación, rescatando las voces y los rituales de tiempos ancestrales.

-En las ilustraciones de ¿Sales a jugar? exploras la hibridación persona/ animal; en ¡Malacatú! retomas esa exploración y la llevas hasta la de persona/objeto. ¿Por qué te seduce tanto esta mixtura?

-¿Dónde están mis gafas?, el primer libro que hice como autora global, ya evidenció lo que me seduce fantasear con la cosificación, objetos que parecen tener vida propia y que se esconden a propósito para hacernos rabiar. Además, en todos los libros que hago me detengo particularmente a escoger cada objeto que aparece, son pistas importantes sobre la identidad y personalidad de sus dueños.
 En ¿Sales a jugar? y en ¡Malacatú!, la transformación es un indicio del propio juego infantil, de la capacidad que tenemos mientras jugamos de ser otro y que nos acerca al ritual atávico. Las hibridaciones de mis libros reflejan mi obsesión por el juego libre, son mi manera de contar con imágenes lo que ocurre durante el espacio-tiempo paralelo del juego en la imaginación de los niños. La historia del arte está repleta de imágenes híbridas que son toda una fuente de inspiración para mí.


-En ¡Malacatú! nos ha maravillado el desarrollo de las expresiones y los movimientos de los personajes y cómo se integran en los tres planos que comentamos. ¿Trabajaste el movimiento y la expresividad de las figuras más desde la animación para conseguir un efecto flipbook o como si se tratara de una coreografía para tres grupos de baile?

-Ambas cosas. Si se pasan rápido las páginas, el libro funciona como un flipbook en el que todas las figuras se mueven en su espacio de la doble página siguiendo una coreografía muy estudiada. Es un escenario teatral en el que podemos ver cómo se ultiman los preparativos en las guardas del inicio y asomarnos en las guardas del cierre al escenario fijo que es la cocina cuando los personajes principales y casi todos los secundarios, ya se han marchado.

Disfruto muchísimo trabajando y escogiendo las expresiones para mostrar en cada “instantánea” el momento más significativo y que mejor pueda reflejar la evolución de este “duelo” en los ánimos de cada personaje. El enfado de los protagonistas sube y baja como el humo de las cacerolas que les acompañan.

-Hemos destacado la incorporación de una frase publicitaria en tu texto y también creas un pequeño universo con los personajes de La Guerra de las galaxias, Jurassic Park, el Oeste americano o Harry Potter con sus conjuros y encantamientos. ¿Qué influencia tienen en tu obra estos lenguajes?

-En mi infancia uno de los juegos favoritos, con los que pasaba horas y horas, eran las escenografías gigantes que organizaba, sola y con mi hermano, invadiendo toda la casa. Tenía predilección por los muñecos y los objetos pequeños, especialmente por los clicks y la saga de Star Wars, que mezclaba con muchos otros personajes que no tenían nada que ver. En nuestras historias se unían a Yoda, Chewbacca, Luke y Darth Vader, snorkels, legos, pitufos o figuritas del belén. En la cadena de batallas de ¡Malacatú!, he tratado de escoger personajes que ya son prácticamente clásicos y que funcionan hoy tan bien como lo hicieron entonces, para que los lectores puedan identificarlos y ver sus juegos reflejados fuera de modas puntuales. Indios y vaqueros, dinosaurios, guerras espaciales, magos… son juegos que se repiten y nos han encandilado a través de los años y, una vez más, son los juegos tradicionales y el juego libre un constante foco de ideas para mis proyectos personales. No sólo me seducen los personajes híbridos, sino la mezcla de referentes de lo más variopintos.
Foto de María Pascual con Ellen Duthie,  musa de ¡Malacatú!
Sin embargo, no había sido consciente de esa conexión con el lenguaje publicitario en el primer hechizo,  para el texto de ¡Malacatú! me nutrí más de lecturas a las que recurro constantemente y que marcaron mi infancia, retahílas, trabalenguas, cancioncillas populares, los nonsense de Edward Lear,  la sonoridad irreverente de William Steig, Roald Dahl o Christine Nöstlinger, de nuestra Gloria Fuertes,... y de  las palabrejas con las que mi madre nos llamaba "cariñosamente" para bloquear con ingenio los enfurruñamientos que teníamos mi hermano y yo: rata de cloaca, repollo con lazo, besugo al horno, enano saltarín... Probablemente hoy habrían censurado a mi madre. También hay más del mago Merlín, de Juan Tamariz y de Ellen Duthie que de Harry Potter, pero unos magos llevan a otros y el poder de Potter es indiscutible.

-¿Hay algún otro detalle que quieras resaltar de este álbum, p.e del proceso de edición con Arianna Squilloni?

-Trabajar con Arianna es siempre un gustazo por su mirada curiosa y tan única. ¡Malacatú! estaba ya prácticamente cerrado cuando lo presenté para el Concurso Internacional de Álbum ilustrado Biblioteca Insular de Gran Canaria y ella fue testigo de lo meticulosa que soy con mis proyectos, en los que trato de que hasta el más mínimo detalle tenga un sentido, casi hasta la locura. Poder compartir, debatir y comentar con ella el funcionamiento del engranaje del libro fue un regalo a sumar en el premio: desde la cantidad de humo en cada doble página hasta la razón del uso de las únicas comillas que tiene el texto.

Fotografías de Estrella Jover

Después de reír y disfrutar con la lectura en voz alta de ¡Malacatú!, dejarnos llevar por la musicalidad de sus palabras encadenadas, superar la dificultad de pronunciar las consonantes que en un principio nos trabaron la lengua, de bailarlas incluso para aprender de memoria los conjuros, hemos querido compartirlo con todo el cole en nuestra Maratón de Cuentos. Podéis ver estas imágenes de nuestra representación aunque los presentes saben que solo les contamos la historia de algunos personajes y que deben acudir a la biblioteca para descubrir el resto de las historias que se cocinan en el álbum. 

Abrazamos agradecidos a María porque ha conseguido, gracias a la magia de sus dibujos y sus textos, encender las miradas, los gestos y las risas de las niñas y niños en estos últimos días de clase en que ya solo deseábamos las vacaciones.

Ahora, comprendida ya la fórmula de cocinar hechizos, solo tenemos que buscar otras palabras que nos lleven a inventar y dramatizar nuevos conjuros.

¡Fi! ¡Fa! ¡Fu! ¡Malacatú!