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miércoles, 31 de enero de 2024

PUER POETICUS

 

Cadena de regalos

Cuando llega a mis manos este cancionero de Antonio Rubio con las bellísimas ilustraciones de Concha Pasamar, lo recibo como un regalo. Activa mi memoria corporal, auditiva, emocional…y congrega a todas las personas queridas que me hicieron partícipe de este saber colectivo, de esta imborrable memoria poética de la infancia que nos conforma y acompaña durante toda la vida.


Me siento eslabón, eslabón agradecido -forjado en el hogar, en el aula de infantil, en el patio de la escuela, y 
con profesores tan importantes en mi formación como José Torralba (Folclore en la Especialidad de Música) o Pedro Cerrillo en Literatura Infantil- de una cadena que nunca debería romperse. 
Como madres, padres o familiares y amigos, como docentes y mediadores tenemos la responsabilidad de que este legado (y todas las vivencias y vínculos preciados que lo acompañan) no caiga en el desconocimiento o el olvido. Por eso incluimos Puer Poéticus en nuestra carta a las Reinas Magasporque lo queremos leer y contar al amor del hogar y de la clase.

Reviso otros cancioneros y pienso en qué aporta Puer Poeticus, qué me ha hecho sentirlo tan entrañable y cercano. 

En primer lugar, como ya he dicho, me conecta con mi propia infancia, con mi memoria poética, pero también me parece perfecto para llevarlo al aula porque la poesía de Antonio Rubio está presente y viva en las escuelas; las niñas y los niños la vivencian con su cuerpo. Y podemos partir de esa vivencia, de esa voz, para conectarlos con estos juegos, recitados o cantados, que muchos de ellos desconocen (por falta de figuras transmisoras en el hogar y/o porque vienen de otras culturas y tradiciones). Qué fácil sería pasar, por ejemplo,  de su

 "Luna, luna, luna, 
luna, luna, sol, 
luna, luna, luna, 
luna caracol" 


"Caracol, col, col, 
saca los cuernos al sol, 
que tu padre y tu madre 
también los sacó".

Hace unos días, Antonio Rubio decía en la presentación del libro: “Es un material que está flotando en el aire. Lo único que he hecho es contextualizarlo”. Y nos habló de la plaza del pueblo como espacio de juego y maestra de su infancia, de su trayectoria como maestro durante más 40 años -en especial de los ocho años en el Colegio Público Trabenco en Leganés con propuestas educativas de Freire, Freinet y Rodari- y de su vinculación a movimientos de Renovación Pedagógica como Acción Educativa, Asociación Pizpirigaña, el colectivo de Elche o Asociación Rosa Sensat. 


Es precisamente la investigación que lleva a cabo hace 30 años para un cuadernillo de Acción Educativa donde surge el germen de Puer Poeticus.


Antonio Rubio conoce el Cancionero, conoce la Escuela y conoce a Los Niños y ordena estos materiales poéticos en cuatro cancioneros como marco referencial donde explica brevemente el momento evolutivo en que se encuentra el niño en cada uno de ellos, señala lo que aportan a su formación literaria y da indicaciones claras y precisas al adulto para que interactúe con él.

El Reino de Canto. El primer cancionero “se compone de aquellos cantos con los que el niño es cantado y jugado al mismo tiempo, siendo su propio cuerpo el espacio de juego”. Nanas, arrullos, canciones de cuna y arrorós se sustentan sobre el ritmo binario que la madre marca desde el corazón. Es el primer momento literario de nuestra vida, “primeras palabras que reclamamos, primer alimento para el pez mudo que llora porque carece de algo y necesita y busca protección y abrigo”.

Siguen las rimas o enumeraciones corporales en las que el dedo adulto señala, sitúa y enumera el lugar exacto que se canta y nombra. Rimas para las manos y los brazos en las que nuestro cuerpo es un instrumento para producir música.

Palmas, palmitas,

higos y castañitas,

azúcar y turrón

para mi niña son.

 

Los primeros cuentos y juegos corporales con los dedos. Serían las primeras composiciones con cierto carácter narrativo.

 

Este puso un huevo,

este lo peló,

este fue a por leña,

este lo frío

y este gordo, gordito,

se lo comió.

 

Continúa con las rimas para hacer cosquillas, los balanceos (en los que el adulto sienta al niño a horcajadas sobre sus piernas), los columpios, para echar a andar, para estar y desaparecer, rimas y conjuros para nombrar el entorno próximo (nombrar las cosas para conocerlas y poseerlas) y para invocar a la luna y al sol.

 

Sol, solito;

caliéntame un poquito,

para hoy para mañana,

para toda la semana.

 

Y termina con Conjuros y rogativas, “El niño, como el poeta o el mago, se dirige al mundo para ordenarlo y hacerlo abarcable, conocerlo y que este lo escuche” y Oraciones nocturnas.



El Reino del Juego. El segundo cancionero recoge los cantos con los que los niños se encuentran con ellos mismos y con los otros en plazas, parques y patios, espacios para compartir y reconocerse en el grupo. Lo primordial es el juego: Juegos corporales (enumeraciones acumulativas, para hacer cosquillas, para pellizcar, para atar los zapatos o para las rutinas escolares). Primeros juegos colectivos (Corros, juegos de barca y comba, juegos de filas e hileras, juegos de palmas, juegos de goma, par saltar a pídola, juegos de pelota, juegos en el regazo de “la madre” , Retahílas sedentes o para otros juegos, Sorteos) “Todos los juegos de este periodo tienen una característica fundamental: movimiento y canción se acompasan, resultando el niño un danzante y cantor que lee desde los pies; desde los pies a la cabeza puesto que todo el cuerpo se supedita al ritmo de la salmodia”. 

Juegos en la casa (muñecas, cartas, juegos de la oca y el parchís). Vestigios del cancionero popular.

 

Ya se murió el burro

De la tía vinagre;

ya se lo llevó Dios

de esta vida miserable.

 

Que tururururú,

que tururururú,

que tururururú,

que la culpa la tienes tú.

 

 y Primer romancero.


Estaba el señor Don Gato

sentadito en su tejado,

marramiau-miau, miau, miau

sentadito en su tejado (…)



El Reino de la palabra. En el tercer cancionero el lenguaje se convierte en un apasionante juguete. Los materiales poéticos - Trabalenguas y galimatías, adivinanzas y acertijos, refranes o paremias, juegos metatónicos y esdrújulos, jerigonzas, jijantáforas, mentiras y disparates- sirven para “adquirir a través del juego todas las destrezas lingüísticas, explorar los más íntimos rincones de la gramática.”


-Madre notable, sipilitrable 

¿voy al campo blanco, sipilitranco 

por una liebre tiebre, notiebre, sipilitiebre? 


-Hijo, mijo, trijo, sipilitrijo, 

ve al campo blanco, tranco, sipilitranco 

por una liebre tiebre, notiebre, sipilitiebre



El Reino de la Memoria. El espacio de juego será, en esta ocasión, el propio Cancionero. “Es el niño o la niña, individualmente y en grupo, a ser posible acompañados por un mediador, quien realizará esta recopilación.” Antonio Rubio nos proporciona recursos para sistematizar, recoger, organizar y fijar este corpus poético para después poder “transformarlo y crear nuevos materiales apoyándonos en las fórmulas tradicionales o creando otras nuevas, jugando con la escritura como espacio de creatividad”.

Porque no hay que olvidar que el cancionero de tradición oral es un corpus vivo y por lo tanto cambiante. Cuando nos preguntamos por el futuro del cancionero infantil y el folclore en general podemos recordar las palabras de Ana Pelegrín a esta misma pregunta del autor: “desaparecerán algunas de las fórmulas que los niños emplean actualmente, pero surgirán otras nuevas, como surgen los neologismos, porque siempre permanecerá la necesidad de jugar y acompañar al juego de rimas y palabras.”     



Recopilamos este corpus poético a lo largo de nuestra vida, transmitimos esa memoria en casa y en el aula y es emocionante volver al inicio de la cadena. 
Cuando era muy pequeña pasaba largas temporadas con mi abuela y mi tía, que era maestra. Este cancionero me transportó a esa infancia feliz de niña de pueblo y pensé enseguida en regalarlo a quien me había enseñado alguna de sus cantinelas. Fue un regalo para mí, para las dos, pasar la tarde recordando, cantando y recitando, porque este cancionero personal de Antonio Rubio reaviva las variantes que cada uno conoce, convirtiéndose en el cancionero personal de cada lector.


Gracias a Antonio Rubio por esta cadena de regalos, a Kalandraka por editar esta maravilla y a Concha Pasamar por acompañar con delicadeza nuestras emociones con sus ilustraciones siempre evocadoras y poéticas.


lunes, 17 de octubre de 2022

CON LOS BRAZOS ABIERTOS

A pesar de vivir en una zona cada vez más despoblada, nuestra escuela recibe cada año una proporción más elevada de niñas y niños que llegan de otros pueblos, países, culturas y/o distintas tradiciones religiosas. 

Por eso empezamos el curso Con los brazos abiertos, un álbum compuesto por Antonio Rubio, maestro de escuela y maestro de maestros -cuya poesía se canta y se cuenta año tras año en nuestras aulas- y las delicadas ilustraciones de María Girón que encajan con el texto en perfecta armonía en la edición de Kalandraka.

El umbral de mi escuela es una encina

con latido de árboles ancianos.

Hablamos de raíces, de árboles genealógicos…

El texto y las imágenes despiertan nuestros sentidos y nos llevan a enfocar la mirada para percibir los matices del cabello, de la piel, a escuchar las resonancias del idioma y de los nombres de las niñas y niños que llegan a la escuela. La magia del lenguaje poético nos descubre que el cabello no solo es rubio, castaño o pelirrojo; también hay cabellos como nube, cabellos surtidor o cabellos dormidos. Y la piel puede ser de color igual que el barro, o color viento o sándalo.

Y empezamos a nombrarnos, uno a uno, una a una y a decir quiénes somos, quiénes nos sentimos. Y todo el mundo, venga de donde venga, es visto, escuchado y acogido.

Si digo que no sé decir tu nombre,

es que tu nombre para mí es muy raro.

Pongo, entonces, mis ojos en los tuyos

y repito las letras de tus labios.

María Girón hace un guiño con el libro que muestra la maestra a la clase sentada en corro a Selva, el álbum sin palabras de Marina Gibert ganadora del último premio Compostela, que nos lleva a debatir cómo dialogan los dos álbumes entre sí.

Con los brazos abiertos es un álbum que ha traído un soplo de alegría y  esperanza a nuestra aula, un chute de entusiasmo necesario para empezar el nuevo curso con espíritu fraterno.

Después de la lectura, hemos sentido que podíamos profundizar en nuestra identidad y compartirla con el resto, describirnos y nombrarnos buscando la belleza:

“Te atreves a hablar más con los compañeros, te da esa sensación de tener confianza con los niños que te rodean”


Las ilustraciones coloridas, expresivas y realistas de María Girón nos han guiado para autorretratarnos. Ya el curso pasado nos llevó al mundo de Karmele Llano Los orangutanes y yo editado por A fin de cuentos. 

También hemos querido releer y compartir las obras de Antonio Rubio que tenemos en la biblioteca con las niñas y niños de infantil. 

Con ellos  hemos revivido nuestra infancia.

 

 

 

lunes, 2 de mayo de 2022

CIRCO

 VERSO Y ASOMBRO


Este poemario profundo, hermoso y sugerente, fue galardonado con el XIV PREMIO Internacional de POESÏA para NIÑAS y NIÑOS Ciudad de Orihuela. Como parte del jurado que eligió esta obra por unanimidad entre los 160 poemarios participantes, tuve el privilegio de conocer el texto, emocionarme al descubrir que Rosa Ureña Plaza era el nombre de la autora, escuchar su voz incrédula y feliz por la sorpresa al saberse ganadora y esperar con impaciencia la publicación de los poemas con el imaginario completo de la propia Rosa, también ilustradora, en esta bellísima edición de Kalandraka. 

Desde la primera lectura,  Circo te conmueve por su hondura al trasmitir sentimientos de soledad, tristeza, y también de empatía como en “Todos ríen”.

Te sorprende al mostrar la simbiosis entre el artista y el soporte con el que ejecuta su número (red, carpa, ...) y una humanización de todos los elementos que componen el espacio físico del circo que a su vez se enraízan en la naturaleza. 

Alternando verso rimado y verso libre, Rosa Ureña crea todo un mundo desde su génesis. Sentimos la llegada del circo, la identificación y la transformación de cada artista en su espectáculo y, una vez terminada la función, su vuelta a lo cotidiano. Al final, aunque se marche a otro lugar, el circo permanece en nosotros.

Al ver el libro terminado con las ilustraciones, su calidad literaria, su belleza, se me hizo aún más patente y quise compartirlo con las niñas y niños de mi clase. Ahora me retiro y dejo que sean ellas y ellos los que continúan la reseña.

Después de leer y comentar Circo en nuestra clase de 5º de Primaria, de investigar sobre cómo se ha representado el mundo del circo en la pintura y de recitarlo en nuestra Maratón de cuentos para toda la escuela, hablamos con Rosa Ureña para comentarle nuestras impresiones.


-Para mí Circo es un libro maravilloso porque habla desde un punto de vista diferente. Sus poemas te llevan a otro mundo.

-Rosa, el libro me ha gustado mucho, las poesías y la ilustraciones son súper bonitas.  Lo que más me ha llamado la atención ha sido  que solo hayas usado 3 colores. También me ha gustado como metes a los ancianos en las ilustraciones.

-Después de recitar todas las poesías, cuanto más las leo, más me gustan. Es hermoso. La poesía que más me ha gustado es la de “Todos Ríen”. También me han sorprendido las ilustraciones del libro, casi todos son ancianos, no es algo que se vea mucho.

-El libro es una maravilla, sobre todo por los espectaculares personajes. También puedes imaginarte como es este asombroso circo. Además me encantan las rimas.

-El poemario es muy bonito porque a cada cosa le das un significado por ejemplo, la grada has hecho como si fuera una boca.

-Está súper bien expresado como explicas todo. Después de leerlo y comentarlo me ha parecido un libro sorprendente, y he sentido una alegría muy grande al ver la suerte que hemos tenido todos mis compañeros y yo al poder leerlo en clase y comentar todas nuestras conclusiones.

También le hicimos algunas preguntas que surgieron tras la lectura:

- Nombras a las cigüeñas en varios poemas. ¿Qué simboliza para ti la cigüeña?

La cigüeña para mí es hogar, es nido, es mañana, es cielo limpio, aire, pero aire pausado, no viento, el vuelo de las cigüeñas me detiene siempre.

- ¿Qué te ha inspirado para hacer el libro? ¿Por qué has elegido el tema del circo? ¿Te gusta el circo? ¿Cómo te lo imaginas?

La idea del circo llegó de manera espontánea, sé que hay muchos libros sobre el circo, pero cuando comencé a investigar me di cuenta de que, en sus inicios, el circo moderno, el que conocemos hoy en día, era mucho más que un gran espectáculo, era también un paréntesis, una pausa en la vida cotidiana, un regalo. Llegaba y repartía asombro, ilusión, entusiasmo y todas esas sensaciones perduraban durante mucho tiempo tras su marcha.

Me gusta el circo, me gustan los artistas, personas a las que les une el riesgo, la aventura, el viaje, el esfuerzo. Me gusta que me hagan contener el aliento, me gusta porque al igual que la poesía, el circo nos detiene y nos asombra.

Lo imagino como un mundo en miniatura, lleno de personas muy distintas, de todas partes del mundo, de todas las edades. El circo es un principio, un origen, es una explosión de sensaciones. La creación le abre los caminos para que pueda viajar y brillar allá donde vaya.

- Tu circo está formado por objetos y personas. ¿Por qué no tienen protagonismo los animales? ¿Por qué la amazona no monta un caballo sino una ballena? ¿Por qué la ballena está fuera del agua?

Los animales han sido muy importantes en la historia del circo. Los grandes circos norteamericanos de finales del siglo XIX llevaban en sus vagones y carretas animales de todo el mundo. Para los habitantes de muchos pueblos y ciudades, en los que celebraba su función, eran animales desconocidos. Imagina ver una jirafa por primera vez o un león. Ahora estamos acostumbrados a tener la información al alcance de nuestra mano, con un solo clic podemos saber e investigar cualquier cosa que se nos ocurra, pero antes el circo te enseñaba una nueva forma de nombrar las cosas, de nombrar el mundo.

Ahora el circo no puede llevar animales, estos están mejor en libertad o en hábitats más adecuados para ellos. Por eso se utilizan hologramas. El poema de la amazona habla precisamente de eso, de hologramas, de animales imponentes hechos de luz que sorprenden por su belleza y su grandeza en el pequeño círculo de arena. Imágenes de animales reales en libertad.

- ¿Por qué el acróbata y la equilibrista son ancianos? 

Detrás de cada artista está la persona, con sus problemas, sus deseos, sus alegrías e incluso sus tristezas. Lo que quise mostrar con la ilustración era precisamente eso, las personas que hay detrás de los artistas. Variedad en todos los aspectos. A veces conseguimos nuestros sueños en la madurez o incluso en la vejez. La inmediatez a la que estamos acostumbrados no siempre tiene efecto, sobre todo en las cosas que más nos importan. Aunque un deseo tarde en cumplirse, lo hace siempre en el momento adecuado.

 - ¿Por qué son tristes tus payasos?

El payaso está triste, sí. ¡Qué maravilloso es llorar! y qué vacío más profundo cuando las personas no pueden llorar. La figura del payaso es compleja, para mí siempre ha supuesto una dualidad entre la risa y el llanto. Es un misterio lo que hay detrás de esas exageradas sonrisas pintadas, ¿por qué se las pintan? nunca he sabido dar respuesta a esa pregunta. El dolor, la tristeza, la pena, ese sentir al que le damos tantos nombres, ocupa un lugar en nuestro corazón. No hay que temerlo, hay que sentirlo y hablar de él.

-¿Cuál ha sido el proceso para ilustrar tus poemas?

Me encanta dibujar con lápiz sobre folios. En Circo he utilizado lápices de diferentes durezas y folios normales. Una vez terminados, los he escaneado, limpiado y les he aplicado manchas planas de color digital.

Me gusta el resultado final de la mancha plana sobre el dibujo y sombreado a lápiz.

- ¿Por qué has utilizado solo tres colores?

Los tres colores, son los primarios un poco oxidados (no los primarios puros), para reforzar esa idea de que el circo es origen. ¿Origen de qué? Origen, sin duda, del asombro.

-¿Cuándo te hiciste escritora?  ¿Cuánto tiempo trabajaste en el libro? ¿Has hecho otros libros?

Siempre me ha gustado escribir, inventar historias y personajes. Cuando hace unos años me acerqué a la poesía infantil se me llenó la vida de belleza. No podía dejar de leer y de escribir. Por eso desde entonces, en algún momento del día, guardo un espacio para la poesía.

Aunque tengo otros libros como ilustradora, Circo es mi primer texto publicado. Comencé a pensarlo a mediados del verano de 2020. Al principio son frases, apuntes, pensamientos que escribo en mi cuaderno. Los poemas tardan algo más de tiempo en tomar forma. Ese mismo año, en diciembre, ya estaba terminado. Cuando me dieron la noticia de que había resultado premiado, me ofrecieron la posibilidad de ilustrar algunos de sus poemas y dije que sí. 

Dentro de unos días saldrá “Un Señor Atasco”, un álbum ilustrado sin palabras con el que he disfrutado también muchísimo. Aunque el texto no está presente, es una historia escrita previa a la ilustración. Las palabras son el esqueleto, los huesos, que no se ven, pero que sustentan la historia.

Ahora estoy cerrando otro poemario y empezando a pespuntear alguna idea para el próximo. También me ronda en la cabeza un álbum ilustrado desde hace tiempo y una novela infantil que reposa a la espera de corrección.

Muchísimas gracias, Rosa, por escribir este libro, por mostrarnos tus dibujos  y por dedicarnos tanto tiempo para esta entrevista.

 La magia y el asombro de Circo os esperan en nuestra biblioteca.

¡Pasen y vean!


martes, 8 de marzo de 2022

DOS OSITOS

 Por Ylla

Un álbum que te abraza al mundo animal despertando amor y ternura hacia estos pequeños osos captados por la mirada excepcional de una pionera en fotografiar animales y en publicar fotolibros destinados a la infancia. Camilla Koffler, Ylla como artista, poseía una mirada limpia y profunda que buscaba comprender, como cuenta en el prólogo de su libro Animales (1950):

“Desearía que un hada agitara una varita y me transportara, durante un mes, al mundo animal… Pensaría en sus pensamientos, sentiría sus sentimientos, pelearía sus batallas y entendería su lenguaje. Viviría sus alegrías y sus miedos y sus satisfacciones… Si esta experiencia fuera posible para mí, creo que entonces estaría en posesión de los principios de una comprensión real de la vida”.    

Si en algún momento pensé que la empatía que sentía al mirar estas imágenes podía ser, en parte, fruto de la nostalgia que me provoca, como adulta, la belleza de la fotografía en blanco y negro, salí de dudas en cuanto vi cómo recibían  a estos hermanos en el aula de Infantil.

Niñas y niños escuchaban y miraban las imágenes fascinados; querían tocar a los protagonistas- sus ojos, su boca, su pelaje-de esta historia que comienza así:

“Dos ositos, hermano y hermana, se asomaron al mundo.

Habían nacido durante el invierno, bajo la nieve que cubría su cálida cueva. Ahora querían salir para sentir el calor del sol, correr sobre la hierba y oler las flores. Aquel día, la mamá osa decidió ir a buscar miel al bosque. Y les advirtió antes de marchar:


–Esperadme aquí. “Volveré pronto, no os alejéis de casa, que podéis perderos…”





Pero en cuanto mamá osa salió de casa los ositos olvidaron su advertencia y salieron a jugar por el campo, a explorar y descubrir, hasta alejarse y perderse  en el bosque.

Su aventura de regreso a casa se convierte en un cuento encadenado, en el que preguntan a un animal tras otro si ha visto a su mamá: la ternera les sugiere preguntar al caballo, este al pollito y el mapache a la corneja que será la que consiga el desenlace feliz.
 
La expresividad de los cachorros en su entorno y en la interacción con los demás animales, su profunda humanidad, tiene un efecto casi hipnótico en los niños que también desean, como Ylla, vivir las alegrías y los miedos de sus nuevos amigos. 

Kalandraka editora nos ofrece un doble regalo al publicar este álbum por primera vez en España, la belleza de sus imágenes (junto con las emociones que despierta en el lector) y la ocasión de descubrir la vida apasionante de esta mujer y el resto de su obra.

 

Dos ositos, el único libro que Ylla firma como autora de texto e imagen, fue publicado en 1954, un año antes de su muerte a los 44 años tras caer del jeep desde el que fotografiaba una carrera de carros tirados por bueyes en la India. En ese momento, aunque no le había sido fácil, estaba en la cima de su carrera y se la considerada la mejor fotógrafa de animales del mundo.

Nacida en 1911 en Viena de madre croata y padre rumano, ambos de nacionalidad húngara, su vida parece sacada de una novela, de hecho, el famoso director Howard Hawks se inspiró en ella para uno de los personajes principales en su película Hatari.
 
Durante la Primera Guerra Mundial viajó a pie con su madre entre Hungría, Rumania y Yugoslavia, con las joyas familiares cosidas en el cuello de piel de su madre y el dinero escondido en sus zapatos. 

Estudió escultura en la Academia de Bellas Artes de Belgrado y con 20 años, viajó a París para terminar sus estudios. Para mantenerse, trabajaba como asistente y retocador fotográfico con Ergy Landau, fotógrafa húngaro-francesa vinculada a movimientos de vanguardia y feministas, que, impresionada por las fotografías de animales de granja que Ylla había tomado durante sus vacaciones en Normandía, la introduce en el medio artístico de Montparnasse.
Ylla terminará renunciando a la escultura por la fotografía y, tras exponer con éxito en una galería, se atreve a abrir el primer estudio en París especializado en retratos de mascotas.

Sus fotografías empiezan a tener una proyección internacional; en 1936 participa en la Exposition internationale de la Photographie contemporaine en el Musée du Louvre, la primera exposición de fotografía que tuvo lugar en un museo estatal, y en 1937 en el Museo de Arte Moderno (MOMA) de Nueva York.  Al mismo tiempo, sus fotografías se empezaron a publicar en anuncios y revistas. Tras dos pequeñas colecciones de fotografías de perros y gatos, en 1938 saldrá su primer libro importante, Petits et Grands (publicado como Big and Little en Inglaterra y Estados Unidos) y Animal Language junto al eminente biólogo Julian Huxley (hermano del escritor Aldous Huxley).

Con el estallido de la Segunda Guerra Mundial y la ocupación de París, Ylla vio interrumpida su carrera, pero en 1941 el MOMA le consigue un visado para emigrar a EEUU y abre enseguida un estudio en Nueva York

Entre 1944 y 1954 produjo diez libros, entre los que destacan varios diseñados para niños como Le Petit Lion (1947) con texto de Jacques Prévert -lanzado al mismo tiempo en EEUU como The Sleepy little Lion  con una selección más grande de fotografías dispuestas en un orden diferente, escrito por Margaret Wise Brown- y libros de ciencia como Animals (1950), de nuevo con texto de Julian Huxley, y, en la edición francesa, Des Bêtes, acompañado por un poema de Jacques Prévert.

Después de fotografiar animales domésticos y de zoológico, en 1952 viajó por África durante tres meses donde pudo, por fin, captar animales salvajes en su hábitat natural para su libro Animals in Africa. Una experiencia emocionante que le lleva en 1954-1955 a la India donde toma las fotografías que dieron lugar a dos libros, Animals in India y The Little Elephant.

 

El interés que el público mostró por su obra hizo que aún se publicaran siete libros más después de su muerte el 30 de marzo de 1955 e incluso su vida fuera plasmada en cómic.



Hoy, como si el tiempo no hubiera pasado, Dos ositos sigue despertando la misma admiración y cariño. Desde la llegada al cole, como regalo de las Reinas Magas de este año, este álbum editado por Kalandraka no ha dejado de viajar de casa en casa y de mano en mano. Su formato es perfecto para una lectura compartida capaz de generar vínculos entrañables entre el mediador y las niñas y niños y entre estos y otros seres vivos. Seguro que será uno de los más recomendados y queridos.


*El primer retrato de Camilla Koffler que acompaña estas líneas fue tomado para promocionar Dos ositos, el segundo es obra de Ergy Landau. Podéis ver más fotografías aquí, aquí, aquí, y en el blog de su ahijado Pryor Dodge.