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sábado, 28 de febrero de 2026

EL GIGANTE DE HIERRO

UNA HISTORIA EN CINCO NOCHES

Comencé la lectura de El Gigante de hierro, una historia en cinco noches deslumbrada por la edición con la que Blackie Books recupera un clásico de la literatura infantil, publicado al final de la década de los sesenta del siglo pasado, que tiene una especial vigencia en el momento histórico actual. Confirmé la perfección con la que la editorial ha trabado texto original, imagen, uso del color, composición de cada página, tipografía… comparando versiones anteriores. La recomendé como regalo de lectura en la Carta a las Reinas Magas de este año. Estaba entusiasmada y quise conocer la obra en otros formatos.

Pero… la búsqueda del autor, Ted Hughes, me llevó a recordar El peligro de estar cuerda, la novela de Rosa Montero en la que narra su relación con su primera mujer, la poeta Sylvia Plath. Pasé a leerla a ella también; a preguntarme sobre la redención y la culpa. Y me quedé atascada en la eterna cuestión de si debemos/podemos abstraernos -o no- de la vida del autor al leer su obra.

He querido pensar que, al dedicar El Gigante de hierro a sus hijos Frieda y Nicholas, Hughes me permite hablar de ellos. 

Si te molestan los spoilers, este es buen momento para dejar la reseña y, si te apetece, volver a ella cuando termines de leer el libro. También puedes saltarte este primer capítulo.


EL TEXTO de Ted Hughes y su vigencia en el momento actual

Ted Hughes estructura el texto de El Gigante de hierro, una historia en cinco noches en capítulos que comienzan al anochecer y, como el título sugiere, parecen pensados para contar a -o leer con- los niños antes de que entren en el mundo de los sueños.

“El Gigante de hierro llegó hasta el acantilado. ¿Cuánto había caminado? Nadie lo sabe. ¿De dónde venía? Nadie lo sabe. ¿Quién lo había creado? Nadie lo sabe.

Mas grande que una casa, el Gigante de hierro permaneció en la cima, justo al borde del precipicio, en la oscuridad.”

En el primer capítulo -enigmático y poético- un narrador omnisciente nos presenta al protagonista.  Nadie sabe de dónde viene ni cómo ha llegado hasta el borde del acantilado en que comienza la acción. Solo nos cuenta que escucha el sonido del mar, que nunca ha visto antes, y que al buscarlo se despeña y pasa toda la noche fragmentado en pedazos. Desde el amanecer, dos gaviotas buscan alimento para sus crías y van acercando entre sí las piezas, lo que permite al Gigante recomponerse hasta volver a estar completo. Solo le falta una oreja, que quedó tirada en el nido de las gaviotas, y la busca adentrándose en el mar.

En el segundo capítulo conocemos a Hogarth, hijo de un granjero que presencia, asustado, el regreso del Gigante de hierro y corre a contarlo a su casa. El padre de Hogarth avisa a otros granjeros que van descubriendo, asustados e histéricos, que el Gigante devora cualquier maquinaria o trozo de metal. Siguiendo sus huellas descubren que ha vuelto al mar, pero… ¿y si volviese?

Siento destripar este capítulo, pero lo cierto es que los granjeros preparan una trampa para el Gigante en la que acaba cayendo gracias al ingenio de Hogarth. El niño será el único que sienta lastima y culpa por haber engañado al Gigante de hierro y dejarlo enterrado en un hoyo del que no pueda salir.

En el tercer capítulo, el transcurrir del tiempo -llega la primavera que da paso al verano- trae el olvido y la tumba del gigante se convierte en un lugar idílico, cubierto de flores y hierba, idóneo para hacer picnics. Hasta que un día…, sí, el Gigante consigue salir de su cárcel ante el enfado de los granjeros que quieren llamar al ejército para que les libre del monstruo. Pero terminan aceptando la idea de Hogarth: llevarlo hasta un gran vertedero de chatarra y dejarlo allí. Los granjeros regresan tranquilos a sus casas y Hogarth empieza a visitar al Gigante, feliz en este paraíso donde come sin parar.

Y, de repente, la historia da un giro inesperado. El capítulo cuatro comienza como si los tres anteriores hubiesen sido una mera introducción de los acontecimientos que se van a desarrollar en este, con un protagonista que ya conocemos, situado en un lugar determinado. O como si en la cuarta noche -una vez solucionado el conflicto entre el Gigante de hierro con Hogarth y los granjeros- al narrador se le hubiera ocurrido insuflar más emoción y fantasía a la trama introduciendo un nuevo conflicto con un nuevo antagonista, un dragón enorme y terrible que llega a nuestro planeta desde una estrella lejana. Pasamos de una historia local a una universal en la que los humanos, como anteriormente hicieron los granjeros con el Gigante, consideran al recién llegado, al diferente, un monstruo y le declaran la guerra. Cuando Hogarth se entera, pide ayuda al Gigante de hierro para que libre a la tierra de semejante amenaza. Al Gigante se le ocurre utilizar su ingenio para retar al dragón espacial a superar tres pruebas que demuestren cuál de los dos es más fuerte y cuál se someterá, en consecuencia, a la voluntad del otro. De nuevo, la solución no está en el uso de la fuerza sino del ingenio para resolver el conflicto.

Y ahora sí, dejo de desvelar la historia y no os voy a contar lo que acontece en el capítulo cinco.

Solo que termina con una especie de epílogo que -aunque escrito en 1968, en el contexto de la guerra fría- podría expresar lo que tantos sentimos ahora ante el aumento de la crisis de relaciones internacionales y los conflictos bélicos, agravados por la actual guerra de EE.UU. e Israel con Irán: el deseo de resolución pacífica de los conflictos, el cese de la violencia y el fin de las guerras que asolan el panorama mundial dejando millones de muertos y un sufrimiento insoportable para la población civil.

 

LA EDICIÓN. Blackie Books y Chris Mould.

La primera edición que conozco del texto de Hughes en castellano es la de Alfaguara del año 1985, con la traducción del título original, The Iron Man, por El hombre de hierro (para diferenciarlo del personaje de Marvel Comics con el mismo nombre), con las ilustraciones de Philippe Munch acompañando al texto.  Son dibujos a plumilla, al estilo del cómic americano de los 70, figurativo realista en dos dimensiones, encajados en el formato de la colección Alfaguara Juvenil.

La siguiente, de la Editorial Vicens Vives, publicada en 2012 con el mismo título que la de Alfaguara, es un Álbum ilustrado. El texto dialoga con las ilustraciones de Laura Carlin de estilo muy diferente. Carlin utiliza objetos, troqueles y recortables con técnica mixta para construir composiciones sencillas en las que prioriza la expresividad frente al realismo.

Y, por último, llegamos a esta impecable edición de Blackie Books, ilustrada por Chris Mould, en la que se ha cuidado hasta el último detalle para que todos los mecanismos del libro funcionen a la perfección con un diseño de página que combina elementos de libro ilustrado, álbum ilustrado y novela gráfica consiguiendo que texto e imagen respiren al unísono con el paso de la página (ideal para una lectura en voz alta en la que el ritmo de la narración textual y la visual se acompasan).

Durante toda la narración, siempre concebida a doble página, se mantiene la misma estructura:


* Cada capítulo comienza con una ilustración con el título a la derecha.

* Continúa con viñetas silentes en las que se introduce al lector, con una narrativa exclusivamente visual, en la página siguiente.

* Empieza el texto con ilustraciones a sangre.


   * A partir de esta tercera doble página, se van alternando las viñetas con las ilustraciones a sangre o con fondo blanco, con un juego tipográfico que resalta el movimiento y las onomatopeyas del texto, aportando a la narración un gran dinamismo.

Chris Mould, que ha reinterpretado otros clásicos como novela gráfica - La guerra de los mundos de H.G. Wells y Rebelión en la granja de Orwell- declara en una entrevista lo honrado y agradecido que se siente de formar parte del legado de Iron Man y lo que ha disfrutado el tiempo dedicado a este libro:

“Descubrí a Iron Man cuando era un niño en el colegio. Me dejó una impresión duradera y me inspiró mucha creatividad. Creo que probablemente tuvo mucho que ver con que dibujara tanto de niño.

Así que encontrarme trabajando en el sector editorial como ilustrador, y poder volver eventualmente a la historia y darle mi propio giro, fue un trabajo soñado.”

Como podemos comprobar en esta última versión de El Gigante de hierro, Mould supera el reto de rendir homenaje a las versiones anteriores, usar lo que había en el texto de Hughes de forma descriptiva y añadir su toque personal para aportar algo nuevo.

Chris Mould disfruta al poner el énfasis en lo visual con una figuración de proporciones exageradas estilo cartoon, personajes y formas estilizadas, fondos limpios con textura que generan contraste figura-fondo, creando ambientes en cada escena y usando el juego de colores cálidos y fríos como recurso narrativo. 

Una maravilla.

***



Espero que a estas alturas ya estéis deseando conseguir vuestro ejemplar.

¡Feliz lectura!


sábado, 13 de octubre de 2018

QUERIDA CHRISTINE NÖSTLINGUER

SIEMPRE NOS QUEDARÁN TUS LIBROS


Querida Christine:

Hoy cumplirías 82 años y, aunque ya no estés, queremos felicitarte por las maravillosas historias que creaste pensando en nosotros. Nos encanta que fueras la primera, junto con Maurice Sendak, en recibir el premio Astrid Lindgren porque tus personajes son tan divertidos, originales, desmedidos, irreverentes y entrañables como nuestra querida Pippi Calzaslargas. ¡Y también que obtuvieras en 1984 el Hans Christian Andersen, Nobel de Literatura para niños y jóvenes!

Fotos: Paul Kranzler
Nos hemos reído muchísimo con estas fotos de la revista para la que posabas en respuesta a la pregunta que te hacía el periodista: "¿La juventud es una cuestión de edad? ¿Le gustan los niños?  ¿Qué es lo que pone de los nervios de los jóvenes de hoy? ¿Cómo podríamos imaginarnos a Christine de joven?"

Es increíble que esta entrevista se hiciera para conmemorar tu 80 cumpleaños porque se te ve joven, sonriente, desenfadada, dinámica y vital; como una persona que tiene el coraje de actuar y decir lo que piensa sin importarle lo que opinen de ella los demás. Así habías hecho, el año anterior a la entrevista, al advertir en el Parlamento de Viena contra la xenofobia que se filtra en la sociedad y así lo hacías en tus obras al hablar con humor, sencillez y ternura sobre temas tan complejos como la intolerancia, la discriminación, el racismo, las desigualdades sociales, las relaciones en la familia y en la escuela, el papel que se atribuía a la mujer…Y aunque contestas que no te gustan, ni mucho menos, todos los niños, solo se puede escribir como tú lo has hecho si los llevas en el corazón. 

Para recordarte, este curso vamos a leer todos los libros tuyos que podamos. Somos afortunados porque la Biblioteca Municipal nos ha conseguido tres lotes de libros para que hagamos Club de lectura.

En la clase de tercero tenemos Querida Susi, querido Paul publicado por SM en “El Barco de Vapor” y traducido por Marinella Terzi, editora de la famosa colección durante 21 años.

La idea de esta carta nos la dieron Susi y Paul, unos niños como nosotros que se escriben para contarse sus aventuras y que se echan de menos porque ya no están en el mismo colegio.

Los dibujos que hizo tu hija para ilustrar las cartas son geniales. ¡Lo que nos hemos reído! Ya sabemos que tú estudiaste Bellas Artes porque querías ser ilustradora y al presentar tu primer libro, Federica la pelirroja, te llevaste la sorpresa de que el pequeño texto que acompañaba las ilustraciones gustó tanto, que acabaste dedicándote a la literatura. 

Piruleta es el título con que empezamos en cuarto. Está editado en Alfaguara Infantil e ilustrado por Angelika Kaufman. El protagonista es un niño que consigue cambiar su nombre y transformar el mundo que le rodea mirándolo de otra manera. Como decía el poeta, “Nada es verdad ni mentira, todo es según el color del cristal con que se mira” y Victor Manuel lo mira fijamente a través de sus lentes verdes de piruleta para que las cosas sean exactamente como él quiere sin tener que decir ni una palabra. ¡La cantidad de embrollos que consigue resolver con este objeto mágico!

Y en la clase de quinto y sexto estamos leyendo Konrad, o el niño que salió de una lata de conservas. Este libro es muy especial para nosotros porque llegó al cole junto a un bote de leche condensada y un abrelatas como parte del proyecto “Diez objetos cotidianos para aprender historia” que llevaba a cabo Inés Puig. ¡Y disfrutamos muchísimo con su lectura! 
Lo volvimos a encontrar en “La casa de la real gana” de Wonder Ponder y cuando en julio se hizo pública tu muerte en Viena, la ciudad donde naciste, incluimos este título en la letra K de nuestro "Paseo por la fantasía de la A a la Z". 

La Señora Bartolotti es un personaje que nos deja fascinados. Se da órdenes a sí misma porque durante toda su vida hubo alguien que le dijo: “Criatura, haz esto, criatura haz aquello” pero ahora que vive sola hace, viste y come como quiere hasta que un día recibe un pedido que no recordaba haber hecho; un niño-instantáneo educado y obediente. Pero a la Sra. Bartolotti, lo mismo que te ocurría a ti, los niños buenos le parecen espantosos. La verdad es que cuanto más te conocemos más pensamos que podríais haber sido muy buenas amigas o, incluso, que algunas veces ponías en su boca cosas tuyas. Tanto, tanto, nos ha gustado, que nuestras madres han empezado el Club de lectura "Para leerte mejor" con este libro.
Cuando terminemos nuestras lecturas, pasaremos el lote al curso inferior y seguiremos leyendo  en casa otros títulos que tenemos en nuestra Biblioteca Escolar.

Queremos despedirnos de ti agradeciéndote las palabras que nos dedicaste al recibir el Andersen: 

"Dado que los niños viven en un entorno que no les anima a desarrollar utopías por sí mismos, debemos tomarlos del brazo y mostrarles cuán hermoso, alegre, justo y humano podría ser este mundo"

¡Hasta siempre, nos vemos en tus libros!



Si queréis saber más sobre la autora, leed esta magnífica reseña de Carola Martínez en Donde viven los libros, para conocer su obra para niños podéis entrar aquí y para ver todas las fotos de Paul Kranzler, pulsad aqui.  

jueves, 3 de marzo de 2016

EL TIEMPO RESIDE EN EL CORAZÓN

TRANQUILA
TRAGALEGUAS
LA TORTUGA CABEZOTA

Texto: Michael Ende
dibujos: Agustí asensio
Traducción: Mª Teresa López
Ediciones Alfaguara


“Una hermosa mañana se encontraba la tortuga Tranquila Tragaleguas ante su pequeña y agradable madriguera tomando el sol y comiendo sosegadamente una hoja de llantén.”

La historia comienza una mañana en que Tranquila escucha a los palomos Sulaica y Sebulón decir que todos los animales están invitados a la boda del Gran Sultán Leo Vigésimo–Octavo y, tras meditarlo durante un día entero, toma la decisión de asistir a la boda y se pone en marcha. Su vida tranquila y agradable, tal y como la conocía, queda atrás cerrándose así un ciclo vital y empezando otro con la salida del sol. 

Tranquila Tragaleguas, la tortuga cabezota nos puede parecer, en una primera lectura, una amable fábula bien construida que se presta a ser contada o representada por la agilidad de sus diálogos y porque transmite con sencillez la atmósfera que envuelve a cada personaje que la tortuga encuentra en su viaje hasta la guarida del león.
Las ilustraciones de Agustí Asensio, apoyan esta percepción con su suave colorido y ayudan a crear los diferentes ambientes ligados al carácter de cada personaje. Los contrastes de luz entre las escenas diurnas y nocturnas subrayan el lento discurrir de los días.
Aunque podríamos criticar que algunas dobles páginas sean repetitivas y agobiantes.

La traducción de Mª Teresa López consigue mantener el juego de palabras que llevan los nombres que aparecen en el cuento y los niños se divierten con el sonido y el  significado de Tranquila Tragaleguas, Sulaica y Sebulón Silvestre, la araña Fátima Fabricatelas, el lagarto Zacarías Zanguango, el caracol Basam Baboso, el sabio Hachís Halef  Habacuc y del monito Yussuf Yomerrasco que aparece sólo fugazmente al final de la obra.

Pero si miramos con más detenimiento este pequeño cuento, tan simple en apariencia, podemos encontrar algunos temas que caracterizan al autor de Momo y La Historia Interminable. Estas dos obras marcaron a los lectores adolescentes de los años 80 y se convirtieron en referente para los autores de las actuales sagas fantásticas. Michael Ende, veinte años después de su muerte, es considerado un clásico de la Literatura para niños y jóvenes. Ende se dirigió al lector como su igual porque  no escribía para niños, sino para el niño que él había sido. Contrario a la literatura didáctica, siempre defendió en su obra que la fantasía no es evasión vacía de significado, sino un ascenso hacia lo ideal que permite al lector volver renovado a lo real. 
Las primeras incursiones de Michael Ende en la literatura fueron a través del teatro y desde el momento en que decidió dedicarse por completo a la literatura aparecen continuas referencias al teatro en sus obras. La tortuga Tranquila Tragaleguas, donde también se incluyen canciones para acompañar al texto, presenta una estructura claramente teatral. Cada capítulo o escena comienza con un marcador temporal y con la descripción en rápidas pinceladas del paisaje en el que la tortuga se encuentra con cada personaje en su camino hacia la boda del león. Para subrayar el final, siempre la misma frase a modo de cantinela:
 “Siguió caminando por campos y pedregueras, por páramos y arboledas, bajo el sol y las estrellas”.

Morla ilustrada por  Roswita Quadflieg y
Casiopea en la ilustración del propio Ende.
La protagonista de este cuento es una tortuga, como Casiopea, personaje de Momo y Morla de La Historia Interminable. Ende, que conocía la simbología de la tortuga presente en mitos y cuentos y coleccionaba toda clase de tortugas, dice:
 “En la tortuga, el caparazón está cerrado [...] Lleva dentro de sí su propio y pequeño tiempo”. 
Con estas palabras nos da la clave del personaje de Tranquila Tragaleguas; la tortuga vive su propio tiempo haciendo caso omiso a la insistencia de cada uno de los personajes que encuentra en su camino por recordarle el tiempo real.  A pesar de ellos, Tranquila Tragaleguas llega a su destino y pone el broche final a la historia al declarar en la boda de Leo Vigésimo-Noveno:

“Ya lo dije yo siempre que llegaría a tiempo”.

Este contraste entre la precisión de la realidad exterior y la imprecisión de la realidad interior es también uno de los elementos clave en La Historia Interminable;  El transcurrir del tiempo en Fantasía depende de la intensidad y la duración de las experiencias vividas, mientras que en el mundo real el timbre escolar nos marca el tiempo de manera precisa. Y es que Michael Ende se sirve de Tranquila Tragaleguas, al igual que de Bastian, no sólo para contrastar el tiempo interior con el real sino también para resaltar la capacidad de sentir sobre la capacidad de pensar. En cada escena Tranquila hace oídos sordos a los razonamientos de los animales que le quieren hacer entender que es imposible conseguir su misión. Su respuesta siempre es la misma:

“No puede ser, mi decisión está tomada”.

En Momo, Ende hace una reflexión sobre la relación del tiempo con el sentimiento: “Hay calendarios y relojes para medirlo, pero eso significa poco, porque todos sabemos que, a veces, una hora puede parecernos una eternidad, y otra, en cambio, pasa en un instante; depende de lo que hagamos durante esa hora. Porque el tiempo es vida. Y la vida reside en el corazón.”

Si atendemos a este nivel de  lectura en Tranquila Tragaleguas, nuestra tortuga cabezota podrá ser un puente para que el lector posea las claves que le permitan comprender Momo o La Historia Interminable en toda su complejidad. Más aún, puede ser un libro que cree vínculos entre estos niños y lectores de otras generaciones, sus padres, que leyeron en su adolescencia Momo y, sobre todo, La Historia Interminable. 


 Marionetas de mano hechas por los alumnos. 

Tranquila Tragaleguas
se ha convertido en  una vieja amiga que nos acompaña muchas veces en la biblioteca: La hemos leído en silencio, en voz alta, en lectura dramatizada, hemos seleccionado el ambiente musical que acompañara mejor cada escena, la hemos representado con marionetas de mano, hemos convertido las marionetas en personajes de comic para leerla con la proyección, nos ha ofrecido la ocasión de filosofar sobre el sentido del tiempo, hemos escrito una nueva escena para Yussuf Yomerrasco…y podemos afirmar que proporciona al alumno una experiencia literaria gozosa y de calidad, muy apropiada para su progreso lector. 

Para saber más sobre Michael Ende  puedes leer
Carpeta de apuntes en el 20 aniversario de su publicación  y
 El hijo del pintor, biografía novelada sobre la infancia del autor,
 finalista del Premio Fundación Cuatro Gatos 2016 .