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sábado, 28 de febrero de 2026

EL GIGANTE DE HIERRO

UNA HISTORIA EN CINCO NOCHES

Comencé la lectura de El Gigante de hierro, una historia en cinco noches deslumbrada por la edición con la que Blackie Books recupera un clásico de la literatura infantil, publicado al final de la década de los sesenta del siglo pasado, que tiene una especial vigencia en el momento histórico actual. Confirmé la perfección con la que la editorial ha trabado texto original, imagen, uso del color, composición de cada página, tipografía… comparando versiones anteriores. La recomendé como regalo de lectura en la Carta a las Reinas Magas de este año. Estaba entusiasmada y quise conocer la obra en otros formatos.

Pero… la búsqueda del autor, Ted Hughes, me llevó a recordar El peligro de estar cuerda, la novela de Rosa Montero en la que narra su relación con su primera mujer, la poeta Sylvia Plath. Pasé a leerla a ella también; a preguntarme sobre la redención y la culpa. Y me quedé atascada en la eterna cuestión de si debemos/podemos abstraernos -o no- de la vida del autor al leer su obra.

He querido pensar que, al dedicar El Gigante de hierro a sus hijos Frieda y Nicholas, Hughes me permite hablar de ellos. 

Si te molestan los spoilers, este es buen momento para dejar la reseña y, si te apetece, volver a ella cuando termines de leer el libro. También puedes saltarte este primer capítulo.


EL TEXTO de Ted Hughes y su vigencia en el momento actual

Ted Hughes estructura el texto de El Gigante de hierro, una historia en cinco noches en capítulos que comienzan al anochecer y, como el título sugiere, parecen pensados para contar a -o leer con- los niños antes de que entren en el mundo de los sueños.

“El Gigante de hierro llegó hasta el acantilado. ¿Cuánto había caminado? Nadie lo sabe. ¿De dónde venía? Nadie lo sabe. ¿Quién lo había creado? Nadie lo sabe.

Mas grande que una casa, el Gigante de hierro permaneció en la cima, justo al borde del precipicio, en la oscuridad.”

En el primer capítulo -enigmático y poético- un narrador omnisciente nos presenta al protagonista.  Nadie sabe de dónde viene ni cómo ha llegado hasta el borde del acantilado en que comienza la acción. Solo nos cuenta que escucha el sonido del mar, que nunca ha visto antes, y que al buscarlo se despeña y pasa toda la noche fragmentado en pedazos. Desde el amanecer, dos gaviotas buscan alimento para sus crías y van acercando entre sí las piezas, lo que permite al Gigante recomponerse hasta volver a estar completo. Solo le falta una oreja, que quedó tirada en el nido de las gaviotas, y la busca adentrándose en el mar.

En el segundo capítulo conocemos a Hogarth, hijo de un granjero que presencia, asustado, el regreso del Gigante de hierro y corre a contarlo a su casa. El padre de Hogarth avisa a otros granjeros que van descubriendo, asustados e histéricos, que el Gigante devora cualquier maquinaria o trozo de metal. Siguiendo sus huellas descubren que ha vuelto al mar, pero… ¿y si volviese?

Siento destripar este capítulo, pero lo cierto es que los granjeros preparan una trampa para el Gigante en la que acaba cayendo gracias al ingenio de Hogarth. El niño será el único que sienta lastima y culpa por haber engañado al Gigante de hierro y dejarlo enterrado en un hoyo del que no pueda salir.

En el tercer capítulo, el transcurrir del tiempo -llega la primavera que da paso al verano- trae el olvido y la tumba del gigante se convierte en un lugar idílico, cubierto de flores y hierba, idóneo para hacer picnics. Hasta que un día…, sí, el Gigante consigue salir de su cárcel ante el enfado de los granjeros que quieren llamar al ejército para que les libre del monstruo. Pero terminan aceptando la idea de Hogarth: llevarlo hasta un gran vertedero de chatarra y dejarlo allí. Los granjeros regresan tranquilos a sus casas y Hogarth empieza a visitar al Gigante, feliz en este paraíso donde come sin parar.

Y, de repente, la historia da un giro inesperado. El capítulo cuatro comienza como si los tres anteriores hubiesen sido una mera introducción de los acontecimientos que se van a desarrollar en este, con un protagonista que ya conocemos, situado en un lugar determinado. O como si en la cuarta noche -una vez solucionado el conflicto entre el Gigante de hierro con Hogarth y los granjeros- al narrador se le hubiera ocurrido insuflar más emoción y fantasía a la trama introduciendo un nuevo conflicto con un nuevo antagonista, un dragón enorme y terrible que llega a nuestro planeta desde una estrella lejana. Pasamos de una historia local a una universal en la que los humanos, como anteriormente hicieron los granjeros con el Gigante, consideran al recién llegado, al diferente, un monstruo y le declaran la guerra. Cuando Hogarth se entera, pide ayuda al Gigante de hierro para que libre a la tierra de semejante amenaza. Al Gigante se le ocurre utilizar su ingenio para retar al dragón espacial a superar tres pruebas que demuestren cuál de los dos es más fuerte y cuál se someterá, en consecuencia, a la voluntad del otro. De nuevo, la solución no está en el uso de la fuerza sino del ingenio para resolver el conflicto.

Y ahora sí, dejo de desvelar la historia y no os voy a contar lo que acontece en el capítulo cinco.

Solo que termina con una especie de epílogo que -aunque escrito en 1968, en el contexto de la guerra fría- podría expresar lo que tantos sentimos ahora ante el aumento de la crisis de relaciones internacionales y los conflictos bélicos, agravados por la actual guerra de EE.UU. e Israel con Irán: el deseo de resolución pacífica de los conflictos, el cese de la violencia y el fin de las guerras que asolan el panorama mundial dejando millones de muertos y un sufrimiento insoportable para la población civil.

 

LA EDICIÓN. Blackie Books y Chris Mould.

La primera edición que conozco del texto de Hughes en castellano es la de Alfaguara del año 1985, con la traducción del título original, The Iron Man, por El hombre de hierro (para diferenciarlo del personaje de Marvel Comics con el mismo nombre), con las ilustraciones de Philippe Munch acompañando al texto.  Son dibujos a plumilla, al estilo del cómic americano de los 70, figurativo realista en dos dimensiones, encajados en el formato de la colección Alfaguara Juvenil.

La siguiente, de la Editorial Vicens Vives, publicada en 2012 con el mismo título que la de Alfaguara, es un Álbum ilustrado. El texto dialoga con las ilustraciones de Laura Carlin de estilo muy diferente. Carlin utiliza objetos, troqueles y recortables con técnica mixta para construir composiciones sencillas en las que prioriza la expresividad frente al realismo.

Y, por último, llegamos a esta impecable edición de Blackie Books, ilustrada por Chris Mould, en la que se ha cuidado hasta el último detalle para que todos los mecanismos del libro funcionen a la perfección con un diseño de página que combina elementos de libro ilustrado, álbum ilustrado y novela gráfica consiguiendo que texto e imagen respiren al unísono con el paso de la página (ideal para una lectura en voz alta en la que el ritmo de la narración textual y la visual se acompasan).

Durante toda la narración, siempre concebida a doble página, se mantiene la misma estructura:


* Cada capítulo comienza con una ilustración con el título a la derecha.

* Continúa con viñetas silentes en las que se introduce al lector, con una narrativa exclusivamente visual, en la página siguiente.

* Empieza el texto con ilustraciones a sangre.


   * A partir de esta tercera doble página, se van alternando las viñetas con las ilustraciones a sangre o con fondo blanco, con un juego tipográfico que resalta el movimiento y las onomatopeyas del texto, aportando a la narración un gran dinamismo.

Chris Mould, que ha reinterpretado otros clásicos como novela gráfica - La guerra de los mundos de H.G. Wells y Rebelión en la granja de Orwell- declara en una entrevista lo honrado y agradecido que se siente de formar parte del legado de Iron Man y lo que ha disfrutado el tiempo dedicado a este libro:

“Descubrí a Iron Man cuando era un niño en el colegio. Me dejó una impresión duradera y me inspiró mucha creatividad. Creo que probablemente tuvo mucho que ver con que dibujara tanto de niño.

Así que encontrarme trabajando en el sector editorial como ilustrador, y poder volver eventualmente a la historia y darle mi propio giro, fue un trabajo soñado.”

Como podemos comprobar en esta última versión de El Gigante de hierro, Mould supera el reto de rendir homenaje a las versiones anteriores, usar lo que había en el texto de Hughes de forma descriptiva y añadir su toque personal para aportar algo nuevo.

Chris Mould disfruta al poner el énfasis en lo visual con una figuración de proporciones exageradas estilo cartoon, personajes y formas estilizadas, fondos limpios con textura que generan contraste figura-fondo, creando ambientes en cada escena y usando el juego de colores cálidos y fríos como recurso narrativo. 

Una maravilla.

***



Espero que a estas alturas ya estéis deseando conseguir vuestro ejemplar.

¡Feliz lectura!


jueves, 5 de marzo de 2020

LA CHICA PÁJARO



“Las alas de December son azules. Las usará para volar y buscar un hogar. El hogar de December será un sitio donde haya estaciones, donde nieve en invierno, donde, en primavera, las flores sean de colores tan intensos que brillan en la oscuridad y las piletas para pájaros siempre estén llenas de agua de lluvia”

December lleva su biografía a todas partes. La chica pájaro: una historia extraordinaria es un libro con cubierta de piel morada que puede abrir por cualquier página para recordar quién es y de dónde viene. Un libro que nadie ha leído nunca porque podrían utilizarlo contra ella para internarla en algún sitio y ya no podría volar (“A veces no decir toda la verdad es lo más sensato”). Tampoco se separa de su Guía completa de aves: volumen I, aunque este no le importa compartirlo.  Se lo regaló su madre antes de abandonarla y conoce cada línea de memoria. December es una experta en aves, en sus costumbres, sus reacciones y su vuelo y utiliza ese conocimiento como guía para relacionarse con las personas de su entorno. Su vida en anteriores casas no ha sido fácil y Adrian, su trabajador social, espera que su nueva madre de acogida, Eleanor, pueda ayudarle como hace con las aves que llegan a su centro de recuperación para animales heridos. 

La chica pájaro, recién publicada por Blackie Books, es la primera obra de Sandy Stark-McGinnis para público juvenil; un público al que conoce bien debido a su trabajo como docente desde hace más de quince años. En sus estudios universitarios se especializó en cine y de esas historias narradas en la pantalla nació su deseo de leer y escribir otras historias, no con imágenes sino con palabras. Al principio, hacía fotografías de objetos cotidianos -que a los demás les pasaban desapercibidos- y se inspiraba en ellas para escribir sus poemas. Pero al leerlos, sentía que podía desarrollar algunas voces con mayor profundidad y decidió estudiar escritura creativa en la Universidad de San Francisco donde obtuvo su Máster. 

Sandy Stark-McGinnis cuenta que el germen de La chica pájaro fue un artículo del periódico sobre un terrible suceso en el que una madre había agredido a su hija pequeña bajo los efectos de la metanfetamina.  

“Después de leer el artículo, me preguntaba cómo sería capaz la niña de sobrevivir, emocional y físicamente. ¿Cómo iba a aguantar y encontrar un lugar para sanar?” 

Stark-McGinnis utiliza con maestría la metáfora del vuelo para responder a estas cuestiones y narra, en primera persona, la evolución vital de December, una niña de once años que, tras su traumática experiencia, construye una sólida fantasía en la que encuentra la fuerza necesaria para superar el dolor, la soledad, el miedo y el abandono y conseguir hacer realidad sus deseos. Este difícil equilibrio entre la vida real y su fantasía -el hecho de que la protagonista sea tan consciente de ello- ha sido uno de los ingredientes que más me ha atraído de esta novela.
También la delicadeza y la constancia con que los personajes secundarios, Eleanor y Cheryllynn -la chica transgénero que le brinda su amistad desde el primer día en el colegio- saben ganarse la confianza de December.

Aunque aún no ha habido tiempo para testarla en el aula, sí que he imaginado la emoción y el asombro con que habría leído La chica pájaro con once o doce años. Espero que muy pronto consigamos un lote de nuestra imprescindible Red de Bibliotecas Públicas para compartir, conversar y disfrutar con niñas y niños esta lectura.


Hace tan solo unos días, cerraba esta reseña con las palabras de Amelia Earhart, mujer pionera a la que también se rinde homenaje en estas páginas:

"Nunca interrumpas a alguien que está haciendo algo que dijiste que era imposible hacer"

Poco imaginaba cómo iba a cambiar todo por la amenaza del coronavirus. Las clases presenciales se han suspendido y debemos quedarnos en casa y aprender nuevas rutinas. Yo he aprovechado para leer y conversar, como hicimos este verano con Biografía de un cuerpo, con mi hija. Os dejo con ella, a ver qué os dice.

Hola, Simón al habla, vuelvo una vez más para compartir mi punto de vista sobre una lectura con mi madre y por ende con todos vosotros.

La Chica Pájaro me ha parecido un libro maravilloso, recomendable para una gran variedad de lectores ya que, a pesar de pertenecer a la literatura infantil, yo con mis 18 años lo he disfrutado al máximo. Esto puede deberse a la hondura de la historia, que, a pesar de no contar con extensas ni muy complicadas descripciones, adquiere una gran profundidad con respecto a lo que cuenta.

En muy poco tiempo conecté con December, que me resultó un personaje cautivador. Disfruté mucho al ver como clasificaba las cosas que le gustaban o no en una escala de colores (siendo el naranja la peor puntuación y el azul la mejor) y también, como ha dicho mi madre, con su forma de relacionar distintos animales con las personas que la rodeaban, sacándome en más de una ocasión una gran sonrisa.

Sin embargo, y a pesar de que ver con cuánta madurez y perseverancia Cheryllynn defendía su identidad ante las otras niñas me llenó el corazón de orgullo, creo que la autora la sobreintelectualizó, dibujando un personaje mucho más maduro de lo que podría ser una niña de once años.

Por otra parte, aunque el final me encanta, la escena donde se enfrentan a las “niñas buitre” me pareció irreal; ojalá la vida fuese tan sencilla y ese tipo de persona se arrepintiera, así como así, de sus actos.

Para finalizar, como curiosidad, mi madre pensó que el que la madre de December nombrara a su hija como el mes en que nació, podía ser una muestra de su desinterés por la niña. Sin embargo, me di cuenta de que en la dedicatoria la autora menciona que su hija se llama Summer (verano), lo que me lleva a contradecir a mi madre y atribuirlo meramente a una diferencia de gusto con los nombres.

En conclusión, yo recomendaría este libro para todas las edades ya que cuenta una hermosa y profunda historia. 

¡Cuidaos y leed mucho!

lunes, 26 de noviembre de 2018

LOS IMAGINARIOS. OLVIDO Y MEMORIA.


"¿Cómo podía estar todo tan verde? ¿Cómo podía estar todo tan vivo si Amanda estaba muerta?"


“Veía el débil contorno de los árboles a través de sus manos. Como Amanda ya no pensaba en él, como no lo recordaba, como no hacía que fuera real, estaba dejando de existir. Rudger estaba cayendo en el olvido.”

Con esta imagen tan potente de la niña muerta y su amigo imaginario desvaneciéndose, A.F. Harrold, autor de Los imaginarios, presenta a los dos protagonistas de esta narración que nos habla de la imaginación y de su poder para transformar lo real, sí, pero, sobre todo, de la amistad, del amor, de la pérdida; del olvido de esa capacidad de imaginar que tenemos de niños al hacernos adultos y también de la memoria que nos permite recordar lo que hemos perdido u olvidado. La madre de Amanda, como Wendy en Peter Pan, llega a olvidar a Frigo, su viejo amigo imaginario, aunque percibe y celebra la imaginación y la independencia de su hija como un don y solo puede ayudarla cuando consigue recordar.

A.F. Harrold es un escritor inglés, nacido en 1975,  apasionado por escribir y recitar poesía para niños y adultos. Antes de este libro ya había publicado otras obras para el público infantil que aún no han sido traducidas al castellano. Confiesa que, cuando empezó a escribir Los Imaginarios, aparte de esa primera imagen que describe en la introducción,  no tenía una idea concreta de lo que quería contar -aunque siempre le ha interesado el tema de la muerte y adora los gatos- sin embargo la historia fue tomando forma durante el proceso de escritura hasta que descubrió lo que quería cuando inventa el personaje del villano y aparece en escena el Sr. Bunting.


Aunque siempre es una gozada hojear un ejemplar de Blackie
Books, por su encuadernación en cartoné y el tacto y el olor de sus hojas, Los imaginarios también nos atrajo desde la cubierta por la fuerza y el poder evocador de sus ilustraciones. Emily Gravett consigue, en perfecta sintonía con el autor, esa dualidad entre realidad y fantasía alternando el blanco y negro con el color. Gravett rompe los márgenes del dibujo y lo inserta en el texto, nos asusta dejándonos a oscuras con la página en negro y la repite a doble página para aumentar la tensión dramática, y hace que resuenen en nosotros otros personajes de la Literatura Infantil, como Max, en Donde viven los monstruos de Sendak, el armario de Las crónicas de Narnia, de C.S Lewis, Alicia de L. Carroll, o el imaginario de Coraline de Gaiman, estimulando nuestra imaginación y ampliando las sugerencias del texto que también nos remitía, por ejemplo, con las puertas y los callejones, al mundo de Harry Potter. Quizá no sea casualidad que Gemma Rovira también haya sido la traductora de la obra de J.K.Rowling al castellano.
La primera ilustración que irrumpe con la fuerza del color, pero con una larga sombra negra que invade la página anterior, es la del Sr Bunting. Gravett subraya así la importancia que tiene en la narración este personaje que nos aterra a pesar de su apariencia vulgar. Un Drácula, reinventado por Harrold, que se alimenta, en vez de sangre, de la imaginación que necesita para que su amiga siga existiendo. 

El gato Zinzan también está representado con un ojo de cada color porque es capaz de ver lo imaginario; nos recuerda al gato de Cheshire de Alicia, porque muestra a Rudger el camino que debe seguir y por el tono filosófico de sus observaciones.

Emily Gravett consigue trasmitir la psicología de los personajes, incluso que nos invada una sensación de extrañeza al encontrar en la ilustración un giro inesperado, como cuando Rudger ve su reflejo en color con el cuerpo de una niña.


Los Imaginarios, publicado por Blackie Books en 2017 para iniciar su aventura en la narrativa juvenil, ha sido el libro más emblemático del autor y de la ilustradora, y nos ofrece una lectura ágil y amena, llena de misterio, terror, emoción, humor y aventuras que permite, en el texto y en la imagen, distintos niveles de lectura. El curso pasado lo disfrutamos con los alumnos de 4º y 5º de Primaria en Club de lectura y estas son algunas de sus opiniones:



“Es un libro entretenido que trata sobre una niña y las aventuras que tiene con su amigo imaginario. A mí me gustó bastante porque es muy interesante y creativo y me hacía imaginar muchas cosas”

“El libro de Los Imaginarios me gusta mucho porque tiene mucha fantasía y enseña que cuando pierdes un amigo luchas para poder recuperarlo. Al principio fue muy divertido pero después a Amanda la atropellan y Rudger era olvidado porque ella estaba inconsciente. Al final Amanda y Rudger consiguen escapar de todos los peligros.”

“Me gusta porque hay personajes imaginarios y es un libro muy entretenido que no se hace pesado. Me gustan mucho los personajes, sobre todo Amanda y su amigo imaginario.”

“Es el peor libro que me he leído en la vida porque me parece absurdo y todos están locos. No me gustó nada.”

“Me ha parecido un poco extraño por todo lo que pasa, pero me gusta porque es bastante chulo, entretenido y divertido”.

“Me gustan mucho sus ilustraciones. Son muy bonitas y originales. Aunque pocas de ellas tienen color te hacen imaginar la historia en colores”. 



Para conocer mejor a A.F.Harrold puedes leer esta entrevista en la que, entre otras cosas, nos cuenta cómo fue el proceso creativo de Los Imaginarios.

Emily Gravett  tardó en decidirse a seguir su vocación y estudiar arte pero dos años después de graduarse ya tenía la prestigiosa medalla Kate Greenaway que conceden los libreros ingleses. Puedes verla dibujando en este vídeo.



Termino esta reseña con las palabras de  la cubierta trasera resonando,  ahora que he visto a Rudger  en un cuerpo de niña y las dudas y contradicciones que eso le produce, con más fuerza.  ¿Se trata de un guiño a la escena final de la inmensa película de Billy Wilder “Con Faldas y a lo Loco” (Some Like it Hot, 1959)? A mí me lo parece.

viernes, 13 de julio de 2018

“ENDE, RODARI y OTROS SERES FANTÁSTICOS”

Fantasía, un paseo de la A a la Z
¡Vacaciones! Vacaciones y tiempo, por fin, para revisar el rastro de lecturas que hemos ido conformando en los últimos meses y que ahora podemos releer, en algunos casos, conocer, en otros, en un ritmo más pausado. Como cada año, este curso buscamos un tema que nos permitiera sacar los libros de su lugar habitual en la biblioteca y conseguir que historias olvidadas adquirieran el mismo protagonismo y se leyeran con la misma avidez que las últimas novedades (aquí puedes leer cómo surgió este proyecto). Buscamos construir un canon que responda a las necesidades de todos los lectores, desde mediadores, familias y docentes, hasta los más pequeños, que permita el apadrinamiento lector y que crezca conforme ellos van haciendo conexiones entre sus lecturas; un canon abierto que ha girado, en esta ocasión, en torno a La Fantasía. Fueron los propios lectores quienes buscaron entre los ejemplares de la biblioteca las historias que tenían en común este elemento, de manera que se fue creando un itinerario en el que unas lecturas nos llevaron a otras en un viaje fantástico, que hemos tratado de resumir  en estas líneas, de la A a la Z.


dolfo Córdova nos permitió enlazar el nombre de Michael Ende y Gianni Rodari, dos autores que defendieron la fantasía como otra forma de acercarse a la realidad. Con su libro El dragón blanco y otros personajes olvidados il. Riki Blanco. FCE (2016) recordamos a Fújur, el dragón de La Historia Interminable y vemos cómo Adolfo juega con los cuentos como en una propuesta de Rodari en su Gramática de la fantasía. El dragón blanco enciende la curiosidad del lector por conocer a los clásicos. 

Así, de la mano de Adolfo llegamos a Pinocho, Peter Pan, Alicia…




lackie Books nos ofrecía entre sus novedades dos libros perfectos para profundizar en el pensamiento y la obra de Rodari, Escuela de Fantasía, reflexiones sobre educación para profesores, padres y niños y Libro de la fantasía en el que recopila gran parte de sus cuentos.





arpeta de Apuntes (Alfaguara) y El hijo del pintor, M. Terzi (Anaya) para conocer mejor a Michael Ende.


ídola Pídola Pon, Maurice Sendak. Alfaguara(1983). En este título, que da nombre a nuestro blog, y en toda su obra, Sendak es un maestro en conducirnos al otro lado de lo conocido, predecible y rutinario.(Pincha aquí para conocer mejor al autor). Y aquí para leer nuestra reseña.


nde defendió en su obra que la fantasía no es evasión vacía de significado, sino un ascenso hacia lo ideal que permite al lector volver renovado a lo real.

Con Momo y La Historia Interminable se convirtió en referente para los autores de las actuales sagas fantásticas.


unke, Cornelia. Su trilogía Corazón de Tinta, Sangre de tinta y Muerte de tinta. La película y, a través del homenaje que se hace de su novela, El jardín secreto de Frances Hodgson Burnett.

ianni Rodari
Usó la fantasía para establecer una relación activa con lo real, defendió la necesidad de que la imaginación tuviera su puesto en la enseñanza y ofreció su obra a quien tuviese fe en la creatividad infantil y en el poder liberador que puede tener la palabra.



ugo Cabret. La invención de Hugo Cabret, Brian Selznick. SM (2007) junto con la película de Scorsesse y los enlaces para conocer al auténtico Méliès y los comienzos del cine mudo como fábrica de sueños que puedes encontrar al final del libro. (leer más aquí.)






maginarios, A.F.Harrold, Ilustrado por Emily Gravett, Blackie Books (2017) leído en clase por todos alumnos de 4º y 5º de Primaria en Club de lectura. (Mira aquí sus impresiones.)


. K. Rowling. Harry Potter (Salamandra) 
y sus películas.


Lewis, C.S, Las crónicas de Narnia.
onrad o el niño que salió de una lata de conservas, Christine Nöstlinger. Alfaguara (1980). Un libro donde la fantasía y el humor se unen a la crítica social.

ygia Bojunga. Premio Andersen 1982. Esta gran escritora brasileña establece en sus obras un espacio en el que el niño tiene, con la libertad que concede la imaginación, una llave para resolver sus conflictos.


alacatú! María Pascual de la Torre. 
A buen paso (2018). Uno de los últimos títulos llegados a nuestra biblioteca que nos ha fascinado porque es puro juego.  Las figuras se transforman sobre un escenario fijo bajo el hechizo trepidante de las palabras. (Aquí puedes ver cómo lo disfrutamos y leer la entrevista que le hicimos a la autora.)


eil Gaiman, Coraline . 
Salamandra (2009), la película, y los Libros del Cementerio.

spina, William, El año del verano que nunca llegó, Random House (2015), para recrearse en  los personajes y las circunstancias que dieron lugar a la creación de dos mitos, Drácula y Frankenstein.



Mary Shelley, Frankenstein. La Galera (2006).
oesía
Para celebrar el día de la poesía comenzamos con una Degustación de poemas: Retahilas de Cielo y Tierra de Rodari, El libro de los Monicacos, de Michael Ende, El misterio del oso hormiguero, de Beatriz Osés y Chamario de Eduardo Polo. A continuación, se realizaron préstamos de poesía para hacer un Recital en la Biblioteca, en el que no podían faltar nuestras queridas Mª Elena Walsh y Gloria Fuertes (puedes leer aquí cómo celebramos su centenario), y completamos la actividad con un pequeño Taller de escritura basado en los poemas de Clasificados y no tanto de Marina Colasanti, en A lo bestia y A juego lento de Mar Benegas y con las propuestas de La palabra encantada. Guía de poetas venezolanos para niños (CEPLI, 2017) sobre Chamario, elaboradas por la poeta Cristina Falcón. En nuestra Maratón de cuentos volvieron a estar presentes muchos de estos poemas, pero esa es otra historia y tendrá que ser contada en otra ocasión.


uentin Blake y
oald Dalh, un binomio que no podía faltar en nuestro viaje por la fantasía. Aunque ya celebramos el centenario de Roald Dalh el año pasado (podéis leerlo aquí) , teníamos algunos álbumes de Quentin Blacke como novedad, como éste que cuenta una niña de 2º de Primaria a las niñas y niños de infantil. 
 
antonja, Carmen. La Boutique fantasque. Agruparte (2001). Audio libro con una historia fantástica en el espacio perfecta para representar con marionetas.




ony DiTerlizzi y Holly Black, Crónicas de Spiderwick . Ediciones B (2003). 
Libros y película.

ngerer, Tomi

“Diría que hay dos cosas importantes a desarrollar en un niño: la fantasía y el sentido práctico. La televisión y el cómic dan la fantasía terminada y hecha (…) mientras que en un libro, entre página y página, se puede imaginar ya todo un mundo.”
erne, Julio, Viaje al centro de la tierra. Anaya (2014)


onder Ponder (2018)  ¡Pellízcame! Ellen Duthie y Daniela Martagón. Una maravilla perfecta para nuestro canon, que nos llegó a final de curso como una invitación a reflexionar sobre la realidad. 

abier P. Docampo, El libro de los viajes imaginarios. Anaya (2008). Un autor, Premio Nacional de Literatura, maestro, escritor, actor y director de teatro, cuentacuentos y guionista de radio y televisión, fallecido recientemente, al que queremos conocer mejor.

okai, Carmen Chica, il. Manuel Marsol. Fulgencio Pimentel (2017). Otra novedad en nuestra biblioteca que nos ofrece magia con imágenes poderosas y llamativas.

óboli, Giovanna, De profesión cocodrilo. Pípala (2018), donde nos preguntamos de nuevo si es lo mismo ser que parecer.



 Hemos llegado al final del Abecedario con el que Roswitha Quadflieg ilustró La Historia Interminable y hemos tenido que dejar fuera, con pesar, libros y autores importantes que hemos  sustituido en el último momento por otros que nos han enamorado,  porque en este camino por la fantasía nos está permitido explorar nuevas sendas y/o transitar por senderos conocidos.
Y ahora sí, nos despedimos hasta el curso que viene.

¡Feliz verano! ¡Feliz Lectura!