jueves, 7 de marzo de 2019

¡DÍDOLA PÍDOLA PON! o La vida debe ofrecer algo más

                         
                                           “LA MAGIA, LA EXTRAÑEZA DE LA INFANCIA”


¡Estamos de enhorabuena! Kalandraka recupera esta joya de Maurice Sendak, que incluimos en las novedades para el 2019, y nos regala la ocasión de reseñar el título que dio nombre a nuestro blog y de que intentemos explicar por qué elegimos este libro entre todos los ejemplares que habitan nuestra biblioteca. ¡No va a ser tarea fácil!

¡Dídola Pídola Pon! o La vida debe ofrecer algo más , maravillosa traducción de Agustín Gervás del título original Higglety Pigglety Pop! Or There Must Be More to Life, fue escrito e ilustrado por Sendak en 1967 y es la obra más extensa del autor. A caballo entre el cuento maravilloso y el álbum ilustrado, lo onírico y lo absurdo, la viñeta y el gag de cine mudo, nos deja ese regusto de los sueños infantiles en que nada es lo que parece pero alcanza a desvelarnos un significado profundo que al rato de estar despiertos ya no conseguimos explicar.

Cuando descubrí ¡Dídola Pídola Pon! estaba a punto de marcharme con mi familia a vivir a Brasil. La primera sensación que tuve al leerlo fue que se dirigía a mí, a la niña que pasaba horas asomada a la ventana -mi casa tenía un mirador que daba al cruce de dos amplias avenidas y desde allí imaginaba cómo sería la vida de la gente que pasaba y qué habría más allá del horizonte que podía divisar- y decirme que Jennie y yo estábamos pasando por el mismo momento vital; la vida cómoda que conocíamos no era suficiente y queríamos crecer, salir al mundo en busca de experiencia. Y todo iba a salir bien. 

Maurice Sendak, en el documental de Spike Jonze y Lance Bangs “Díles lo que quieras: un retrato de Maurice Sendak” (2009), dice refiriéndose a ¡Dídola Pídola Pon!:

 "Este es realmente mi favorito. Siempre quise escribir otro libro como ese. Es el más extenso, el mayor texto que yo escribí. Y el más personal. Profundamente personal."

La perrita protagonista de esta obra es Jennie, la Sealyham de Maurice que muere el mismo año en que se publica el libro y a la que él nunca consiguió olvidar.  En esa misma entrevista, confiesa a la pregunta ¿Qué se habría perdido si no hubiera vivido estos 80 años?:

“No habría conocido a mi hermano y a mi hermana. Habría sido una pérdida terrible. Y habría perdido a Jennie, mi perra, ella aparece en Higglety Pigglety Pop. Pero…¿qué estoy diciendo? 
Ella aparece en todos mis libros cuando todavía estaba viva". 

Aquí podemos ver a Jennie en las ilustraciones de La ventana de Kenny, su primera obra como autor de texto e ilustración (1956), El letrero secreto de Rosie (1958) y en Donde viven los monstruos (1963), el libro que revolucionó el álbum ilustrado y con el que sintió  que había alcanzado su manera personal de expresarse a pesar de que él pudiera reconocer en sus ilustraciones la influencia de otros grandes artistas. En la entrevista que concede en su  estudio apartamento de Nueva York en 1966 dice: 

"El arte de ilustrar, como cualquier otro, es el arte de crecer hasta convertirse en uno mismo".

Sin embargo, con el paso de los años, Sendak sintió que todos los libros que hizo después, quedaran a la sombra de Donde viven los monstruos.

¡Dídola Pídola Pon!, además de ser un homenaje a su perra, es el primer texto de Sendak en el que la protagonista no es un niño o una niña.


Jennie, eso sí, aparece por completo humanizada y las espléndidas ilustraciones, dibujadas con pluma a tinta negra, nos recuerdan los grabados o litografías de épocas pasadas que acompañaban a las fábulas en las que los animales hablan, expresan sentimientos y deseos y se relacionan entre ellos como personas al igual que Jennie con la planta, el cerdo, el gato, la doncella, la nena, el fresno y el león. Quizá no sea coincidencia que en la entrevista del 66 en su estudio -un año antes de que se publique este libro- el autor muestra, como ejemplo de lo que es para él la armonía perfecta entre todos los elementos gráficos de una obra, un volumen de Las Fábulas de La Fontaine ilustradas por Grandville (1803-1847).



Maurice Sendak nos cuenta el viaje de aprendizaje -con la estructura del cuento tradicional- de Jennie, una perrita valiente, pícara, simpática y muy, muy tragona que lo tiene todo, hasta el amor de su amo, pero no duda en recoger sus cosas en la maleta con hebillas de oro y lanzarse al mundo en plena noche porque se siente insatisfecha. 

“Quiero algo que no tengo. La vida ¡tiene que ofrecer algo más que el tenerlo todo!
La planta no tenía nada que decir.
No le quedaba nada con qué decirlo”. 

Enseguida se encuentra con la oportunidad de presentarse como primera dama al Teatro Mundial de Mamá Oca y continúa su camino con la esperanza de obtener la experiencia que le piden antes de que termine la primera noche de luna llena. 

Pero, tras vivir una extraña aventura que nos divierte por las situaciones absurdas (como de película muda), en la que está a punto de ser devorada por un león para salvar a la nena, se encuentra perdida en mitad de la noche, en una atmósfera de misticismo romántico; pasa de tenerlo todo, a no tener nada.


"Se echó al pie de un fresno con el hocico entre las patas y suspiró.
-La vida debe ofrecer algo más que el no tener nada.
-Eso mismo estaba yo pensando se lamentó el fresno."

Al final, Jennie consigue su lugar en el mundo; ha adquirido la experiencia necesaria para ser la estrella del Teatro Mundial de Mamá Oca, lo tiene todo y está satisfecha.


Con las últimas ilustraciones del libro podemos disfrutar del efecto de tira de animación, de película, que tanto le gustaba a Sendak, y todos los personajes cobran sentido. Pero... ¿qué significado tiene la obra que representan?  

Nos encanta el juego que hace Agustín Gervás con el sentido y la musicalidad de la palabra Pídola y la sensación que produce de carambola pero queríamos saber más sobre las famosas rimas de Samuel Taylor Goodrich en las que se inspira Sendak para escribir la historia. Así que pedimos ayuda a Ellen Duthie, especialista en Sendak -tradujo Al otro lado (1981) para Kalandraka en el 2015- que nos regaló esta valiosa información.

En inglés, "higglety pigglety pop" es el primer verso de la "nursery rhyme" con la que acaba el libro. En una traducción literal sería:

Higglety, pigglety, pop!                                         Higglety, pigglety, pop!
The dog has eaten the mop:                                El perro se ha comido la fregona:
The pig’s in a hurry,                                              El cerdo apurado
The cat’s in a flurry,                                              El gato agitado
Higglety, pigglety, pop!                                         Higglety, pigglety, pop!

"Higglety pigglety" es una variación de "Higgledy piggledy" (con "d) que es una expresión que quiere decir "confusión, lío, sin orden". Las palabras por sí solas no quieren decir nada, solo juntas. Hay bastantes ejemplos de esto, muchos de ellos muy antiguos, en inglés: expresiones formadas a partir de dos palabras que se reduplican de forma sonora y que se inventan juguetonamente y se incorporan en el lenguaje. Son dúos sonoros que se puede decir de alguna manera que son el origen del nonsense. Esas palabras que no significan nada, inventadas pero que sin embargo te hacen hacer asociaciones por su parecido a otras palabras. Hay ejemplos de este tipo de duplicación que van muy atrás, anteriores a Shakespeare. 
Higgledy piggledy en concreto, aparece por primera vez impreso en 1596, en un diccionario italiano-inglés. Otra variante es "Higly pigly", donde se ve el origen relacionado con "pig" -cerdo- haciendo quizás referencia a lo desordenado del aspecto de una piara de cerdos.
Lo que es particularmente gracioso del caso de la "nursery rhyme" de Samuel Goodrich, es que él la escribió para ridiculizar la tradición de "nursery rhymes", como un ejemplo de lo absurdas e inútiles que podían ser. Estaba convencido de que este tipo de rima era perjudicial para los niños y animaba a un comportamiento impropio. El caso es que su propio poema se ha incorporado al acervo de "nursery rhymes" conocidas, así que le salió el tiro por la culata. La escribió concretamente en esta reseña ridiculizante de un libro de Nursery Rhymes que acababa de salir.


He leído ¡Dídola Pídola Pon!  con las niñas y niños de mi clase (8 y 9 años);  les divierte lo absurdo y la perrita Jennie les resulta la mar de simpática con sus picardías para conseguir comérselo todo, pero yo podría leerlo otras cien veces y seguiría encontrando en el texto y las ilustraciones capas y capas de significado que harían demasiado densa esta reseña.

Sendak termina este libro con un epílogo -clave para entender que el autor se prepara para despedirse de su vieja amiga- en el que la perrita le escribe a su antiguo amo desde el Castillo de Allá para contarle que se fue para siempre, que se siente feliz y que aunque no sabe dónde está, espera que la busque si pasa por allí algún día. Me gusta imaginar que en el año 2012 Maurice Sendak consiguió reunirse con ella y disfrutan juntos de las funciones del Gran Teatro Mundial de Mamá Oca.



                                              EPÍLOGO
Ilustración de La ventana de Kenny

Los planes que iban a cambiar mi vida, y que me hicieron identificarme con Jennie, se truncaron, pero conseguí abrir esta ventana desde la que ahora hablamos. Una ventana que nos permite mirar al exterior para ampliar nuestra visión del mundo y viajar hacia ese “otro lado” -el que descubrimos con la lectura- pero que también muestra el interior y nos permite reflexionar sobre nuestras vivencias y compartirlas con los mediadores y lectores curiosos que quieran asomarse a ella.


¡Feliz vida y feliz lectura!





miércoles, 23 de enero de 2019

APESTOSO TÍO MUFFIN



LITERATURA, HUMOR Y COMPLICIDAD PARA CRECER SIN MIEDOS



“Al igual que la suciedad, el miedo se huele de lejos. Los dos se nos pegan al cuerpo y pueden terminar por alejarnos del resto del mundo.”


Montgomery Muffin era un niño feliz hasta que tuvo que ir a vivir a casa de su abuela. Una abuela que le empezó a meter el miedo en el cuerpo, un miedo que le paralizaba y le hacía detestar todo cuanto le rodeaba. Y de todo lo que detestaba, lo que más detestaba era a sí mismo. El único momento en que era dichoso y conseguía olvidar este sentimiento era su baño en agua espumosa. Hasta que un día su baño se ve interrumpido por la llegada de una niña, su supuesta sobrina, que lo cambiará todo.

Con la aparición de Emma el ritmo de la acción se acelera y la tensión aumenta, al tiempo que crece el vínculo entre “tío” y “sobrina” y el antagonismo entre Montgomery y su vecino Mr. Cooper (uno apesta por fuera y el otro por dentro), hasta llegar a un desenlace cuajado de intriga, sorpresa, aceptación ternura.

Apestoso tío Muffin, escrito por el autor madrileño Pedro Mañas e ilustrado por Víctor Rivas fue incluido en los White Ravens del 2018, la selección que cada año elabora la Internationale Jugendbibliothek de Munich, y obtuvo el XV Premio Anaya de Literatura Infantil y Juvenil justo diez años después de que el autor publicara su primer libro, Klaus Nowak, limpiador de alcantarillas, con la misma editorial, galardonado con el primer premio del “XXVI Concurso de Narrativa Infantil Vila d’Ibi” en 2007. 
A partir de entonces no ha dejado de escribir ni de recibir reconocimientos por sus obras -entre otros, gana en el 2012 el Premio Ciudad de Málaga con Una terrible palabra de nueve letras también de la editorial Anaya y en el 2015 el XXXVII Premio Barco de Vapor con La vida secreta de Rebecca Paradiseno solo de narrativa sino también de poesía como Ciudad Laberinto que consigue en el 2009 el II Premio de poesía infantil Ciudad de Orihuela de la editorial Kalandraka, con la que también publica en 2016 Trastario: nanas para lavadoras. Estos dos poemarios son novedad este curso en nuestra biblioteca aunque ya conocíamos, y nos encantan, algunos poemas suyos por la antología 44 poemas para leer con niños de Mar Benegas y porque nos han enviado algunos grabados a nuestra Maratón de Cuentos. 


La historia del pobre Muffin y su falsa sobrina Emma, comenta el autor en su blog, llevaba años dando vueltas en su cabeza y su ordenador. Tanto es así que ambos aparecen ya en esta ilustración de hace años en la que David Sierra le dibujó rodeado de algunos de sus personajes (Klaus Nowak está emergiendo de su alcantarilla justo detrás de una pareja que camina de la mano: Muffin y Emma). 

Pedro Mañas nos ofrece en Apestoso tío Muffin, Literatura, Complicidad, Humor e Inteligencia; justo lo que necesita el niño que crece como lector y busca en la narrativa elementos que ya ha encontrado en otros autores como, por ejemplo, Roald Dahl.

Desde la primera página, el autor se dirige al lector, niño o niña, y se pone a su lado, se hace su cómplice -frente al adulto que genera sus miedos al tiempo que se ríe de ellos- y lo mira de igual a igual mediante la voz del narrador. Un narrador que nos interpela con expresiones como:

“Posiblemente has oído…”, “Tal vez estés pensando…”, “Te contaré una cosa curiosa…” 

hasta convertirse en un personaje más que consigue meternos en la trama, nos invita a seguirlo y nos deja pequeñas pistas para resolver el enigma de quién es esa misteriosa sobrina y cómo ha llegado hasta su puerta:

“¿De dónde salía aquella porquería? Ni Mr. Muffin, ni yo, ni la rata hemos podido dar con una explicación satisfactoria a esta pregunta.”

“Y, si me seguís por este atajo, podéis llegar al comienzo de la historia antes que él.”

 “Bien, aquí estamos. Mr. Muffin habitaba el número quince de Haddock Road. La casa del número quince era idéntica a sus vecinas del número trece y del número diecisiete.”

También hemos disfrutado muchísimo con el lenguaje ágil e ingenioso del autor; con su metáfora del miedo, con los diálogos de los personajes, las onomatopeyas, los eslóganes estrafalarios de Emma y con las comparaciones que nos hacían elaborar divertidas imágenes en nuestra cabeza:

“Una sospecha le encogía el corazón como se encoge una sardina al asarse dentro del horno.”

“Alrededor del barro, como tiburones en torno a la isla de un náufrago, deambulaban diez u once gatos olfateando el aire con deleite como si fuera una golosina.”

“Cooper, después de afeitarse él mismo salía a afeitar el césped.”

“Se meneaban y daban saltos por el césped como si estuvieran bailando la danza de la lluvia.” 


Las ilustraciones de Víctor Rivas subrayan el tono humorístico de la obra 


y la concepción teatral del textopocos personajes que se mueven en pocos espacios y en un breve espacio de tiempo.

Mañas nos permite, además, paladear la palabra exacta con la que construyó su narración en castellano, ya que lo que más leemos son traducciones de autores que escriben en otros idiomas, aunque haya situado a los personajes en Haddock Road y los haya bautizado con nombres y apellidos de famosos actores de Hollywood (Montgomery Clift, Gary Cooper y Faye Dunaway).

Y algo de todo esto han debido notar las niñas y niños que acaban de terminar Apestoso Tío Muffin en el Club de lectura de clase porque en sus opiniones resaltan que se han divertido mucho con la trama y los personajes y no solo recomiendan su lectura sino que algunos volverían a leer el libro:

“Me ha gustado mucho. Ha sido uno de los mejores libros que he leído. Espero volver a leerme otro parecido”

“Este libro me ha gustado mucho y es muy gracioso. Gracias a esa niña el tío Muffin aprende muchas cosas.”

“Este libro me ha gustado mucho porque los personajes son muy divertidos, sobre todo Emma y Muffin. Yo os lo recomendaría a todos.”

“El personaje que más me ha gustado es Emma porque es superinteligente”

“Me ha gustado mucho este libro porque es divertido, sobre todo cuando Emma hace cosas graciosas, pero tiene partes tristes, como al final. Yo me lo volvería a leer.”

“Os lo recomiendo a todos. Volvería a leérmelo."


Estamos muy agradecidos con la BPE de Cuenca por proporcionarnos el lote de 25 ejemplares de Apestoso Tío Muffin que estrenamos para nuestro Club de lectura y que ya hemos pasado a 4º de primaria, a las demás secciones del CRA y a las madres de nuestro Club "Para leerte mejor".

Después de leer, disfrutar y comentar Apestoso Tío Muffin pensamos que podíamos enviarle al autor algunas de las cuestiones que habían despertado la curiosidad de las lectoras y lectores de 5º y 6º de primaria y que han reflejado en estas preguntas:

-¿Qué despertó tu pasión por escribir? ¿Qué edad tenías?

Para ser sincero, no lo recuerdo exactamente, porque era tan joven como vosotros (unos diez u once años). Entonces no publicaba libros, claro, pero escribía historietas, cuentos y poemas en cualquier papel. Creo que mi pasión por la literatura se debe en realidad a mi amor por las propias palabras, por el lenguaje. El lenguaje es un arma poderosísima con la que podemos conversar, discutir, convencer, insultar, halagar, mentir, ponernos de acuerdo, contar historias, hacer sentir bien o mal a la gente… o incluso lograr que la gente nos vote para presidir un país. Y, además, las palabras son el juguete más barato del mundo.

-¿Has vivido alguna historia igual o parecida a las que escribes en tus libros?

Todos mis libros tienen algún episodio o personaje que, de algún modo, está inspirado en el mundo real. Sin embargo, la mayor parte es pura fantasía.

Creo que la única novela en la que hay una parte sustancial de mi propia vida es La vida secreta de Rebecca Paradise. En esta obra, la protagonista se cambia el nombre de Úrsula por el de Rebecca para construirse una nueva identidad porque no le gusta la persona que es. También yo, cuando tenía diecisiete o dieciocho años, empecé a decir a todo el mundo que me llamaba Mateo en lugar de Pedro porque estaba descontento conmigo mismo. ¡Y aún hay gente que me conoce por el nombre de Mateo!

-¿Cómo se te ocurrió la historia de Apestoso Tío Muffin?

Todo surgió de unos versos de uno de mis poemarios (Trastario, de la editorial Kalandraka, que creo que tenéis en vuestra biblioteca). Se trata de un poema sobre un niño que, como un aspirador, atrae la suciedad por donde quiera que va. Dice así:

¡Pobre niño aspirador!
Sale limpio de su casa,
pero allí por donde pasa,
va atrayendo el mal olor,
la mugre, el polvo y la grasa.

A cambio es muy popular:
yo confieso que le adoro
y le invito a merendar,
y es que me deja el hogar
como los chorros del oro.

Este poema, que casi parece un chiste, me hacía tanta gracia que decidí convertirlo en una historia más grande. Así fue como la novela fue creciendo y el “niño aspirador” se convirtió en Mr. Muffin.

-¿Por qué has querido que tus personajes tengan nombres en otro idioma si escribes en castellano?

Muy buena pregunta. Resulta que a veces para que la imaginación de un autor funcione a pleno rendimiento, tiene que partir primero de algún tiempo o lugar lejano. Hay autores, por ejemplo, a los que les gusta que sus historias sucedan en una época pasada. A mí me inspiran sobre todo los países del centro de Europa y también las islas británicas. No sé por qué, pero me costaría escribir una novela en la que los protagonistas se llamasen Mari Carmen o Paco.

-No precisas ni el lugar ni la época en que ocurre la historia de Mr. Muffin. ¿Podrías aclarárnoslo?

Bueno, todo lo que no está directamente escrito en el libro podéis imaginarlo como queráis, o al menos deducirlo con las pistas que se dan en la historia: por ejemplo, los personajes tienen nombres ingleses, no hay teléfonos móviles, etc. Digamos que el ilustrador acertó con la época y el lugar que yo me imaginaba, que es Inglaterra entre los años 60 y 70. Es un tiempo que yo no viví, pero que me resulta muy sugerente.

-¿Qué piensas de las ilustraciones de Víctor Rivas para tu libro?

Pues me parecen maravillosas, no solo por su buen ojo a la hora de situar la historia en el tiempo y el espacio. Es que son tan divertidas, caricaturescas, expresivas y llenas de detalles que no puedo estar más contento. Además, los personajes son muy parecidos a los que yo me imaginaba.

-Además de narrativa escribes poesía, ¿qué género te gusta más?

Depende de cada momento. La narrativa me encanta porque me divierte contar historias y meter a los personajes en cientos de líos. Sin embargo, a veces prefiero la poesía porque no tengo que estar siempre planeando lo que va a venir en el siguiente capítulo. Los poemas son pequeños ejercicios de rimas y vocabulario, algo así como problemas de matemáticas que hay que resolver con palabras. ¡Y a mí me encantan las matemáticas!

¡Muchísimas gracias por  tu amabilidad y cercanía. Nos encantaría conocerte y que algún día  visitaras nuestra Biblioteca y nuestro cole!


Si quieres saber más sobre la vida y la obra de Pedro Mañas entra aquí en su página oficial. La información sobre el ilustrador Victor Rivas la encontrarás aquí.




domingo, 23 de diciembre de 2018

LIBROS QUE SON UN REGALO

QUERIDAS REINAS MAGAS

A lo largo de este año hemos tenido numerosas ocasiones de hojear, mirar y remirar, oír hablar, e incluso escuchar historias, cuentos y poemas en la voz de sus autores, de muchos libros que nos han enamorado.
En el Encuentro de Animadores a la Lectura en el Bosque de Riocantos escuchamos las recomendaciones de los críticos literarios Ellen Duthie, Juana Sánchez y Gustavo Puerta, disfrutamos de la selección de lecturas de la Librería Antígona de Zaragoza en el Curso de filosofía, literatura, arte e infancia FLAI 2018, conocimos la obra de Jutta Bauer, Suzanne Lebau y Yolanda Reyes en Las Jornadas de animación a la lectura, escritura y observación JALEO 2018 y descubrimos, guiados por la pasión de Gonzalo Moure, las bibliotecas en los campamentos de refugiados saharauis y pudimos contemplar y escuchar el libro que escribieron para ayudar a financiar estos oasis de lectura en el desierto. Contemplamos fascinados la belleza de las ilustraciones sobre Peter Pan y escuchamos a su autor, Miguel Calatayud hablar de cómo y por qué se han recuperado en un nuevo álbum para volver a imaginar al clásico de Barrie, disfrutamos en nuestra biblioteca de sus últimas creaciones con Mar Benegas, estuvimos en las Jornadas Iberoamericanas de Literatura Popular Infantil en homenaje a nuestro profesor Pedro Cerrilloconocimos lo más nuevo en el Festival y feria del libro ilustrado Baba Kamo en Valencia y volvimos a encontrar a Yolanda Reyes en Los Cuentos de Silos en Tenerife donde recibimos el regalo de escuchar uno de los cuentos de Los alumnos de 6º B, Frida, que resonará para siempre con su voz cuando lo leamos en voz alta a nuestras niñas y niños. Es tanto lo que querríamos disfrutar en nuestra biblioteca el próximo año que os dejamos solo una pequeña selección; vosotras sois magas y conocéis cada uno de nuestros deseos.

Para recitar, cantar y contar a los más pequeños…


Canción para dormir a las fieras Paula Carbonell, J.A Perona. Jaguar.

Una pequeña casa en el bosque Jutta Bauer. Lóguez.

¿Quién hay dentro? Y Nicolasa, ¿Y tu casa? Mar Benegas. Combel.


Arrorró. Antología de nanas hispanoamericanas. Pedro C. Cerrillo y César Sánchez Ortiz, Luis San Vicente. Diego Pun.

y un poquito más grandes



Trastario Pedro Mañas, Betania Zacarías. Kalandraka.

La caja de colores Estrella Ortiz, Leticia Ruifernández Editorial. La Guarida.
Blanco como nieve Mar Benegas, Andrea Antinori. A buen paso. 





Una historia diferente Adolfo Serra. Libre Albedrío.
¡Malacatú! María Pascual de la Torre. A buen paso.
Profesión: Cocodrilo Giovanna Zóboli. Pípala.




 Para disfrutar o volver a los clásicos



Dídola, Pídola, Pon Maurice Sendak. Kalandraka.


Lluvia de cocodrilos. Un alfabeto y El uno era Juan Maurice Sendak. Kalandraka.
Irene la valiente William Steig. Blackie Books.


Imaginar a Peter Pan Manuel Roig Abad, Miguel Calatayud. Degomagom.

Para poner de moda lo salvaje



La tribu que apesta Magali le Huche, Elise Gravel. Litera Libros.
Empanada de Mamut Jeanne Willis, Tony Ross. Libros del Zorro Rojo.
La niña invisible Peña Toribio, David. SM. Barco de Vapor


El bosque dentro de mi Adolfo Serra. Fondo de Cultura Económica.

Para grandes lectores



El rapto del príncipe Margarina Mark Twain, Philip C. Stead. Océano.

Hilda y el bosque de piedra Luke Pearson. Barbara Fiore.
Apestoso tío Muffin Pedro Mañas, Víctor Rivas. Anaya.
Catherine Patrick  Modiano, Jean-Jacques. Blackie Books.
Volar  Yolanda Reyes, José Rosero. Fondo de Cultura Económica.
El terror de Sexto B Yolanda Reyes. Loqueleo.


El niño de luz de plata Gonzalo Moure y Taller de lectura de Farsía, Clara Bailo. Bubisher. 

 Para estar bien informados, leer, debatir y comentar en familia 


¡Pellízcame! Ellen Duthie y Daniela Martagón. Wonder Ponder.
Yo, Leonardo Ralph Steadman. Libros del Zorro Rojo.
Mary, que escribió Frankenstein Linda Bailey, Júlia Sardà. Impedimenta.
En construcción Sonia Rayos, Silvana Andrés y Juan Berrio. Litera Libros.
Cuéntame, sésamo: Nueve historias sobre los poderes mágicos y reales de las plantas Aina Serra Erice, Jacobo Muñiz López. A fin de cuentos.


Nana de tela Amy Novesky, Isabelle Arsenault. Impedimenta.

Para emocionarnos con el teatro 
El ogrito. Zapatos de arena Suzanne Lebeau. Assitej España.

Si os gustan nuestras peticiones podéis tomarlas para hacer vuestros regalos navideños porque...¿Hay mejor regalo que un buen libro para comentar y compartir?

 ¡Feliz Navidad! ¡Feliz lectura!