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viernes, 21 de marzo de 2025

CAPERUCITA EN MANHATAN

 

De Perrault a Martín Gaite, Lewis Carroll y otros vericuetos del bosque.


“Tanto los lugares como las personas, como los libros, aún a riesgo de perderse por ellos, hay que atreverse a leerlos uno mismo. Simplemente dejándolos ser.” 
Carmen Martín Gaite 

Cuando el curso pasado preparaba mi cesta de Caperucitas para la Maratón de cuentos del cole, presté atención a la versión de Carmen Martín Gaite siempre a la espera, en su estante de la biblioteca, de que alguien de Secundaria la solicitara para una lectura obligatoria. Y ya sabemos que no puede haber peor comienzo que la imposición a la hora de coger un libro.

Ojalá estas líneas despierten en alguna de vosotras, de vosotros, la curiosidad y el deseo de viajar por sus páginas.  

Carmen Martín Gaite, de la que celebramos este año el centenario de su nacimiento, es una figura clave en la literatura española del S.XX con una extensa obra que abarca narrativa, ensayo, teatro, poesía (participa en los recitales poéticos del  Café Manuela en el barrio de Malasaña de Madrid y algunos de sus poemas se convierten en canción en la voz de su amigo Amancio Prada), guiones de cine y televisión (en la serie “Celia”, con guion suyo y del director José Luis Borau, llega a aparecer como sor Gaitera, un personaje creado para ella), traducciones, artículos y sus maravillosas conferencias en las que reflexiona sobre la creación literaria. 

La personalidad y la obra de Martín Gaite -perteneciente a la llamada generación de los cincuenta junto a otros autores y autoras que compartieron infancia de postguerra como Ignacio Aldecoa, Rafael Sánchez Ferlosio (su marido durante 17 años), Juan Benet, Carmen Laforet y Ana María Matute (en la imagen, las tres ganadoras del premio Nadal; a la derecha, la primera en recibirlo, Carmen Laforet en 1945, a la izquierda, Carmen Martín Gaite, y en el centro Ana María Matute, de la que también celebramos centenario, galardonada en el 59)-siempre despertó mi admiración. Leer Entre visillos y El cuarto de atrás en mi adolescencia, premiados con el Nadal en 1957 y el Nacional de Literatura en 1978, hizo que me sintiera menos incomprendida y sola en la sensación asfixiante de crecer, apenas estrenada la España democrática, en una pequeña ciudad de provincias.

Gaite continúa recibiendo los más prestigiosos premios (Premio Anagrama de ensayo 1986, Príncipe de Asturias de las Letras 1988, Nacional de las Letras Españolas 1.994) y yo seguí leyendo toda obra suya que cayera en mis manos. 

Pero, después de tanto tiempo, ya no recordaba Caperucita en Manhattan y sentía necesidad de hacerlo. 

Me atrapó, aún antes de empezar, por la primera ilustración del libro realizada a plumilla por la autora, su dedicatoria a Juan Carlos Eguillor “en aquel verano horrible”. ¿Qué manera era esta de empezar un cuento?

Caperucita en Manhattan está dividida en dos partes: Sueños de libertad y La Aventura. La primera empieza con esta cita de Elena Fortún en la inolvidable Celia en el colegio; el primer libro que recibí como regalo y que se convirtió en mi referente de rebeldía y libertad hasta conocer Pippi Calzaslargas.

“A veces lo que sueño creo que es verdad, y lo que me pasa me parece que lo he soñado antes… Además, lo que ha pasado no está escrito en ninguna parte y al fin se olvida. En cambio, lo que está escrito es como si hubiera pasado siempre."

Comienza la presentación de la protagonista, Sara Allen, con nombre y apellido, y la descripción detallada del lugar en el que vive rompiendo así la imprecisión de los cuentos tradicionales. Sonrío con la imagen de Manhattan como “una isla en forma de jamón con un pastel de espinacas en el centro que se llama Central Park”. 

Pero mi cabeza vuelve una y otra vez al nombre de la dedicatoria, Juan Carlos Eguillor, Juan Carlos Eguillor… ¿de qué me suena? Tardo en recordar que es el ilustrador de La boutique fantasque escrita por Carmen Santonja, un audio libro con una historia fantástica en el espacio, que recogíamos en “De casa en casa” como uno de los 15 libros más prestados en nuestra biblioteca y que hemos representado varias veces con marionetas construidas en el aula.

¿Qué relación tenía este ilustrador con Carmen Martín Gaite? ¿Qué ocurriría aquel verano? Ya estoy metida en el bosque.

Carmen, Carmiña (para los amigos), Calila (como la llamaba su hija Marta) mantiene un contacto regular con diversas universidades de Estados Unidos, como profesora invitada o conferenciante, desde que viaja por primera vez en 1979 para participar en un congreso de literatura española contemporánea y se aloja en Manhattan, lo que le permite cumplir su sueño infantil de perderse entre los rascacielos de Nueva York y ver de cerca la Estatua de la Libertad. 

El verano de 1985, al que se refiere la dedicatoria, acepta un puesto de profesora visitante en Vassar College. Hace apenas unos meses que ha muerto su hija, con la que mantenía una estrecha relación de complicidad en la vida y como interlocutora ideal de su obra. 

Marta había sido educada de manera no convencional. A los seis años, sus padres, Carmen y Rafael, le consultan si quiere ir a la escuela o recibir un profesor particular en casa y asistir a clases de idiomas. Licenciada en Filología Inglesa, traductora de Kipling, Gerald Durrell, Truman Capote y Patricia Highsmith, vive el ambiente de modernidad de los 80 y el coqueteo con la heroína que le llevó a contraer el sida y provocó su muerte por neumonía a los 29 años.

“Carmen se sentía derrotada, perdida; no sabía ni adónde iba”, cuenta su hermana Ana María que llama a su amigo Eguillor para que vaya a esperarla al aeropuerto y la acoja unos días en su apartamento de Nueva York.

Juan Carlos Eguillor, Premio Nacional de Ilustración Infantil 1983, intenta animarla para que vuelva a escribir y le pide el texto para unas viñetas de una caperucita que está haciendo.

“Juan Carlos se ponía a dibujar, de espaldas, en el pupitre inclinado, y hablaba conmigo. Ha inventado una historia de una niña de Brooklyn con impermeable rojo, que los viernes va con su madre a llevarle una tarta de fresa a su abuelita que vive en Manhattan. Una noche se atreve a ir ella sola y desde ese momento se convierte en una especie de Caperucita Roja perdida en Nueva York y se encuentra al rey de las tartas que es el lobo. Me enseñó algunos de los dibujos que tiene, que son preciosos, pero la historia no la sabe escribir. Yo empecé a dictársela de otra manera, nos pusimos a escribirla juntos y se nos ocurrían muchas cosas nuevas entre los dos, nos reíamos mucho, ¡qué majo y divertido es Juan Carlos!”

Estos días con Eguillor suponen una tregua para Carmiña -que continúa desarrollando la idea inicial hasta su publicación en 1990, con sus propias ilustraciones, por la editorial Siruela- y le abren una puerta para vivir el duelo a través de lo literario. Lo extraordinario es que, en ese contexto, elija hacer un canto a la vida y a la libertad. 

Carmen Martín Gaite conocía en profundidad la Caperucita de Perrault ilustrada por Doré por sus recuerdos de infancia y porque traduce del francés los cuentos de Perrault: Cuentos de hadas, y del inglés los Cuentos de hadas victorianos. Y parte de esa estructura del cuento tradicional para construir Caperucita en Manhattan pero introduciendo desde el primer capítulo algunas diferencias esenciales, como suprimir la imprecisión al armar a sus personajes de una biografía y al describir meticulosamente el espacio. Como ya comentamos, Martín Gaite nos sitúa en una realidad urbana y concreta -Manhattan va a ser la versión moderna del bosque tradicional- con unos personajes bien definidos; la niña es Sara Allen, la madre, Vivien Allen, la abuela, Rebeca Little conocida como Gloria Star cuando era cantante de music-hall y el lobo, Mister Wolf. Y en esta realidad aparece ya el elemento de extrañeza en lo cotidiano, el misterio y el deseo que va a desencadenar la acción, la estatua de la Libertad:

“Por las noches, aburrida de que la hayan retratado tantas veces durante el día, se duerme sin que nadie lo note. Y entonces empiezan a pasar cosas raras. (…) Y es que cuando la estatua de la Libertad cierra los ojos, les pasa a los niños sin sueño de Brooklyn la antorcha de su vigilia. Pero esto no lo sabe nadie. Es un secreto.”

Sara Allen es una niña pecosa de diez años que siempre ha sabido ver lo extraordinario en lo cotidiano. En la primera parte, fantasea con Aurelio Roncali, propietario de El Reino de los libros y antiguo novio de su abuela (al que tiene que inventarse porque solo ha oído hablar de él entre susurros) del que recibe tres regalos -objetos mágicos- que serán claves para el desarrollo de su personalidad y de la historia: un rompecabezas que despierta su amor por el juego con letras y palabras, un plano detallado de Manhattan y los tres primeros libros que alientan su sueño de aventura y conectan y amplifican ese símbolo de libertad; Robinson Crusoe, Alicia en el país de las Maravillas y Caperucita:

“La aventura principal era la de que fueran por el mundo solos, sin una madre ni un padre que los llevaran cogidos de la mano, haciéndoles advertencias y prohibiéndoles cosas. Por el agua, por el aire, por un bosque, pero ellos solos. Libres. Y naturalmente podían hablar con los animales, eso a Sara le parecía lógico. Y que Alicia cambiara de tamaño, porque a ella en sueños también le pasaba. Y que el señor Robinson viviera en una isla, como la estatua de la Libertad. Todo tenía que ver con la libertad. “

Sara tiene dos modelos opuestos de feminidad: la madre representa el temor y lo ordinario y su abuela, la libertad y lo extraordinario. Sara encuentra en su abuela una interlocutora que la escucha y tiene cosas interesantes que contar. También descubre en su casa la «Verdadera receta de la tarta de fresa, tal como me la enseñó en mi infancia Rebeca Little, mi madre.» convirtiendo, lo que ha sido hasta entonces el símbolo del hastío por lo repetitivo, en un secreto que despierta su curiosidad.

En la segunda parte de la novela, que sigue el esquema tradicional del viaje del héroe, La Aventura, aparece la otra interlocutora femenina que ayuda a Sara en su búsqueda de la madurez, la libertad y el conocimiento, Miss Lunatic.

“A veces las preguntas, hija mía, contienen la respuesta más exacta-contestó la anciana sonriendo.”

Es un personaje fantástico en el límite entre realidad y ficción, con aspecto de vagabunda estrafalaria, que sabe contar historias, escuchar y mirar. Ella sabe ver a Sara como Caperucita Roja y Sara también es capaz de reconocer en Miss Lunatic un milagro. Hay una profunda conexión entre ellas.

Carmen hija y Carmen madre

He leído alguna vez que Caperucita en Manhattan nace de la necesidad de entender que las hijas a veces se pierden de camino a casa de sus abuelas, pero yo creo que Caperucita en esta historia somos todas, Marta y Calila, madres e hijas; abuelas, en esa necesidad de salir de lo conocido, de los roles transmitidos de generación en generación, de ese ambiente opresivo que castra nuestros sueños, cruzando un bosque – perdiéndonos en él, como se reconoce Carmen en la dedicatoria de su novela– para construir nuestra propia identidad desde esos vínculos intergeneracionales.

Y llegamos al último capítulo titulado «Happy end, pero sin cerrar» porque ya hemos dicho que ni Sara ni Carmiña están de acuerdo con los finales cerrados y moralizantes de los cuentos tradicionales. Calila busca el final abierto que le permita expresar las preguntas que le genera “la cornada”, como ella misma dice, que acaba de recibir, disipar las dudas o alejar la culpa -pone en boca de Miss Lunatic, “Por favor, hija, remordimientos, ¡Qué palabra tan fea!”- que pueda generarle cómo han gestionado, ella y Marta, su libertad.

Caperucita en Manhattan corrige los finales equivocados de Robinson Crusoe, Sara no vuelve a casa y permanece en la isla, de Caperucita, el lobo no se come a la niña -ni tan siquiera es ella el objeto de su deseo, sino la tarta de fresa y, más tarde, la abuela que termina “devorada” en brazos de Mister Wolf- y, por último, de Alicia, cuyo final no puede ser que todo había sido un sueño.

Calila se aleja de Perrault y vuelve para su desenlace a Lewis Carroll, del que ya ha tomado un elemento fundamental para la construcción de su protagonista, la seducción por el juego y la magia de las palabras, por el non sense, en las farfanías que inventaba y tanta felicidad le producían.

“Miranfú- repetía Sara entre dientes como si rezara, Miranfú.” Y los ojos se le iban llenando de lágrimas.”

El porqué de conectar con este autor ya estaba en la dedicatoria de El cuarto de atrás:

“Para Lewis Carroll, que todavía nos consuela de tanta cordura y nos acoge en su mundo al revés.”

Así, Sara Allen, como Alicia, se arroja al pasadizo que la lleva a la Libertad.

“Y que cada uno ahí lea lo que quiera” 

 dice Calila cuando le preguntan sobre el final feliz de su novela.

 

 





martes, 10 de noviembre de 2020

PIPPI VUELVE AL COLE

Y LE DA ALAS A NUESTRA BIBLIOTECA ESCOLAR

Hace muchos, muchos años, Pippi llegó a nuestra escuela de la mano de la editorial Juventud, aunque al principio la llamamos Pippa Mediaslargas. Durante un tiempo, pasado el boom que supuso la serie de TV basada en el libro, la tuvimos un poquito olvidada, pero con motivo del 70 aniversario de su publicación, en 2016, la editorial Blackie Books recopiló los tres títulos que escribiera Astrid Lindgren sobre Pippi Calzaslargas en un solo volumen y volvimos a leerla en nuestros clubs de lectura de aula. 

Comprobamos que Pippi seguía tan fresca como el día en que Astrid, con un espíritu muy adelantado a su época, la inventó para su hija enferma de neumonía; esta niña tan fuerte, generosa, disparatada, desinhibida y tierna, que vive feliz en su vieja casa, ajena a cualquier autoridad o convencionalismo, con la única compañía de un mono y un caballo, que posee una maleta llena de monedas de oro y disfruta de la amistad de sus vecinos, Tommy y Annika, seguía fascinándonos.  

Desde entonces ha tenido un gran protagonismo en los proyectos de nuestra Biblioteca Escolar. La encontramos junto al Sr. Nilsson como personaje que debe ponerse sus propias normas en “La Casa de la Real Gana”, como personaje indómito en “Las chicas son guerreras” y como espíritu libre que nos hace volar en “Leer te da alas”.

El año pasado, gracias a la asociación ¡Álbum!, pensábamos disfrutar en nuestro cole de unos talleres con Cristina Peregrina, editora de Kókinos y profesora de artes escénicas, pero tuvimos que suspenderlos debido al confinamiento. Así que, en cuanto comenzamos este curso extraño y APOSTAMOS POR MANTENER VIVA NUESTRA BIBLIOTECA, nos pusimos al habla con ella para ver cómo podíamos celebrarlo adaptándonos a las circunstancias actuales.   
Debíamos conseguir que el día de la Biblioteca fuese, como en años anteriores, un encuentro gozoso de todas las aulas de nuestro CRA con la lectura y de intercambio entre lectores; crear, aunque fuera vía telemática, un espacio que nos hiciera sentirnos parte activa de una comunidad lectora.  

Y Pippi vino en nuestra ayuda; la pasión con que empezamos a hablar de ella, de las experiencias que nos había proporcionado su lectura, de lo atractiva que nos resultaba la nueva edición de Kókinos, de las ilustraciones originales de Ingrid Vang Nyman, de los álbumes que se iban a publicar por primera vez en castellano con las aventuras de Pippi para acercarla a los más pequeños, de lo  atrevida y revolucionaria que seguía siendo Astrid…   

Enseguida acordamos diseñar la jornada del DIA DE LA BIBLIOTECA como un encuentro con autor, en este caso editora, que nos acercaría la figura de Astrid Lindgren, que sería nuestra autora imprescindible de este año, y de su obra. También intervendría Mont Soler, diseñadora de toda la colección de Pippi. La estructura sería la siguiente:  

 

Una lectura del primer capítulo de Pippi Calzaslargas, previa al encuentro, durante la cual todas las niñas y niños irían dibujando al personaje según lo imaginaban mientras su maestra les leía en voz alta. 

Encuentro por Teams con Cristina Peregrina y Mont Soler en el que nos conectaríamos todas las aulas del CRA. Las niñas y los niños prepararon una serie de preguntas para hacerles después de la presentación y preparamos diversas actividades de escritura –“Ahora el autor del cómic eres tú”, “Recorta, inventa, crea tu obra maestra”, “Entrevista a Pippi”, “Inventar palabras o decir mentiras”, “Rapear con Pippi” … entre las que cada tutora eligió y preparó las más adecuadas con su grupo.

Dejaríamos un tiempo para que en cada aula se realizaran las actividades propuestas y nos iríamos conectando de nuevo para compartir con Cristina y Mont y con el resto de las aulas nuestras experiencias.  

La clase de 1° de Cañete contó que "como Pippi describía los sitios que visitaba de una manera algo fantasiosa decidimos describir nuestro pueblo de manera similar pero con la peculiaridad de que los animales trabajaban y así fuimos inventando distintos oficios realizados por animales". ¡Super divertido!  Todos los grupos pusieron a prueba su imaginación. 

En 2° y 3º inventaron historias sobre Pippi; cada una única y diferente. "Nos encantó la experiencia. ¡¡Muchísimas gracias por dedicarnos vuestro tiempo!!" 

En 4º rapearon, en  entrevistaron a Pippi y se inventaron una palabra cada uno y en 6º relatamos algunos viajes fantásticos en la voz de Pippi como protagonista.

“Poder realizar esta actividad nos ha llenado de ilusión y ha devuelto la creatividad que parecía empezar a adormecerse. Muchas gracias por habernos hecho pasar un día diferente y lleno de ilusión y por supuesto, muchas gracias por acercarnos a Pippi, una niña encantadora que admiramos. Los dibujos que hemos realizado con la descripción de Pippi en Tejadillos son estos. Nos inventamos algunas  palabras, como hacía nuestra amiga Pippi, y un Rap que bailamos y cantamos con la ayuda de la profe de música. Por último, nos llevamos a casa la receta de las galletas favoritas de Pippi para poder hacerlas en familia."
 

"Estos son algunos de los dibujos que hicimos en Salvacañete. También inventamos palabras para describir lo más maravilloso del mundo. Pasamos una mañana amena, distinta a las rutinas de todos los días y disfrutamos con las actividades. También fue una oportunidad estupenda para practicar la participación on line y para conocer en qué consiste el trabajo de una editora y de una diseñador/a en una editorial. Ya nos fascinaba Pippi y ahora estamos deseando leer los libros."

 ¡MUCHÍSIMAS GRACIAS POR TODO! ¡LO PASAMOS GENIAL!"  

Si quieres ver cómo celebramos el día de la biblioteca en años anteriores puedes pinchar sobre el título La casa de la real gana,  encuentro con Adolfo Córdova,  Mar Benegas y, el año pasado, con Ellen Duthie y Daniela Martagón. 


 

sábado, 13 de octubre de 2018

QUERIDA CHRISTINE NÖSTLINGUER

SIEMPRE NOS QUEDARÁN TUS LIBROS


Querida Christine:

Hoy cumplirías 82 años y, aunque ya no estés, queremos felicitarte por las maravillosas historias que creaste pensando en nosotros. Nos encanta que fueras la primera, junto con Maurice Sendak, en recibir el premio Astrid Lindgren porque tus personajes son tan divertidos, originales, desmedidos, irreverentes y entrañables como nuestra querida Pippi Calzaslargas. ¡Y también que obtuvieras en 1984 el Hans Christian Andersen, Nobel de Literatura para niños y jóvenes!

Fotos: Paul Kranzler
Nos hemos reído muchísimo con estas fotos de la revista para la que posabas en respuesta a la pregunta que te hacía el periodista: "¿La juventud es una cuestión de edad? ¿Le gustan los niños?  ¿Qué es lo que pone de los nervios de los jóvenes de hoy? ¿Cómo podríamos imaginarnos a Christine de joven?"

Es increíble que esta entrevista se hiciera para conmemorar tu 80 cumpleaños porque se te ve joven, sonriente, desenfadada, dinámica y vital; como una persona que tiene el coraje de actuar y decir lo que piensa sin importarle lo que opinen de ella los demás. Así habías hecho, el año anterior a la entrevista, al advertir en el Parlamento de Viena contra la xenofobia que se filtra en la sociedad y así lo hacías en tus obras al hablar con humor, sencillez y ternura sobre temas tan complejos como la intolerancia, la discriminación, el racismo, las desigualdades sociales, las relaciones en la familia y en la escuela, el papel que se atribuía a la mujer…Y aunque contestas que no te gustan, ni mucho menos, todos los niños, solo se puede escribir como tú lo has hecho si los llevas en el corazón. 

Para recordarte, este curso vamos a leer todos los libros tuyos que podamos. Somos afortunados porque la Biblioteca Municipal nos ha conseguido tres lotes de libros para que hagamos Club de lectura.

En la clase de tercero tenemos Querida Susi, querido Paul publicado por SM en “El Barco de Vapor” y traducido por Marinella Terzi, editora de la famosa colección durante 21 años.

La idea de esta carta nos la dieron Susi y Paul, unos niños como nosotros que se escriben para contarse sus aventuras y que se echan de menos porque ya no están en el mismo colegio.

Los dibujos que hizo tu hija para ilustrar las cartas son geniales. ¡Lo que nos hemos reído! Ya sabemos que tú estudiaste Bellas Artes porque querías ser ilustradora y al presentar tu primer libro, Federica la pelirroja, te llevaste la sorpresa de que el pequeño texto que acompañaba las ilustraciones gustó tanto, que acabaste dedicándote a la literatura. 

Piruleta es el título con que empezamos en cuarto. Está editado en Alfaguara Infantil e ilustrado por Angelika Kaufman. El protagonista es un niño que consigue cambiar su nombre y transformar el mundo que le rodea mirándolo de otra manera. Como decía el poeta, Nada es verdad ni mentira, todo es según el color del cristal con que se mira” y Victor Manuel lo mira fijamente a través de sus lentes verdes de piruleta para que las cosas sean exactamente como él quiere sin tener que decir ni una palabra. ¡La cantidad de embrollos que consigue resolver con este objeto mágico!

Y en la clase de quinto y sexto estamos leyendo Konrad, o el niño que salió de una lata de conservas. Este libro es muy especial para nosotros porque llegó al cole junto a un bote de leche condensada y un abrelatas como parte del proyecto “Diez objetos cotidianos para aprender historia” que llevaba a cabo Inés Puig. ¡Y disfrutamos muchísimo con su lectura! 
Lo volvimos a encontrar en La casa de la real gana” de Wonder Ponder y cuando en julio se hizo pública tu muerte en Viena, la ciudad donde naciste, incluimos este título en la letra K de nuestro "Paseo por la fantasía de la A a la Z". 

La Señora Bartolotti es un personaje que nos deja fascinados. Se da órdenes a sí misma porque durante toda su vida hubo alguien que le dijo: “Criatura, haz esto, criatura haz aquello” pero ahora que vive sola hace, viste y come como quiere hasta que un día recibe un pedido que no recordaba haber hecho; un niño-instantáneo educado y obediente. Pero a la Sra. Bartolotti, lo mismo que te ocurría a ti, los niños buenos le parecen espantosos. La verdad es que cuanto más te conocemos más pensamos que podríais haber sido muy buenas amigas o, incluso, que algunas veces ponías en su boca cosas tuyas. Tanto, tanto, nos ha gustado, que nuestras madres han empezado el Club de lectura "Para leerte mejor" con este libro.
Cuando terminemos nuestras lecturas, pasaremos el lote al curso inferior y seguiremos leyendo  en casa otros títulos que tenemos en nuestra Biblioteca Escolar.

Queremos despedirnos de ti agradeciéndote las palabras que nos dedicaste al recibir el Andersen: 

"Dado que los niños viven en un entorno que no les anima a desarrollar utopías por sí mismos, debemos tomarlos del brazo y mostrarles cuán hermoso, alegre, justo y humano podría ser este mundo"

¡Hasta siempre, nos vemos en tus libros!



Si queréis saber más sobre la autora, leed esta magnífica reseña de Carola Martínez en Donde viven los libros, para conocer su obra para niños podéis entrar aquí y para ver todas las fotos de Paul Kranzler, pulsad aqui.  

viernes, 13 de julio de 2018

“ENDE, RODARI y OTROS SERES FANTÁSTICOS”

Fantasía, un paseo de la A a la Z
¡Vacaciones! Vacaciones y tiempo, por fin, para revisar el rastro de lecturas que hemos ido conformando en los últimos meses y que ahora podemos releer, en algunos casos, conocer, en otros, en un ritmo más pausado. Como cada año, este curso buscamos un tema que nos permitiera sacar los libros de su lugar habitual en la biblioteca y conseguir que historias olvidadas adquirieran el mismo protagonismo y se leyeran con la misma avidez que las últimas novedades (aquí puedes leer cómo surgió este proyecto). Buscamos construir un canon que responda a las necesidades de todos los lectores, desde mediadores, familias y docentes, hasta los más pequeños, que permita el apadrinamiento lector y que crezca conforme ellos van haciendo conexiones entre sus lecturas; un canon abierto que ha girado, en esta ocasión, en torno a La Fantasía. Fueron los propios lectores quienes buscaron entre los ejemplares de la biblioteca las historias que tenían en común este elemento, de manera que se fue creando un itinerario en el que unas lecturas nos llevaron a otras en un viaje fantástico, que hemos tratado de resumir  en estas líneas, de la A a la Z.


dolfo Córdova nos permitió enlazar el nombre de Michael Ende y Gianni Rodari, dos autores que defendieron la fantasía como otra forma de acercarse a la realidad. Con su libro El dragón blanco y otros personajes olvidados il. Riki Blanco. FCE (2016) recordamos a Fújur, el dragón de La Historia Interminable y vemos cómo Adolfo juega con los cuentos como en una propuesta de Rodari en su Gramática de la fantasía. El dragón blanco enciende la curiosidad del lector por conocer a los clásicos. 

Así, de la mano de Adolfo llegamos a Pinocho, Peter Pan, Alicia…




lackie Books nos ofrecía entre sus novedades dos libros perfectos para profundizar en el pensamiento y la obra de Rodari, Escuela de Fantasía, reflexiones sobre educación para profesores, padres y niños y Libro de la fantasía en el que recopila gran parte de sus cuentos.





arpeta de Apuntes (Alfaguara) y El hijo del pintor, M. Terzi (Anaya) para conocer mejor a Michael Ende.


ídola Pídola PonMaurice Sendak. Alfaguara(1983). En este título, que da nombre a nuestro blog, y en toda su obra, Sendak es un maestro en conducirnos al otro lado de lo conocido, predecible y rutinario.(Pincha aquí para conocer mejor al autor). Y aquí para leer nuestra reseña.


nde defendió en su obra que la fantasía no es evasión vacía de significado, sino un ascenso hacia lo ideal que permite al lector volver renovado a lo real.

Con Momo y La Historia Interminable se convirtió en referente para los autores de las actuales sagas fantásticas.


unke, Cornelia. Su trilogía Corazón de Tinta, Sangre de tinta y Muerte de tinta. La película y, a través del homenaje que se hace de su novela, El jardín secreto de Frances Hodgson Burnett.

ianni Rodari
Usó la fantasía para establecer una relación activa con lo real, defendió la necesidad de que la imaginación tuviera su puesto en la enseñanza y ofreció su obra a quien tuviese fe en la creatividad infantil y en el poder liberador que puede tener la palabra.



ugo Cabret. La invención de Hugo Cabret, Brian Selznick. SM (2007) junto con la película de Scorsesse y los enlaces para conocer al auténtico Méliès y los comienzos del cine mudo como fábrica de sueños que puedes encontrar al final del libro. (leer más aquí.)






maginarios, A.F.Harrold, Ilustrado por Emily Gravett, Blackie Books (2017) leído en clase por todos alumnos de 4º y 5º de Primaria en Club de lectura. (Mira aquí sus impresiones.)


. K. Rowling. Harry Potter (Salamandra) 
y sus películas.


Lewis, C.S, Las crónicas de Narnia.
onrad o el niño que salió de una lata de conservas, Christine Nöstlinger. Alfaguara (1980). Un libro donde la fantasía y el humor se unen a la crítica social.

ygia Bojunga. Premio Andersen 1982. Esta gran escritora brasileña establece en sus obras un espacio en el que el niño tiene, con la libertad que concede la imaginación, una llave para resolver sus conflictos.


alacatú! María Pascual de la Torre. 
A buen paso (2018). Uno de los últimos títulos llegados a nuestra biblioteca que nos ha fascinado porque es puro juego.  Las figuras se transforman sobre un escenario fijo bajo el hechizo trepidante de las palabras. (Aquí puedes ver cómo lo disfrutamos y leer la entrevista que le hicimos a la autora.)


eil Gaiman, Coraline
Salamandra (2009), la película, y los Libros del Cementerio.

spina, William, El año del verano que nunca llegó, Random House (2015), para recrearse en  los personajes y las circunstancias que dieron lugar a la creación de dos mitos, Drácula y Frankenstein.



Mary Shelley, Frankenstein. La Galera (2006).
oesía
Para celebrar el día de la poesía comenzamos con una Degustación de poemas: Retahilas de Cielo y Tierra de Rodari, El libro de los Monicacos, de Michael Ende, El misterio del oso hormiguero, de Beatriz Osés y Chamario de Eduardo PoloA continuación, se realizaron préstamos de poesía para hacer un Recital en la Biblioteca, en el que no podían faltar nuestras queridas Mª Elena Walsh y Gloria Fuertes (puedes leer aquí cómo celebramos su centenario)y completamos la actividad con un pequeño Taller de escritura basado en los poemas de Clasificados y no tanto de Marina Colasanti, en A lo bestia y A juego lento de Mar Benegas y con las propuestas de La palabra encantada. Guía de poetas venezolanos para niños (CEPLI, 2017) sobre Chamario, elaboradas por la poeta Cristina Falcón. En nuestra Maratón de cuentos volvieron a estar presentes muchos de estos poemas, pero esa es otra historia y tendrá que ser contada en otra ocasión.


uentin Blake y
oald Dalh, un binomio que no podía faltar en nuestro viaje por la fantasía. Aunque ya celebramos el centenario de Roald Dalh el año pasado (podéis leerlo aquí) , teníamos algunos álbumes de Quentin Blacke como novedad, como éste que cuenta una niña de 2º de Primaria a las niñas y niños de infantil. 
 
antonja, Carmen. La Boutique fantasque. Agruparte (2001). Audio libro con una historia fantástica en el espacio perfecta para representar con marionetas.




ony DiTerlizzi y Holly Black, Crónicas de Spiderwick . Ediciones B (2003). 
Libros y película.

ngerer, Tomi

“Diría que hay dos cosas importantes a desarrollar en un niño: la fantasía y el sentido práctico. La televisión y el cómic dan la fantasía terminada y hecha (…) mientras que en un libro, entre página y página, se puede imaginar ya todo un mundo.”
erne, Julio, Viaje al centro de la tierra. Anaya (2014)


onder Ponder (2018)  ¡Pellízcame! Ellen Duthie y Daniela Martagón. Una maravilla perfecta para nuestro canon, que nos llegó a final de curso como una invitación a reflexionar sobre la realidad. 

abier P. Docampo, El libro de los viajes imaginarios. Anaya (2008). Un autor, Premio Nacional de Literatura, maestro, escritor, actor y director de teatro, cuentacuentos y guionista de radio y televisión, fallecido recientemente, al que queremos conocer mejor.

okai, Carmen Chica, il. Manuel Marsol. Fulgencio Pimentel (2017). Otra novedad en nuestra biblioteca que nos ofrece magia con imágenes poderosas y llamativas.

óboli, Giovanna, De profesión cocodrilo. Pípala (2018), donde nos preguntamos de nuevo si es lo mismo ser que parecer.



 Hemos llegado al final del Abecedario con el que Roswitha Quadflieg ilustró La Historia Interminable y hemos tenido que dejar fuera, con pesar, libros y autores importantes que hemos  sustituido en el último momento por otros que nos han enamorado,  porque en este camino por la fantasía nos está permitido explorar nuevas sendas y/o transitar por senderos conocidos.
Y ahora sí, nos despedimos hasta el curso que viene.

¡Feliz verano! ¡Feliz Lectura!