“Este
sol de la infancia”
Hoy no voy a comentar una lectura
compartida en el aula, como es habitual en este espacio, sino la lectura
personal de un libro cuyo protagonista recuerda y reconstruye su infancia
-desde una mirada adulta- y la memoria de un mundo que se desvanece y él se
resiste a dejar en el olvido.
Ronson es la primera novela gráfica de
César Sebastián y ha sido editada con mimo por Autsaider Cómics. Su portada en
relieve nos hace sentir el sol en la piel y pensar en los últimos versos que
escribió Machado. El tacto áspero del cartón y el troquelado en los bordes de
la página, semejante al de las fotografías antiguas, acompasa, con el paso de
las hojas, las aristas que encierra su historia.

La narración transcurre durante un
verano en que el protagonista recuerda los lugares en los que pasó su infancia
hace casi sesenta años. Junto a él nos adentramos en el viejo álbum de fotos familiar
y en un pasado que parece muy remoto. Y volvemos a sentir el olor, los sonidos,
los sabores y todas las emociones que rememoramos al habitar de nuevo en ese
instante detenido. Vuelven a nuestra memoria personas, profesiones, palabras,
juegos, usos y costumbres ya perdidos y junto a los recuerdos, muchas veces, la
extrañeza por la naturalidad con que vivimos en la infancia la crueldad o la
injusticia.

Cesar Sebastián construye con
maestría una estructura narrativa y visual impecable sobre grandes temas de la
literatura universal -la memoria, la pérdida, el olvido- y lo hace con coherencia,
honestidad y aparente sencillez. Con una ilustración naturalista y expresiva a dos tintas, ocre dorado
y negro, consigue trasmitir al lector la dualidad (inocencia/sexualidad,
fascinación/crueldad, vida/muerte,
olvido/memoria, realidad/ficción, luces/sombras) que impregna todo el texto.
La historia vuelve al presente, en la
quietud –semejante a la del cementerio porque ahora ya no hay vida- que dejan
los veraneantes en el pueblo cuando llega septiembre, y el adulto actual se
lamenta de no haber tenido más curiosidad e interés por conocer todo un mundo
que ya es pasto del olvido.
Ronson
nos ha impresionado y
he querido hacerle unas preguntas a su autor para conocer un poco más de lo que
dicen sobre él las redes -César Sebastián es historietista, ilustrador y
docente, licenciado en Bellas Artes por la Facultad de San Carlos de Valencia,
ilustrador en todo tipo de proyectos: portadista de libros y discos, ilustrador
de libros de texto o storyboards y responsable del diseño de la línea gráfica
de la editorial El Nadir- y que nos confirme (o no) si el título, que tanto me
intrigaba al principio, es un homenaje más al cine, a esas películas míticas de
las que dice el protagonista: “Nos
permitían soñar con mundos más allá del nuestro.”
-¿Qué
elementos has utilizado para construir la memoria de tu personaje?
Principalmente he recurrido a los
recuerdos de infancia de mi padre, que ha ido compartiendo conmigo a lo largo
de los años. Cuando me planteé seriamente hacer el libro, comencé a grabar las
conversaciones que teníamos (a veces sin que él lo supiese). Posteriormente fui
transcribiendo las conversaciones y tejiendo mi historia a partir de mis notas.
Pese a ello, Ronson es una obra de
ficción y también tiene una buena dosis de fabulación. Muchos de los hechos
narrados por el protagonista coinciden con la biografía de mi padre pero, al
haber sido yo quien los narra, hay una transfiguración que pasa por mi manera
de ver y sentir las cosas.
-La
infancia que describes en Ronson sería válida -obviando el contexto histórico,
por supuesto- para varias generaciones (a mí me ha hecho pensar en la de mi
padre, que sería la de tus abuelos) porque era una memoria que se transmitía de
padres a hijos. ¿Crees que la generación actual es un eslabón roto en esa
cadena?
Me gusta pensar que no, que mi
generación también siente un creciente interés en la memoria familiar. Es
cierto que vivimos en un mundo saturado de imágenes y narraciones, y que estas
historias mínimas, familiares, no pueden competir en épica y espectacularidad
con las ficciones mainstream procedentes de la cultura de masas. Pero
precisamente esa intimidad que sentimos al escuchar los relatos de nuestros
mayores es lo que muchos apreciamos por su autenticidad y cercanía. Creo que el
cómic es un vehículo perfecto para registrar para la posteridad lo vivido, sentido
y recordado por nuestra generación precedente y por nosotros mismos.
-¿Por qué ese título? ¿Encierra un homenaje a Ciudadano Kane?Sí, Ronson hace referencia a un objeto
que el protagonista guarda como un tesoro. En cierto modo es como el Rosebud de
Ciudadano Kane: un objeto que, pese a su modestia, simboliza la inocencia y la
escala de valores que tenemos en nuestra infancia.
-Después
de haber reflexionado sobre cómo nuestras raíces nos llevan a ser lo que somos,
podrías decirnos quién es César Sebastián en sus huesos actuales.
Creo que los que nos dedicamos a
labores artísticas o literarias somos hasta cierto punto personas que nos
aferramos a nuestra infancia, que peleamos por hacer de aquello que siempre nos
ha apasionado un modo de vida. Hacer Ronson
me ha permitido pensar mucho en mi propia infancia, también vivida en un
pueblo, y me ha servido para apreciar lo que ello supone. También me ha hecho
ser consciente de que, aunque es una profesión dura y precaria, ser ilustrador
e historietista significa para mí el haber convertido un sueño infantil en
realidad. Dibujar cómics es algo vocacional, y no concibo mi vida sin hacerlo,
así que me siento privilegiado de que mi obra esté llegando a la gente.
-¿En
qué proyectos estás trabajando ahora? ¿Has pensado alguna vez en hacer cómic
para niñas y niños?
Recientemente dibujé un cómic
infantil: Un dia inoblidable en el teatre
de la Bene i els museus. Es un tebeo corto por encargo de la Diputació de
València con guión de de Javier Sahuquillo y Laura Sanchis. Fue muy divertido y
me permitió realizar un trabajo muy distinto al que acostumbro. Ahora mismo
estoy comenzando otro proyecto colaborativo del que tampoco puedo hablar mucho,
y tengo en el tintero algunos proyectos personales más para el futuro.
Muchísimas gracias, César, esperamos que Ronson reciba todo el reconocimiento y los premios que merece y que tu carrera como ilustrador e historietista sea larga y fructífera.
¡Larga vida al cómic!