En estos días de calor intenso llegan las tan ansiadas para unos, como
temidas para otros, vacaciones escolares. Padres y madres se angustian porque deben
continuar con su rutina laboral mientras niñas y niños tienen ante sí todo un
día sin las obligaciones habituales. ¿Dónde ofrecerles el entorno propicio para que
vivan ese verano inolvidable de la infancia?
Para muchas familias la respuesta será “en casa de los abuelos”, pero… ¿las abuelas y abuelos de hoy en día son aún como los pinta nuestro imaginario?
La niña protagonista del relato compara lo que los libros cuentan sobre las abuelas con lo que ella observa en las de su familia.
En vez de quedarse en casa cocinando galletas y tartas, viajan, pasan fines de semana en la playa y se bañan en el mar, van a la piscina, practican yoga y gimnasia con sus amigas, hacen parrillada en el jardín, comen ensaladas, andan a toda prisa y van al trabajo en bicicleta...
Y es que Beatriz García-Huidobro, autora del texto, es una escritora, periodista y editora chilena conocida por su narrativa infantil y juvenil y por sus relatos en los que da voz a las mujeres y sus relaciones con los otros. Gracias a Kalandraka podemos leer su primera novela, Las Marías, y Hasta ya no ir y otros relatos en la nueva edición de su colección Cuatro lunas.
Raquel Catalina resalta todavía más ese contraste entre imaginario estereotipado y realidad en sus ilustraciones al combinar lapicero y tonos pastel difuminados en los fondos -creando un ambiente hogareño y nostálgico- con los colores vívidos y vibrantes en las figuras llenas de vitalidad y movimiento de sus personajes.
Y si estamos atentos a la narrativa visual, observamos en segundo plano lo que sucede mientras en el texto escuchamos la voz de la niña; sus padres están preparando una gran fiesta en su casa. Cuando Nina y Tina llegan con sus madres, la niña -al ver a la generación anterior a sus abuelas- encuentra respuesta a las dudas y contradicciones que nos había relatado:
“Ahora, por fin, lo entiendo todo”.
Arianna Squilloni tiene otros títulos que nos sumergen en los veranos de la infancia. Os recomiendo no perdéroslos. En casa de mis abuelos, ilustrado por Alba Marina Rivera (Ekaré) y El verano de John Silver (Mil razones) cuya reseña puedes leer aquí.
Con el disfrute de estos álbumes y las conversaciones que pueden generar sobre
los vínculos con nuestros ancestros familiares, os deseo unas felices
vacaciones.







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