lunes, 23 de octubre de 2017

PARA LA NIÑA DETRÁS DEL ÁRBOL


UNA HISTORIA DE AMOR


¡Estamos de enhorabuena! Adolfo Córdova -periodista, escritor, investigador y promotor de lectura- vendrá al cole para celebrar con nosotros el Día de la Biblioteca.

Nos contará  sus experiencias con los lectores en la Biblioteca Vasconcelos de la Ciudad de México y en las dos bibliotecas para las que ha obtenido una beca de investigación este año: la Biblioteca Internacional de la Juventud de Múnich, y el CEPLI, en la Universidad de Castilla-La Mancha, Cuenca.

También tendremos sus libros. Os hablaremos de su primera novela, Para la niña detrás del árbol (Pearson 2016), para que empecéis a conocerlo como autor.

El protagonista de la novela, Julián, es un niño de 10 años, un gran lector, que está enamorado de Ana. Amor y literatura, ¿qué os parece? 

Seguro que algunos pensaréis que va a ser un rollo, pero desde la primera página veréis hasta qué punto el autor ha conseguido ponerse a vuestro lado y contar una historia de amor entre niños de Primaria sin ñoñerías ni cursiladas. 

Adolfo Córdova narra el despertar del protagonista al amor y la sexualidad con toda su intensidad de dudas, inseguridades, deseos, sueños y obsesionescon unos sentimientos profundos y universales. Y esto no es fácil de encontrar en la literatura de ficción para niños de Primaria.

Julián, está en un periodo difícil de transición entre el niño que ha sido y el adolescente en el que se convertirá cuando entre en secundaria. 
El autor,  construye un personaje complejo que tiene que asumir sus cambios y contradicciones al tiempo que siente el rechazo de los adultos, que no saben cómo tratarlo ni ayudarle a entender lo que siente, porque ha perdido los encantos de la niñez. Su hermano dice “que los romances en la primaria son efímeros” y ni siquiera  sus amigos lo entienden.
Pero Julián lo tiene muy claro y se propone conquistar a Ana contando historias en las que ella es protagonista. Se enlaza el amor por Ana con el amor por la literatura, por el poder de las palabras; palabras que lo cambian todo, que pueden doler, que pueden quedarse guardadas…Julián nombra a Ana para que se haga real.

La maestra Teo, que aparece en la historia de repente como lectora de los cuentos que ha ido intercalando Julián, acude en su ayuda alentándole a escribir. Es un personaje antagonista del resto de profesores, un adulto que respeta al niño como persona, conoce su intimidad y le hace descubrir el plan y el regalo perfecto para conquistar a Ana.

Adolfo Córdova destaca los sentimientos que despierta en el niño la forma de ser de Ana, no su apariencia física. De ella apenas sabemos que “Tiene el pelo muy largo y unos ojos de un azul que cambia”. Y que parece un hada “alta, de piel suave y cabello largo y suelto”. A Julián le gusta su olor, la risa cómplice: “Nos reímos tan  fuerte, pero tan fuerte, que me enamoré más. Ana tiene dientes grandes y la risa igual de grande”.

El cierre de la narración con la voz de Ana nombrando a Julián parece un guiño a La historia Interminable ya que da una sensación circular, de que se podría empezar a contar otra vez la historia desde una voz diferente, desde la que veríamos si los miedos e inseguridades de Julián eran, o no, fundados (pero ésta es otra historia y deberá ser contada en otra ocasión).


Adolfo Córdova es entusiasta y generoso y no ha dudado en responder a algunas preguntas sobre Para la niña detrás del árbol.

- Como autor de LIJ ¿Qué querías con Para la niña detrás del árbol? ¿Por qué elegiste que tus protagonistas fueran niños de Primaria?

- Esta novela es, en buena medida y como tan puntualmente notas en tus comentarios, una declaración de principios. Una especie de manifiesto de lo que soy. Así que me parece que con Para la niña detrás del árbol quería, de entrada, mostrar quién era yo en ese momento: una mezcla de mis recuerdos de infancia (soy lo que fui de niño) y de mi presente como adulto que aspiraba a conquistar a la chica de sus sueños y a publicar su primer libro. En efecto: si iba a empezar una relación para siempre con los lectores era natural primero presentarme.
La primera línea de la novela es “Supe que estaba enamorado porque empecé a escribir”: quería que supieran, además, que escribir y estar enamorado se parecen (¿intentar enamorarlos de la literatura?). Por eso traté bien a mis personajes y pensé bien cada palabra en la historia: para demostrarles respeto como lectores. También quería emocionarlos y divertirlos, hablarles de algo que me parecía podía importarles, significarlos, implicarlos, y con eso mantenerlos leyendo. Que mi libro fuera un puente a otros libros; que intuyeran que la literatura nos compensa y que a través de la ficción podemos nutrir nuestra realidad. Incluso quería darles pistas concretas para escribir historias.
Como escritor me parecía que podía desafiar un poquito las convenciones sobre lo que se considera “adecuado” para niños y niñas de las edades de Julián y Ana, 10 y 11 años. Afirmar con el libro que hay niños y niñas que se enamoran a esa edad. No lo digo yo, lo dicen sus hormonas, pero es un tema que muchas veces preferimos ignorar u ocultar porque incomoda y porque, efectivamente, puede ser un tema delicado. Pero ello no lo hace menos real para quien lo vive. Dar visibilidad a las emociones naturales de un niño o niña que se enamora de otro niño o niña es mejor que decir que eso no existe o que está mal.
Por otro lado, esa edad es una especie de limbo: ya no eres pequeño pero tampoco puedes decir orgullosamente que entraste a la adolescencia. ¿Qué eres? Algunos de tus compañeros son más inmaduros, otros no hablan nada, nadie sabe qué está pasando. Hay quien todavía cree en las hadas y otros que quisieran tener edad suficiente para usar desodorante. Y muchos, como Julián, sienten ambas cosas. Mezclar fantasía y realidad era un reto y para ello hice mucho trabajo como periodista, entrevistando a muchos niños y niñas de esa edad, principalmente a mi sobrino.

Y, finalmente, el prejuicio dice que las novelas de amor son para niñas, yo sentía que podía escribir una novela de amor que, aunque por supuesto no excluye a las chicas, me interesara que hablara en especial a niños enamorados.

- En Para la niña detrás del árbol dices, en la voz del protagonista, que hay dos palabras prohibidas en Primaria: Sexo y drogas, sin embargo, los personajes hablan de sus inquietudes con respecto al sexo. ¿Hubo censura por parte de la editorial o autocensura en la forma en que hablas de ello? ¿Existía el temor de que no se recomendara la lectura de tu libro por tratar un tema tabú en Primaria?

- No, nada de censura de parte de la editorial. Tuve una gran editora, Aline Hermida, nada asustadiza, valiente en su misión de armar la primera colección de literatura para Pearson Latinoamérica, que me dio total libertad. Tampoco autocensura. Yo dije lo que sentía que los personajes tenían que decir. Intenté ser fiel a eso. No iba a dar lecciones de sexualidad ni tenía una agenda de temas provocadores. Los escritores que sólo buscan “escandalizar” son tramposos. A esa edad lo que tiene que ver con “sexo y drogas” está muy empañado. Traté de hablarlo como me parecía que lo abordarían un grupo de amigos de 10 años. Mezcla de mitos y realidades, mucho más sugerido que dicho tal cual. Como sea, según la mente del lector, hay asuntos, que quedan bastante claros. Que yo sepa, por lo menos en dos primarias en México, el capítulo “La mano pegajosa” ha provocado crisis a algunos profesores que no saben si leerlo, arrancar las páginas o mandarme a llamar para que yo les explique a los niños qué quise decir. ¡Pero no hay que explicar nada! Cada quien lee y entiende hasta donde le interesa.

- Las referencias a Clásicos de la Literatura infantil son el denominador común con otro título tuyo, ilustrado por Riki Blanco, El dragón blanco y otros personajes olvidados  (FCE, 2016), que ha resultado seleccionado para el catálogo White Ravens 2017. Julián lleva un recorrido de lecturas muy extenso y variado para tener 10 años. ¿Qué pensarán sobre esto los lectores?

- Si leyeron Matilda, sabrán que es posible. No, aquí yo sé que estiré un poco lo que puede considerarse verosímil para un niño de esa edad. Fue un riesgo que decidí tomar. Puede que no resuene con muchos lectores ese aspecto tan “letrado” de Julián (que también se refleja en los cuentos que le escribe a Ana en la novela), pero siento que en la construcción particular de ese personaje podía ser posible. Y que, en el mejor de los casos, podría inspirar o despertar la curiosidad de los lectores. 

- En tus libros se percibe una admiración profunda por la obra el escritor Michael Ende (y en los últimos meses has trabajado en su mesa y has conocido a su segunda esposa durante tu estancia  en la Biblioteca Juvenil Internacional de Múnich como investigador en LIJ). Ende se dirigió al lector como su igual porque  no escribía para niños, sino para el niño que él había sido. ¿Cómo influyó en ti como lector? ¿Y como escritor? ¿Para quién escribe Adolfo Córdova?

- Suena fantástico lo que escribes (y un poco “groupie” de mi parte): sentarme en la mesa de Ende y conocer a alguien que fue tan cercana a él. Pero ahora que lo pienso cuadra bien con lo que Ende representa para mí: la posibilidad de habitar cualquier mundo y comenzar cualquier historia en cualquier momento. Eso es muy poderoso. Quizá escriba para lectores que crean en esa infinita posibilidad (o que todavía no crean pero lo deseen). Lectores que busquen en los libros los dragones que no hay en la realidad y vayan a dar una vuelta en ellos igual que Atreyu. Como lector y escritor busco palabras que me llamen, llamar a otros (como el libro que llama a Bastian); que me conduzcan a otros libros, invitar a los lectores a otros libros. Precisamente: la interminable historia de la literatura.

Adolfo Córdova y Carmen Segovia  

- Conocemos a Carmen Segovia por el comic “Gloria, palomas y perros” que cierra El libro de Gloria Fuertes antología de poemas y vida de Blackie Books y sabemos que ella fue la primera persona que te habló de la poesía de Gloria Fuertes. ¿Qué crees que aportan sus ilustraciones a Para la niña detrás del árbol?

- Las ilustraciones de Carmen en la novela le dan más carácter a los personajes. En algunos casos les añaden ternura, en otros, osadía. Pero también pueden ser muy poéticas, como la escena en la que Julián y Ana se encuentran en el jardín y al parecer un primer beso será inminente. Como nota personal, ya que Carmen nos conoce, Julián y Ana se parecen a mí y a mi pareja, Mariela. Eso ha hecho este libro aún más entrañable para nosotros.

- Por último, preguntamos a Adolfo dónde podríamos comprar su libro, ya que la editorial Pearson no lo distribuye en España.

- Se puede comprar por Amazon o en las librerías La Fabulosa (en Madrid) y El petit trésor en Vic, Barcelona. O pueden visitar la página https://detrasdelarbol.wordpress.com/ para leer el primer capítulo, ver  algunas ilustraciones y otros recursos que preparé especialmente: un “inventario” de plantas, hadas y Anas, testimonios de niños y niñas que me dijeron qué era para ellos estar enamorado y hasta un test por si hay algún lector que no esté muy seguro si lo que siente son mariposas en el estómago o un simple dolor de panza porque comió chicharrones.

Encantados con sus respuestas e impacientes por recibirlo, nos despedimos. Si quieres saber más, visita este enlace a su blog Linternas y Bosques

Ilustración de Carmen Segovia.

¡Nos vemos en la biblioteca!




miércoles, 27 de septiembre de 2017

MAMÁ VA AL COLE


UN AS EN LA MANGA



En cursos anteriores disfrutamos de lo lindo con Pippi Calzaslargas y con El libro de Gloria Fuertes antología de poemas y vida, así que este año recibimos a nuestros lectores con otra maravilla de la editorial Blackie Books: El libro álbum Mamá va al cole de Éric Veillé y Pauline Martin; una lectura perfecta para acompañarnos en estos primeros días en que a todos –familias, profesores y niños– nos cuesta decir adiós a las vacaciones, coger otra dinámica y volver a los horarios y retos que supone el comienzo de un nuevo curso.

Natalia, 4 años, en  "La hora del cuento"
Hoy me toca sustituir en Infantil. Llego ilusionada con Mamá va al cole para la hora del cuento, pero todavía están en periodo de adaptación y me encuentro con un niño que llora desconsolado. 
Viene hacia mí. 
Me abraza.
No quiero estar aquí, quiero ir con mi “Yaya”, dice  mientras se aferra a mí con piernas y brazos.
¿No quieres que te cuente un cuento?
Vale, me cuentas un cuento y me voy a mi casa.

Uf, pienso conmovida, ¡menos mal que llevo un as en la manga!


Éric Veillé es un autor e ilustrador francés dedicado en exclusiva a la literatura infantil y un experto conocedor de los secretos del cole, como podemos comprobar en su libro del mismo título (Blackie Books, 2015).  En  Mamá va al cole,  Veillé se mete en la piel de los pequeños que aún no saben lo que van a encontrar en la escuela. ¿Recordáis la sensación que tuvisteis al llegar por primera vez a ese espacio desconocido, en el que se presenta una persona que os explica que será vuestra maestra y veis a otros niños llorar asustados porque sus mamás, de repente, se han "volatilizado"

"No sé si sabéis lo que es el cole. Yo no lo sabía hasta el lunes pasado. Me vestí y mamá y yo fuimos para allá. Parecía un día cualquiera, mamá me daba la mano. Avanzábamos por un pasillo lleno de puertas amarillas. Una de las puertas estaba abierta y entramos. ¡Lo que vi me horrorizó!"

Pero no os inquietéisMamá va al cole es un libro optimista. Desde su cubierta de colores alegres, las niñas y los niños miran con grandes ojos redondos, sonrientes, y es la mamá quien se sienta encogida y temerosa; quien pide el turno de palabra. Los niños pisan la línea de tierra, son el eje, y por ellos, lo han votado más de 100.000 niños, ha ganado el premio Les incorruptibles 2017. Este premio de literatura juvenil, organizado por la asociación que le da nombre, se otorga desde hace 28 años con el propósito de promover la lectura.

Pauline Martin y Ëric Veillé (que muestra los dos álbumes escritos por él e ilustrados por Pauline)

En este álbum, Éric Veillé y Pauline Martin nos presentan, con gran sentido del humor, las técnicas que emplea la protagonista para impedir que su mamá se vaya. A los niños les encanta verse reflejados en la actitud de la niña y se alegran con ella porque consigue que su mamá se quede (y porque le riñe la maestra, se equivoca, se pone nerviosa y acaba resultando un incordio para todos en un espacio, un mundo, que no está pensado para ella). 




Y aunque la historia se desarrolla en un periodo muy corto de tiempo, las horas que pasa la niña en la escuela, podemos percibir la evolución de  los personajes hasta llegar a un desenlace tranquilizador y coherente. 



Las ilustraciones coloridas, juguetonas y expresivas de Pauline Martin (que ya había ilustrado con el autor Le bureau des papas perdus en 2013) dialogan con el texto en perfecta sintonía.

 Si aún no  estáis convencidos, podéis ver aquí el vídeo presentación de Blackie Books.

 (O aquí si queréis escucharlo en su lengua original para contrastar con la traducción de Isabel Obiols).

Pero os aseguro que los niños, y  la maestra de infantil,  disfrutaron con el álbum y que mi amigo dejó de llorar y, en un momento, se quedó dormido.




Unos días más tarde, en la clase de 2º de Primaria, volvimos a leerlo después de contar anécdotas y recordar cómo había sido su primer día de cole y se partían de risa con las técnicas que emplea la protagonista para que su mamá se quede con ella. Tanto les gustó, que estuvieron encantados de inventar algunas nuevas.

lunes, 31 de julio de 2017

EL VERANO DE JOHN SILVER



¿CUENTO O ENSAYO?


Seguro que alguno de vosotros está preparando el equipaje y otros os quedáis en casa con tiempo para soñar aventuras. Para todos los lectores a los que os guste “que les cuenten historias, relatos a caballo entre la realidad y la magia, relatos que les fascinen y al mismo tiempo les dejen con dudas, misterios sin resolver…” coged el último libro de Arianna Squilloni para que os acompañe estas vacaciones.

Yo, que rehago mi maleta para volver a casa, he disfrutado muchísimo con la lectura de El verano de John Silver, con las aventuras de unos niños que crean su paraíso en una playa alejada y peligrosa mientras la niña lee La isla del tesoro. Mis primos, mis hermanos y yo, construimos ese mundo propio en el granero que había sobre la casa de mis abuelos en los largos días de verano. No era un mundo marino, de azul y sal, sino amarillo y ocre, con olor a polvo y trigo, pero los lazos  que se tejían entre nosotros podían ser los mismos. Arianna, nos cuenta una historia que nos habla de sentimientos y sensaciones que cualquier niño o adolescente puede hacer suyos. Los personajes  están muy  bien construidos, se complementan en ese mundo privado en el que habitan; hay un equilibrio, Pier  en lo terreno, aunque sea el fondo  marino, y ella en lo trascendente:

“Yo sabía que cuando nadaba y sus pies  rozaban el fondo, Pier  le contaba a ese mar sus deseos más secretos.
Por  mi parte, miraba al cielo y dejaba  que Pier susurrara, solitario y sumergido en el agua, en la que me apoyaba como en manos amigas.”

(Y por esas  extrañas  conexiones  que hace la mente, acompaño la lectura de estos párrafos con el tarareo de la estrofa de Krahe:

       "Nos ocupamos del mar
         y tenemos dividida la tarea.
                                              
          Ella cuida de las olas
          yo vigilo la marea.

          Es cansado,
          por eso al llegar la noche
          ella descansa a mi lado
          mis ojos en su costado". )

También me parece un libro muy sensual;  pude sentir en la piel de la protagonista la caricia del sol o del agua desde la punta de los pies. Notaba como el personaje femenino tomaba conciencia de su cuerpo; como una niña que empieza a entrar en la adolescencia. Y de repente, en esa ensoñación “adivinando presente y futuro” en el que dibuja un rostro (con arrugas) y un cuerpo (con cicatrices) siento una niña mucho más adulta que me desconcierta un poco, como si hubiera pasado el tiempo y yo no lo hubiera percibido en la narración, pero que vuelve a ser niña cuando su primo le lame la sal del antebrazo (nuestros juegos en el granero terminaban a menudo con mi primo diciendo “y yo me casaba contigo porque eras muy guapa”, jajajajaja). Es esa sensación de tiempo detenido que tienen las ensoñaciones, algunas vivencias y los recuerdos.

Pero…John Silver se hace real y aparece la pequeña concha que despierta el deseo de posesión y la sospecha de haber sido traicionado por el otro; la concha desaparece y con ella el orden y la armonía que regía su mundo.  Así termina “Orejas de mar”. El conflicto no se va a resolver hasta que,  pasados los años, los dos adultos, que añoran el paraíso perdido, lo que compartieron antes de sentir la punzada de la traición, se reencuentren en la vieja casa familiar.

El verano de John Silver es un libro sin imágenes,  nada  interfiere entre la palabra escrita y el lector. Por eso, las connotaciones que la figura de John Silver lleva al imaginario de  cada uno- inquietud, sospecha, peligro, traición, oscuridad- adquieren tanta fuerza.

John Silver por N.C. Wyeth

Arianna Squilloni, además de autora sobre todo de “libros para niños pero no solo”, también es editora de A buen paso, una editorial para caminantes curiosos,  y  ha querido explicar con esta historia porqué fundar una editorial de libros para niños le pareció la única opción vital posible.

Me ha encantado la historia, la pregunta que la genera -¿En qué momento paramos de disfrutar de la belleza y queremos hacernos con ella?- y la forma en que está contada, pero, como dice Arianna en la presentación del libro sobre las historias que le gustan, al mismo tiempo me deja con dudas que me he atrevido a plantear a la propia autora y que generosamente ha contestado para que las incluya en esta reseña. 

- ¿Arianna, por qué has querido explicar con esta historia tu decisión de hacerte editora de libros para niños?

-Cuando se lo comenté a Jesús de Milrazones y él leyó el cuento, él lo tenía clarísimo, incluso más que yo. Leía la historia en clave de editor, entonces cuando la narradora dice que Pier se ocupa de sumergirse en el mar y ella en cambio se encarga de la logística... Pues, Jesús decía: "¿Ves? ¿Ves? Ese es el espíritu del editor que se encarga de las cajas, de fechas, envíos y llegadas de los libros!".

Esta historia hacía tiempo que rondaba por mi cabeza, de repente un verano de hace unos pocos años, precisamente en el pueblo de familia, me senté y la escribí. Y se quedó así, hasta que Jesús me sugirió algunos cambios, a raíz de los cuales la segunda parte (Talparia talpa) se volvió menos fragmentaria y más discursiva. Y llegó también la introducción.

En realidad al final para mí en esta historia aparecen dos maneras de habitar el mundo. Hacer con el objetivo de conseguir acumular dinero y privilegios; y acumular tanto como para llegar a ver cualquier hallazgo, cualquier lugar, objeto o persona con la que te encuentres como algo con lo que puedes hacerte y, si puedes, entonces debes. Y una manera que se deja sobrecoger por la maravilla de cada instante que pasa y que lo que desea es, en la medida de lo posible, tratar de multiplicar esa sensación de belleza y de asombro. Al final creo que la labor de un editor tendría que consistir en eso. Dejar que la belleza acontezca, disfrutarla y darla a disfrutar. A meditar.
Me encanta que me cuenten historias, creo que en las historias entendemos quiénes somos, creo que además un lector puede dejar que resuenen con su propia historia y llegar a realizar sus propios hallazgos más allá de lo que la persona que escribió el texto pudo imaginar.

-El verano de John Silver tiene cuatro partes: Presentación, en la que explicas tus intenciones al contar la historia (imagino un interlocutor adulto), Orejas de mar, donde los protagonistas son niños y que cuenta la historia hasta que se produce el conflicto, Talparia Talpa en donde ya son adultos y Apéndice: John Silver no hace nunca nada sin querer en la que se mantiene un diálogo imaginario y unas reflexiones entre adultos. ¿En qué lector pensabas al escribir este libro? ¿O piensas que, como mantenía Germán Machado al hablar de En las nubes de Ian Mc Ewan, los buenos libros no tienen edad?

-Sí, pienso que los buenos libros no tienen edad. Sí, creo que sí… lo que pienso es que cada historia tiene su manera de ser contada y hay que encontrarla. Esta historia nació como una narración en fragmentos, como pequeños destellos, imágenes que se quedan en la retina y de allí cuelan hasta el alma y cavan su camino, su morada dentro de ti. Llegan de esta manera, en fragmentos. Y si los miras uno al lado del otro, poco a poco empiezas a encontrar conexiones entre cada uno de ellos y los hilos que dibujan la trama sobre la que se sostiene el mundo que cada uno es, que cada uno vive.

No sé para qué edad es. Algunas personas me han dicho que la primera parte les parece de cuento juvenil, pero que el final les descoloca porque se vuelve adulto, se baña en una mirada adulta. En realidad yo no lo había pensado como un texto juvenil; para mí era un texto adulto y, de eso estaba segura, un manifiesto. Lo considero un manifiesto aunque esté contado con las palabras de la ensoñación.

-Siguiendo con el ejemplo de En las nubes, existe una edición inglesa con ilustraciones de Anthony Browne y la de Anagrama sin imágenes (sólo un gato negro en la cubierta). A buen paso es una editorial de libro álbum para niños. ¿Por qué has elegido un texto sin imágenes para contar tu historia?

-En algún momento pensé en la posibilidad de ilustrarlo. De hecho cada vez que pienso en imágenes para este libro no puedo evitar pensar en una ilustradora italiana en concreto (a ver si la adivinas… No creo que tenga nada traducido al español, pero sus acuarelas quitan el aliento). Lo que pasa es que al mismo tiempo creo que a este libro le va bien quedarse con la palabra, porque habla discurriendo por percepciones casi inasibles, esas que agarras por la cola con la punta de los dedos. Es un libro que va de deseo y el deseo está siempre ansiando por una parte que falta.

-Tú eres editora, pero publicas tus libros como autora en otras editoriales. ¿Por qué elegiste Milrazones Ligeras para El verano de John Silver?

-Porque me cuesta publicarme a mí misma, lo encuentro poco elegante. Eso me genera varios conflictos conmigo misma, porque hay historias que sí me gustaría publicar y hasta las veo realizadas. A eso hay que añadirle el hecho de que no confío en mí misma como editora si me tengo que editar a mí. No solo porque soy italiana, sino porque confío en la mirada de un buen editor para terminar de armar un buen libro. Con Jesús nos hemos conocido coincidiendo en ferias y jornadas y aprecio su manera de ser y hacer. Pensé que él entendería de qué iba la historia y por qué me apetecía publicarla en una colección de ensayo. Además el nombre de Milrazones Ligeras me encanta. No me gusta la reflexión severa, el pensamiento que se toma en serio. Me gusta la mente que piensa, eso sí, y luego se para y mira, observa, contempla.

-Nos cuentas que "A día de hoy, la copia de La isla del tesoro huele a sal y, en la estantería, con todas las olas que se han grabado en sus páginas, ocupa el lugar de un libro de tres tomos". Desearía que con esta lectura surgiera el deseo de conocer La isla del tesoro de Stevenson. ¿Qué edición les recomiendas a los lectores en castellano?

- ¡Ay! Mi edición es una vieja edición italiana… Mi compañero recuerda que disfrutó con la lectura de la Isla del tesoro en la edición de la biblioteca básica de Salvat de finales de los años ’60, traducida por Nicanor Ancochea. Pero, si quieres leerlo en versión original, entonces la mejor es la edición de Atheneum Books for Young Readers con las ilustraciones de N.C. Wyeth.

Nos despedimos con esta última pregunta y damos las gracias a Arianna por hacer posible que compartamos la belleza de todos los libros de A buen paso y de los que publica como autora.
  
¡Feliz lectura y feliz verano con John Silver!

lunes, 26 de junio de 2017

OPERACIÓN CENTENARIO. GLORIA FUERTES

LA POESÍA DEBE SER UN ABRAZO O CÓMO INVENTAMOS LA PALABRA GLORIEAR.

                                     
                                  

¿Cómo contar a los niños y niñas de Primaria quién fue para nuestra generación, padres y maestros, Gloria Fuertes? 

¿Cómo hacer llegar su poesía más profunda a aquellas personas que sólo conocen sus textos infantiles y aún recuerdan las imitaciones que hacían de ella por la tele?

Con estas preguntas en la cabeza, recibimos la llegada de tres antologías publicadas con motivo del centenario del nacimiento de Gloria Fuertes. Jorge Cascante, autor de los textos y la edición de El libro de Gloria Fuertes antología de poemas y vida de Blackie Books consigue plasmar, con cariño y naturalidad, toda la admiración que siente por la persona y la poeta. Al principio del libro, una auténtica delicia, declara que Gloria es su mejor amiga, aunque no la vio jamás,  y que su poesía fue una de las cosas más increíbles y bellas que sucedieron aquí en todo el siglo veinte. Cascante, nos explica así sus intenciones:
 “Con este libro quiero dar a conocer su poesía más oculta, más oscura, sin dejar de lado su faceta luminosa. Aquí se alternan poemas infantiles con otros durísimos, anécdotas de su vida, fotografías, páginas de diarios, objetos, su voz directa”. Añade, que lo más difícil ha sido reconstruir su vida porque “Gloria disfrazaba su realidad en sus poemas cambiando caras, lugares y emociones para ofrecer una verdad muy por encima de la verdad, porque Gloria era poeta -que no poetisa- y su vida y su obra eran lo mismo y como lo mismo contaba las dos.” 
Nórdica libros publica Gloria Fuertes Geografía humana y otros poemas en una edición delicada y exquisita, si exceptuamos el prólogo, gracias a la cuidada selección de poemas y a la belleza de las ilustraciones de Noemí Villamuza.  
Y por último, Reservoir Books nos ofrece una antología para todos los públicos, Gloria Fuertes Me crece la barba Poemas para mayores y menores que nos pareció la más adecuada para las Bibliotecas Escolares de Primaria, a pesar de que sólo se permite una colorida ilustración de Luisa Rivera en la faja de la cubierta; su fuerza reside en saber enlazar con asombrosa fluidez sus poemas más frescos y llenos de humor con los más desgarrados que nos hablan del amor, la injusticia, la guerra o la soledad. 

Día de la poesía. Conociendo a Gloria


Con estos nuevos ingredientes, más el fondo antiguo (títulos publicados por Susaeta, Cátedra y Escuela Española) de la autora que teníamos en la biblioteca, preparamos una degustación de poemas para que el día de la poesía todas las clases conocieran algún poema de Gloria Fuertes. 

Ilustración de Luisa Rivera 
Celebramos el 21 de marzo, día de la poesía, en la Biblioteca con el título 
"La poesía nos sabe a Gloria". 

Hablamos de su vida intercalando la lectura de algunos de estos poemas. 

Aunque leímos su nota biográfica, no pudimos resistirnos a escucharla en la querida voz de Gloria, ni a mostrarles las imágenes de una Gloria joven con pantalón, junto al mar que tanto le gustaba y montada en bicicleta.
Las ilustraciones de la presentación, y la que abre esta entrada, son obra de Noemí Villamuza 
para Gloria Fuertes Geografía Humana y otros poemas.

Escuchamos la sintonía de Un globo, dos globos, tres globos compuesto por Gloria y 
continuamos nuestro taller jugando con ella a las adivinanzas desde aquí, aquí y aquí.

 
 Con los más pequeños, seguimos sus instrucciones para dibujar un paisaje
y con los mayores, cocinamos metáforas según las instrucciones de Mar Benegas en 
A Juego lento de Litera.

Terminamos el día susurrando poemas. Una auténtica fiesta de la poesía.
      
 
Y enseguida llegó el día del libro y, con él, nuestra VIII Maratón de cuentos en la que continuamos celebrando nuestra pasión por Gloria.

Todos los cursos contamos, desde Infantil hasta sexto de Primaria, recitamos, cantamos y ¡hasta bailamos! a Gloria Fuertes. 
Contaron madres con sus hijos y nos llegaron cuentos y poemas grabados por amigos.
Y es que, como dijo Gloria:

La poesía no debe ser un arma,
debe ser un abrazo,
un invento,
un descubrir a los demás
lo que les pasa por dentro,
eso, un descubrimiento,
un aliento, 
un aditamento.
La poesía debe ser 
obligatoria. 

Unos días después de publicar esta entrada, Ana Nebreda describía en su blog una sensación de alegría muy parecida a la nuestra al festejar a Gloria Fuertes: 

“– Andas un poco pesada con Gloria Fuertes.
-Es cierto. No sabes el peso que está teniendo esta mujer en mi modo de mirar el mundo.
-¿Puedo aliviarte?
-Claro que sí. Ven a mi lado.
Y juntos, tan felices, se pusieron a leer poemas de Gloria Fuertes.”

Tan identificada me sentía, y se habían realizado tantos homenajes semejantes en otros espacios y escuelas, que comenté que tendríamos que inventar el verbo gloriear para nombrar las acciones encaminadas a recordar o dar a conocer la poesía de Gloria Fuertes. En “Gloriear en la escuela” queda aceptada mi propuesta y podéis conocer muchas de estas gloriosas experiencias.